El envejecimiento de Colombia presionará el gasto en salud, advierte un estudio del Banco de la República
Una investigación de 25 autores publicada por el Banco de la República concluye que la caída de la natalidad y el aumento de la población mayor elevarán el gasto público en salud y pensiones. Sin reformas, la deuda del Gobierno Nacional Central superaría el 150 % del PIB hacia 2070, según el escenario más exigente del análisis.
Un país que envejece más rápido de lo previsto
El estudio "Cambio demográfico y sus impactos económicos en Colombia", publicado en el número 112 de la revista Ensayos sobre Política Económica (ESPE) del Banco de la República y liderado por la economista Juliana Jaramillo-Echeverri, describe una transición demográfica acelerada. El documento, divulgado el 17 de septiembre, ha sido objeto de amplia difusión en medios nacionales durante esta semana.
Los datos que recoge la investigación muestran la magnitud del cambio. Entre 2005 y 2018, la población de 0 a 14 años bajó de cerca de 13 millones a unos 10 millones de personas, mientras que la de mayores de 60 años pasó de menos de 4 millones a casi 6 millones. El crecimiento poblacional, que rondaba el 3% anual en la década de 1960, se sitúa hoy cerca del 1%, y la fecundidad se encuentra por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, es decir, el mínimo necesario para que una población se mantenga estable sin migración.
Por qué el envejecimiento encarece la atención médica
Según el resumen oficial del trabajo, "el envejecimiento incrementa el gasto en salud y pensiones, generando crecientes presiones sobre las finanzas públicas". Los investigadores atribuyen el aumento del costo de la atención a la incorporación de nuevas tecnologías y tratamientos, al peso creciente de las enfermedades crónicas no transmisibles —como la hipertensión, la diabetes o la enfermedad renal— y a una mayor demanda de servicios de alta complejidad, propios de una población de más edad.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeA esta presión se suma un problema de financiación: la alta informalidad laboral reduce el número de personas que cotizan al régimen contributivo, lo que limita los recursos con los que se sostiene el aseguramiento en salud.
Los escenarios fiscales
El análisis proyecta que el crecimiento económico de largo plazo, conocido como de "estado estacionario", pasaría de 2,6% en 2025 a 1,5% en 2045, en parte porque la población en edad de trabajar crecerá más despacio. En un escenario sin reformas y con envejecimiento acelerado, el déficit primario del Gobierno se ampliaría de forma significativa hacia 2070 y la deuda superaría el 150% del producto interno bruto (PIB), una trayectoria que el propio estudio califica como insostenible.
Los autores aclaran que estos resultados dependen de las tendencias demográficas y de los supuestos del modelo. En un escenario hipotético sin cambio demográfico, las presiones sobre el gasto social serían menores.
Prevención y eficiencia como respuesta
Entre las medidas que plantea la investigación para el sector salud figuran fortalecer la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, revisar los esquemas de contratación y contener costos sin afectar la prestación de servicios. El estudio también evalúa reasignar recursos del Sistema General de Participaciones (SGP) —las transferencias de la Nación a departamentos y municipios— desde educación hacia salud, en la medida en que disminuye la población en edad escolar.
De acuerdo con las simulaciones, combinar esa reasignación con mayores aportes al régimen contributivo reduciría la presión sobre el Gobierno Nacional Central en cerca de un punto del PIB. Los autores advierten, sin embargo, que ese traslado no es automático y depende de decisiones políticas.
Diferencias entre regiones
El documento resalta que el envejecimiento no avanza al mismo ritmo en todo el país. Las zonas urbanas y los departamentos del centro presentan natalidad muy baja y una mayor proporción de adultos mayores, por lo que deberán preparar sus redes de salud y su infraestructura de cuidado. Otras regiones, con estructuras de población más jóvenes, aún pueden aprovechar el llamado bono demográfico.
La conclusión del trabajo es que los resultados mejoran cuando las políticas de salud, pensiones, educación y mercado laboral se aplican de forma coordinada, con medidas como aumentar la participación laboral de las mujeres, impulsar la formalización y ajustar de manera gradual la edad de pensión.
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