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(OPINIÓN) Una semana muy larga por la democracia. Por: Sandra Callejas  

Estamos viviendo las horas más definitivas de nuestra historia reciente. La recta final hacia el 21 de junio se siente como una semana interminable, no solo por la tensión política, sino porque estamos presenciando el último y más desesperado despliegue de un régimen que se niega a soltar el poder.

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(OPINIÓN) Una semana muy larga por la democracia. Por: Sandra Callejas

 

El panorama electoral actual nos obliga a mirar de frente las costuras de un sistema que pretende comprar su permanencia a costa de las necesidades del pueblo y de las propias trampas de la ley.

 El mercado del hambre y el amarrado de votos

En estos últimos días, las denuncias de clientelismo e intervención gubernamental han alcanzado niveles descarados. Es evidente cómo el oficialismo está echando mano de todas las artimañas a su alcance. El ejemplo más claro está en el manejo de la nómina estatal: bajo el amparo técnico de la Ley de Garantías, que en teoría prohíbe la contratación pero hecha la ley, hecha la trampa, el Ejecutivo aprovecha la excepción legal para llenar las vacantes definitivas que venían acumulándose sospechosamente. Esas vacantes que no habían querido proveer durante meses, hoy se están llenando a las carreras bajo la excusa de ser "indispensables para el servicio", con el único y mezquino fin de amarrar votos institucionales de último minuto.

La desfachatez ha llegado al punto de establecer tarifas criminales: para que te nombren con un salario muy por encima del valor de la experiencia que tienes en el mercado, debes asegurar y llevar 50 votos. Y, casualmente, este festín clientelista se está dando con fuerza en el sector salud. Tras meses de asfixiar financieramente el sistema y llevarlo al colapso, el Estado mágicamente empezó a pagar la deuda histórica que tenía con los hospitales y entidades. No es un acto de buena fe; es un rescate calculado en plena recta electoral para doblegar al sector, amarrar contratos y canjear la salud de los colombianos por un puñado de votos.

A esto se suma una burda repartición de ropa, comida y cualquier dádiva que se atraviese en los sectores más vulnerables. Es la instrumentalización de la necesidad. Para muchos compatriotas, sumidos en años de miseria acumulada, recibir estos auxilios representa apenas "un día de sentirse con algo", un alivio efímero que el gobierno cobra caro en las urnas. Juegan con el hambre hoy para garantizar el sometimiento de mañana.

El rugido de la neotribu: la resistencia por la patria

Como lo expuse en mis columnas anteriores sobre la guerra de valores y la decisión de votar por el Tigre, el panorama nos exigió revisar trayectorias con pragmatismo. Hoy ese felino ha crecido en mí. Como me dijo esta semana mi buen amigo Juan en una profunda reflexión: "Debemos ser parte de una tribu para que no nos canibalicen". Sus palabras resuenan con total vigencia; pertenecer a esta neotribu es hoy una cuestión de supervivencia colectiva que me hace estar más firme que nunca por la patria. No nos movemos por fanatismos ciegos, sino por la urgencia de defender el orden, la autoridad legítima y la preservación de las instituciones frente al caos destructivo.

Abelardo de la Espriella encarna la fuerza y la determinación que el país necesita para frenar el abismo. Además, crece mi admiración por su fórmula vicepresidencial, una figura impecable que proyecta seriedad y una amplia trayectoria académica, constituyendo el contrapeso técnico e intelectual indispensable para liderar la reconstrucción nacional.

 La farsa electoral: el recurso de la instrumentalización de la Justicia

La campaña electoral siempre es un espejo de cómo sería un eventual gobierno, y lo que vemos en la otra orilla es preocupante. El oficialismo no ha trabajado desde el debate técnico ni desde las propuestas; en su lugar, ejecutaron una descarada instrumentalización de la Justicia y una persecución sistemática que comenzó tras meses de ver el avance de nuestra campaña, buscando asfixiar judicialmente al candidato que nos gusta para impedirle competir en igualdad de condiciones. Intentaron sacarlo de la cancha porque le temen al rugido del país real.

 El asalto a la meritocracia frente al modelo del tigre

La corrupción de raíz tal como lo enseñaba Platón en La República consiste precisamente en la falta de preparación y la incompetencia de quienes asumen las máximas magistraturas del Estado. Para el filósofo griego, el peor acto de corrupción política ocurre cuando se le entrega el timón de la nación a personas que carecen de formación para gobernar, pues la ignorancia en el poder conduce inevitablemente a la degradación de la sociedad. Ver una candidatura a la vicepresidencia en el sector de Cepeda que carece por completo de la preparación elemental para el cargo es una falta de respeto al país. ¿Cómo pueden hablar de educación y transformación social si su propia representación ignora el valor del esfuerzo académico? No hay coherencia alguna.

Frente a esa improvisación, Abelardo De la Espriella ofrece un modelo de educación robusto y orientado al futuro que contrasta radicalmente con el vacío de la oposición. Su propuesta se centra en una transformación estructural mediante la implementación de un sistema de educación virtual gratuita con conectividad y computadores subvencionados para ciclos técnicos cortos, facilitando una rápida inserción laboral. Asimismo, impulsa la educación dual para garantizar una doble titulación técnica desde el bachillerato mediante alianzas estratégicas entre la empresa privada y el SENA, complementada con la recuperación del ICETEX para ofrecer créditos blandos y expandir las becas por mérito. Este enfoque vocacional prioriza competencias de alta demanda global como la inteligencia artificial y la robótica, integrando valores cívicos y una reforma integral que evalúe la calidad docente, fortalezca la universidad pública y frene la destructiva influencia del sindicato tradicional sobre las aulas.

 La farsa de la "paz total"

El desmantelamiento institucional del proyecto opositor no se queda en las aulas; se extiende a su política de seguridad. Detrás del discurso pacificador de su pretendida "Paz Total" y de la constante insistencia en mecanismos populares, se esconde una estrategia peligrosa para saltarse la división de poderes. Su verdadera intención es desmantelar la Constitución desde sus cimientos, utilizando como fachada una asamblea constituyente en la que el país ya no cree. No es paz lo que buscan, es la validación del desorden.

 Un llamado imperativo a las urnas

No podemos quedarnos con las manos quietas ante la amenaza del canibalismo político y la demagogia. Esta semana, que se proyecta larga y extenuante, debe culminar con una movilización histórica. Nuestro voto por Abelardo De la Espriella es el único dique de contención contra el autoritarismo, el clientelismo descarado, la instrumentalización de la justicia y la devaluación de nuestra educación y nuestras instituciones. Queda claro que ABELARDO ES EL CAMINO DEMOCRÁTICO y el 21 de junio votamos decididos por la supervivencia de la república. Mi nombre es Sandra Callejas y estoy Refirme por la patria.

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