El GLP gana protagonismo ante el creciente déficit de gas natural en Colombia
El aumento de las importaciones de gas natural y las proyecciones de un mayor déficit de oferta durante 2026 han puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad de diversificar la matriz energética del país. En ese contexto, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) se consolida como una alternativa para garantizar el abastecimiento de sectores industriales estratégicos, especialmente en un escenario marcado por el posible regreso del fenómeno de El Niño y el retraso en la entrada en operación de nuevos proyectos de infraestructura para la importación de gas.
Colombia enfrenta una mayor dependencia del gas importado
El sistema energético colombiano atraviesa un momento de creciente presión debido al aumento de la demanda de gas natural y la insuficiencia de la producción nacional para cubrir el consumo interno.
Durante la primera semana de julio de 2026, Colombia alcanzó un máximo histórico al importar el 33% del gas natural que consume diariamente. Según cifras consolidadas por la Bolsa Mercantil de Colombia, SEGAS y la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), el volumen importado llegó a un promedio de 320 GBTU por día, reflejando la creciente dependencia del suministro proveniente del exterior.
A este panorama se suman las proyecciones de la calificadora Moody’s, que estiman que el déficit de gas natural podría alcanzar hasta el 39% de la demanda nacional durante este año, una situación que incrementa los desafíos para garantizar el abastecimiento energético y mantener la competitividad de la industria.
El aumento en los costos genera presión sobre el mercado
La mayor necesidad de importar gas también tiene implicaciones económicas para el país y para los sectores productivos que dependen de este energético.
De acuerdo con cifras divulgadas por el especialista en temas energéticos Sergio Cabrales, el precio de la molécula de gas importada puesta en Cartagena alcanzará entre julio y agosto valores cercanos a los 18,4 dólares por millón de BTU, uno de los niveles más altos registrados hasta ahora.
Este incremento en los costos representa una presión adicional para las empresas consumidoras de gas natural, especialmente aquellas que requieren un suministro continuo para mantener sus procesos industriales.
Frente a este escenario, diversas compañías han comenzado a evaluar alternativas que permitan reducir la exposición a la volatilidad del mercado internacional y asegurar la continuidad de sus operaciones.
El GLP se fortalece como alternativa para la industria
En medio de este contexto, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) ha ganado protagonismo como una opción complementaria para atender las necesidades energéticas de diferentes sectores productivos.
Según datos de Gasnova, entre enero y abril de 2026 las ventas de GLP crecieron un 18,7%, alcanzando un promedio mensual cercano a las 77.000 toneladas.
El incremento ha sido impulsado principalmente por industrias que han sustituido parcialmente el consumo de gas natural por GLP, entre ellas empresas de alimentos y bebidas, construcción, metalmecánica, papel, cartón y vidrio.
El sector destaca que este energético ofrece ventajas en términos de disponibilidad, facilidad de implementación y costos competitivos, permitiendo mantener la continuidad de los procesos productivos incluso en escenarios de restricciones del suministro de gas natural.
El posible fenómeno de El Niño incrementa la preocupación
Las perspectivas para el segundo semestre del año también están marcadas por la alta probabilidad de que se presente el fenómeno climático de El Niño.
Debido a que buena parte de la generación eléctrica colombiana depende de los embalses, una disminución de las lluvias reduciría la disponibilidad de agua para producir energía hidroeléctrica.
En ese escenario aumentaría la necesidad de utilizar plantas térmicas, las cuales requieren mayores volúmenes de gas natural para operar.
Esta situación podría ejercer una presión adicional sobre una oferta que ya depende en buena medida de las importaciones, generando la necesidad de priorizar el suministro hacia el sistema eléctrico y aumentando la importancia de contar con fuentes energéticas complementarias para el sector industrial.
Los nuevos proyectos aún tardarán en entrar en operación
Otro factor que influye en el panorama energético corresponde a los tiempos de ejecución de las nuevas infraestructuras para importar gas.
Los proyectos anunciados para ampliar la capacidad nacional, como la Regasificadora del Pacífico en Buenaventura, con una capacidad estimada de 60 GBTUD, y la iniciativa desarrollada por Frontera Energy en Puerto Bahía, con 126 GBTUD, comenzarían a operar entre noviembre de 2026 y el primer trimestre de 2027.
Esto significa que durante buena parte del segundo semestre de este año el país continuará enfrentando una oferta limitada mientras las nuevas capacidades entran progresivamente en funcionamiento.
Las empresas fortalecen su capacidad de respuesta
Frente a este panorama, compañías dedicadas a la distribución de GLP han iniciado procesos de fortalecimiento logístico para responder al incremento de la demanda.
GasPaís informó que viene ampliando su flota de camiones cisterna, diversificando su infraestructura de importación mediante dos puertos de descarga y operando con dos buques activos desde Houston, Estados Unidos.
La empresa también trabaja con clientes industriales en la adecuación de instalaciones que permitan realizar una transición rápida hacia el uso de GLP cuando las condiciones del mercado así lo requieran.
El gerente general del Grupo GasPaís, Patricio Mura Escobar, afirmó que el GLP ha demostrado ser un energético confiable y competitivo, capaz de responder rápidamente a las necesidades de la industria y garantizar la continuidad de las operaciones productivas.
Una alternativa para fortalecer la resiliencia energética
Una de las principales ventajas del GLP radica en la rapidez con la que puede implementarse en procesos industriales.
Mientras otras soluciones energéticas requieren inversiones en infraestructura que pueden tardar meses o incluso años, la adaptación de una planta para operar con GLP puede completarse en pocas semanas.
Esta flexibilidad ha permitido que diversas industrias mantengan sus procesos operativos en momentos de alta volatilidad del mercado energético.
Adicionalmente, el GLP ofrece beneficios ambientales al emitir aproximadamente un 20% menos dióxido de carbono que el diésel y hasta un 50% menos que el carbón, características que lo convierten en una opción alineada con los objetivos de transición energética.
En un escenario donde la seguridad del suministro se convierte en un factor determinante para la competitividad del país, la diversificación de la matriz energética aparece como una estrategia para reducir riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta de la industria frente a un mercado cada vez más exigente y dinámico.
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