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Robots que aprenden en mundos virtuales: la apuesta china para enseñar a los humanoides a trabajar

La empresa emergente DexForce, con sede en Shenzhen (China), entrena robots humanoides con datos generados en simulaciones por computador en lugar de grabar a personas repitiendo tareas. La estrategia, revelada por Reuters este 15 de octubre, apunta al principal cuello de botella de una industria que China ya domina en volumen: lograr que estas máquinas hagan trabajo útil de forma confiable.

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Redacción IFM
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Robots que aprenden en mundos virtuales: la apuesta china para enseñar a los humanoides a trabajar

El problema de los datos

Los robots humanoides chinos ya corren, saltan y bailan con soltura, pero la prueba comercial es otra: que puedan ordenar piezas, cargar materiales o atender clientes en fábricas, oficinas y hogares sin supervisión constante. Para aprender esas tareas, los sistemas de inteligencia artificial (IA) que controlan a los robots necesitan enormes cantidades de ejemplos.

Buena parte de los fabricantes chinos obtiene esos ejemplos en el mundo real: operarios humanos repiten un mismo movimiento, a veces más de cien veces, para que el robot lo imite con precisión. Según Reuters, en China se construyen decenas de centros de recolección de datos para robots, con un alto costo y apoyados en buena medida por subsidios del Gobierno.

DexForce propone otra vía. Su director ejecutivo, Jia Kui, profesor de aprendizaje automático en la Universidad China de Hong Kong (sede Shenzhen), dijo a la agencia que alcanzar lo que la industria llama “inteligencia artificial general física” —un humanoide capaz de cumplir una orden nueva en un entorno desconocido— solo con datos reales exigiría unos 10 billones de muestras, y calificó la recolección manual como “fundamentalmente ineficiente”.

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Cómo funciona el entrenamiento simulado

La compañía crea una réplica digital del lugar de trabajo o de la tarea, con modelos que predicen cómo se mueven e interactúan los objetos. En ese entorno virtual, un robot repite la acción miles de veces mientras el sistema cambia de forma automática variables como el ángulo de los brazos, el color de la mesa o los objetos que debe manipular. Lo aprendido se transfiere después a las máquinas físicas.

Este tipo de información, conocida como datos sintéticos, es más barata y rápida de producir. Sin embargo, Reuters precisa que la mayoría de los fabricantes chinos combina datos simulados y reales, y que muchos consideran que el acceso a datos de alta calidad sigue siendo una limitación clave.

Fundada en 2021, DexForce tiene unos 500 empleados y cerró recientemente una ronda de inversión de 1.000 millones de yuanes con una valoración superior a 10.000 millones de yuanes. Entre sus inversionistas figuran Lenovo Capital, Lens Technology y varios fondos estatales. La empresa afirma que su software lo usan fabricantes como Toyota, Samsung, Panasonic, Foxconn, Haier y Hisense, y que sus humanoides preparan café y atienden público en centros comerciales y sitios turísticos de más de 15 ciudades chinas.

Una carrera que China lidera en volumen

El anuncio se produce en un mercado donde China ocupa una posición dominante. De acuerdo con un informe de la firma Smart Analytics Global citado por Bloomberg en agosto, las empresas chinas concentraron más del 97% de los cerca de 19.100 humanoides despachados en el mundo durante el primer semestre de 2026, más del triple que en el mismo periodo de 2025. Agibot lideró con 8.400 unidades, seguida por Unitree, con 5.900. La misma consultora proyecta unas 60.000 unidades en todo 2026 y medio millón en 2030.

La ventaja china se apoya en sus cadenas de suministro de electrónica, vehículos eléctricos y automatización. Un análisis de McKinsey citado por Bloomberg estima que el país controla hasta el 90% de los imanes permanentes usados en los actuadores (los “músculos” eléctricos de las articulaciones) y alrededor del 40% de los rodamientos de precisión y los sensores.

Estados Unidos, en cambio, conserva ventaja en los “cerebros”: inversionistas consultados por Bloomberg señalan que los modelos de IA de compañías estadounidenses como Physical Intelligence superan a sus equivalentes chinos. A finales de julio, Washington prohibió la importación de nuevos robots humanoides y cuadrúpedos chinos, alegando riesgos de seguridad nacional.

Pese al crecimiento, las cifras de uso real siguen siendo modestas. Fuentes de la industria estiman que, de unos 20.000 humanoides instalados el año pasado, solo unos pocos miles realizaban labores productivas; la mayoría se destinaba a exhibición y entretenimiento. Por eso, la capacidad de entrenar a los robots de forma más barata y eficiente, como plantea DexForce, se perfila como uno de los factores que definirán esta competencia.

Preguntas y respuestas de contexto

¿Qué estrategia está usando la empresa DexForce para entrenar robots?

La compañía utiliza datos sintéticos generados en simulaciones por computador en lugar de grabaciones de humanos, permitiendo que los robots repitan tareas miles de veces en entornos virtuales antes de pasar al mundo físico.

¿Cuál es el principal obstáculo que enfrenta la industria de robots humanoides en China?

El cuello de botella es lograr que las máquinas realicen trabajos útiles y confiables de forma autónoma, lo cual requiere una cantidad masiva de datos que la recolección manual actual no puede proveer de manera eficiente.

¿Cómo se posiciona China frente al mercado global de esta tecnología?

China domina el volumen de producción con más del 97% de los humanoides despachados en el mundo durante el primer semestre de 2026, apoyada en su control de la cadena de suministro de componentes electrónicos.

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