Usar el celular después de las 10 de la noche se asocia con menos sueño en adolescentes, según un estudio en JAMA Pediatrics
Una investigación de universidades de Estados Unidos, que midió de forma objetiva el uso del teléfono y el sueño de 425 adolescentes, encontró que las noches con más uso del celular después de las 10 p. m. se relacionan con quedarse dormido más tarde y dormir menos. El uso en los minutos previos a conciliar el sueño también se vinculó con más despertares.
Una investigación publicada el 19 de octubre de 2026 en la revista científica JAMA Pediatrics examinó la relación entre el uso nocturno de teléfonos inteligentes y el descanso de los adolescentes. Los resultados indican que utilizar el dispositivo después de las 10:00 de la noche se relaciona con una hora de sueño más tardía y una reducción del tiempo total de descanso.
El estudio, titulado Evening Phone Use and Sleep Outcomes Among Youth, fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Columbia, la Universidad Stony Brook y el Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Seattle, en colaboración con la Universidad de Washington.
Para el análisis, los investigadores utilizaron información de 425 adolescentes estadounidenses, con una edad promedio de 14,8 años. Los participantes aportaron datos correspondientes a 7.591 noches entre noviembre de 2020 y febrero de 2024, lo que permitió comparar sus hábitos de uso del celular con sus propios patrones de sueño.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeA diferencia de otras investigaciones basadas principalmente en encuestas, el equipo registró la actividad de los teléfonos mediante una aplicación instalada en dispositivos Android y utilizó pulseras Fitbit para medir distintos indicadores del sueño.
Esta metodología permitió observar qué ocurría durante las noches en las que cada participante utilizaba el celular durante más tiempo del habitual, reduciendo la dependencia de los recuerdos o las estimaciones personales sobre el uso de pantallas.
Los resultados descriptivos mostraron que, en las noches con mayor actividad telefónica después de las 10:00 p. m., los adolescentes durmieron aproximadamente 20 minutos menos y conciliaron el sueño cerca de 65 minutos más tarde, en comparación con las noches de menor uso.
En los análisis ajustados por otras variables, cada minuto adicional de utilización del teléfono después de las 10:00 p. m., por encima del promedio individual, se relacionó con un retraso de 0,87 minutos en el inicio del sueño. También se asoció con un despertar 0,37 minutos más tarde y una reducción de 0,43 minutos en el tiempo total dormido.
Los investigadores identificaron, además, que la asociación aumentaba a medida que el uso del dispositivo se extendía hacia la medianoche.
El trabajo examinó el comportamiento de los adolescentes durante los minutos inmediatamente anteriores a quedarse dormidos. Según los resultados, utilizar el teléfono en los últimos cinco minutos antes de conciliar el sueño se asoció con 0,74 minutos adicionales de vigilia sostenida después de dormirse.
Esta relación se concentró principalmente en los primeros 30 minutos de descanso. En cambio, la asociación fue prácticamente insignificante cuando el uso del teléfono había terminado aproximadamente 20 minutos antes de dormir.
Los hallazgos sugieren que el tiempo acumulado de utilización nocturna y la actividad inmediatamente anterior al sueño pueden relacionarse con diferentes aspectos del descanso, como su duración y continuidad.
No obstante, los autores recalcaron que el diseño observacional no permite demostrar que el celular sea, por sí solo, la causa directa de los cambios registrados.
La investigación presenta algunas limitaciones. La muestra incluyó usuarios de Android que contaban con al menos 14 días de registros completos, mientras que las mediciones del sueño procedieron de dispositivos comerciales y no de estudios clínicos realizados en laboratorios especializados.
Por tanto, los resultados no necesariamente representan a todos los adolescentes ni permiten establecer que los mismos efectos se produzcan en cada usuario.
El psiquiatra infantil y especialista en medicina del sueño Daniel Bigman, de Northwell Health, quien no participó en el estudio, señaló a HealthDay que el uso del teléfono puede retrasar la hora de acostarse y dificultar la transición hacia un sueño estable.
Entre sus recomendaciones está promover alternativas tranquilas antes de dormir, como leer, escuchar música o realizar estiramientos, en lugar de recurrir únicamente a amenazas o prohibiciones sobre el uso del dispositivo.
La importancia del descanso durante la adolescencia radica en su relación con el desarrollo cerebral, el aprendizaje y la regulación emocional. Para las personas de entre 13 y 18 años, las recomendaciones médicas suelen establecer entre ocho y diez horas de sueño al día.
En ese contexto, los investigadores plantean que reducir el uso del celular durante las últimas horas de la noche, especialmente después de las 10:00 p. m. y en los minutos previos a acostarse, podría contribuir a mejorar los hábitos de descanso. La evidencia obtenida aporta elementos para que familias, instituciones educativas y profesionales de la salud evalúen horarios de desconexión digital adecuados
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