(OPINIÓN) La suerte está echada. Por: Diego Arango O
Pasada la primera vuelta electoral, Colombia se encuentra ante una encrucijada histórica. El país tiene hoy la oportunidad de definir su futuro de manera seria y responsable ante dos opciones categóricas: la izquierda y la derecha.
En este escenario, la alternativa representada por Abelardo de la Espriella superó significativamente la propuesta de Iván Cepeda, entendida por la opinión pública como un apéndice directo del gobierno actual; una gestión que fue percibida en gran parte de la ciudadanía como inconveniente y desastrosa. La población ha manifestado su inconformidad con las políticas vigentes y las actuaciones de un presidente calificadas como abusivas, especialmente ante el recrudecimiento de la violencia en las zonas rurales.
Sin embargo, el mapa electoral deja un punto de análisis sociológico: ¿por qué razón Iván Cepeda logra su mayor votación en la periferia de la nación, mientras que en el centro del país y en las principales ciudades capitales es Abelardo de la Espriella quien se impone? Resulta sorprendente que un outsider como De la Espriella haya logrado rescatar la confianza de millones de colombianos. A pesar de no contar con experiencia previa en las ramas legislativa o ejecutiva, se presenta como un profesional sólidamente formado, respaldado por un equipo de asesores de primer nivel que ha sabido interpretar las urgencias de Colombia. Su propuesta bandera es la seguridad: recuperar el control territorial para frenar los cobardes asaltos contra nuestros militares en departamentos con alta presencia de cultivos ilícitos de coca, amapola y marihuana, territorios hoy disputados por grandes carteles nacionales y transnacionales, controlados por las mafias mexicanas que operan como capos de estas redes.
De otra parte, un sector importante del electorado lamenta la derrota de Paloma Valencia, una mujer extraordinaria y profundamente preparada, pero que no recibió el respaldo esperado en las urnas. Existen múltiples opiniones al respecto, pero el factor que más pesó fue la selección de su fórmula a la vicepresidencia, Juan Daniel Oviedo. Aunque es un hombre correcto y honesto que demostró ser un buen funcionario en administraciones anteriores, su postura política resultó indescifrable para las bases de derecha y centroderecha que apoyaban a Paloma. Se percibió una contradicción antagónica entre las banderas de Valencia centradas en la defensa de la vida, la familia, los géneros establecidos de hombre y mujer, como también la libertad de culto, opuesto al enfoque de Oviedo. Según los análisis, esta alianza fue fatal; la falta de firmeza ideológica hizo que muchísimos votantes prefirieran migrar hacia la candidatura de Abelardo de la Espriella, quien mantuvo una posición clara respecto a dichos principios y valores.
En este nuevo tramo, los partidos tradicionales han comenzado a trazar un camino responsable de apoyo a De la Espriella. Los partidos son el pilar que representa la democracia en el legislativo; el Congreso requiere consistencia, y un presidente que trabaje de forma armónica con este cuerpo colegiado tiene mayores probabilidades de alcanzar resultados efectivos.
En pocas palabras, la suerte está echada. El país afronta una profunda polarización. Resulta incomprensible que, tras el complejo balance del gobierno de Gustavo Petro, la alternativa sea Iván Cepeda, un líder formado en los sectores más radicales de la izquierda tradicional y a quien la opinión pública vincula con una trayectoria marxista ligada a la interlocución y cercanía con grupos al margen de la ley como las Farc y sus disidencias.
Frente a ello se levanta la propuesta de Abelardo de la Espriella, enfocada en devolver la seguridad al territorio con el respaldo explícito del expresidente Álvaro Uribe Vélez, referente fundamental en esta materia. Colombia requiere con urgencia un mejor presente para modernizar su infraestructura, impulsar las exportaciones, dinamizar el comercio y ofrecer garantías a los trabajadores informales, a los jóvenes y a las mujeres cabeza de familia, así como fortalecer al sector salud.
Asimismo, es perentorio recomponer la golpeada imagen exterior del país. Con una fórmula vicepresidencial de lujo, seria y sin cuestionamientos como el exministro José Manuel Restrepo, esta propuesta avanza con paso firme para rescatar la democracia, la institucionalidad, la economía y la seguridad de nuestra patria.

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