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(OPINIÓN) Implicaciones de la posesión presidencial. Por: Diego Arango O

Bienvenido este nuevo gobierno y que sea lo mejor para los colombianos.

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(OPINIÓN) Implicaciones de la posesión presidencial. Por: Diego Arango O

A solo una semana de la posesión presidencial de Abelardo De la Espriella, mucha gente se pregunta las razones que llevan al nuevo mandatario a trasladar dicho acto a la ciudad de Cali, el mismo que había anunciado que sería en Popayán, pero por razones que explicó, encuentra serios inconvenientes de orden climático y ambiental a causa de las condiciones que presenta el volcán del Puracé próximo a esa ciudad.

Aparte de lo anterior, que por cierto es muy válido, también está el alto costo logístico y de movilización de un inmenso número de personas partiendo de los 270 congresistas y sus cuerpos de seguridad, magistrados, el gabinete presidencial nombrado y las misiones diplomáticas, que además correrían un inmenso riesgo de seguridad dado que el departamento del Cauca y sus proximidades es uno de los de mayor presencia de los grupos armados delincuenciales y alguna población civil que los apoya. Esto implicaría el traslado de tropas para garantizar seguridad, lo cual podría provocar a estos grupos a cometer atentados.

Ahora bien, llevarlo a Cali es más factible, primero porque el tamaño de la ciudad, la infraestructura para movilización, alojamiento y recepción es óptima contando con un buen aeropuerto y buenos contingentes de las fuerzas armadas, no obstante que tanto Cali como el departamento del Valle han venido siendo un gran fortín del narcotráfico apoyado por la guerrilla y otros grupos criminales, lo cual tendría un cierto riesgo que no se podría descartar de algún atrevido atentado.

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Ahora bien, si vemos el marco constitucional y antecedentes normativos, de acuerdo con la Constitución Política de Colombia (Artículos 191 y 192), la posesión del presidente de la República debe efectuarse formalmente ante el Congreso. Por tradición histórica y republicana, este acto solemne se ha llevado a cabo de manera ininterrumpida en el Capitolio Nacional en Bogotá. Sin embargo, la normativa prevé que el Congreso pueda sesionar y otorgar la investidura en un lugar distinto cuando medien circunstancias especiales de conveniencia o razones debidamente calificadas por las mesas directivas corporativas.

A lo largo de la historia republicana de Colombia, contando desde los inicios de la independencia, la Gran Colombia, la República de la Nueva Granada, los Estados Unidos de Colombia y la actual República de Colombia, el país ha tenido cerca de 47 presidentes constitucionales elegidos, sin contar dictadores de facto, juntas militares o numerosos mandatarios interinos y encargados que asumieron de manera temporal por ausencias de los titulares.

La inmensa mayoría de los mandatarios de la era republicana han prestado su juramento y asumido el poder en Bogotá. Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, las ceremonias solían realizarse en los recintos donde funcionaba el Congreso de la época o ante las altas cortes dentro del centro histórico de la capital (la antigua Santafé—Bogotá). Desde la inauguración y consolidación del Capitolio Nacional, este edificio se convirtió en el escenario tradicional, solemne e imperativo donde el Congreso en pleno recibe el juramento constitucional de los presidentes cada 7 de agosto (fecha conmemorativa de la Batalla de Boyacá).

Ahora bien, el deseo del presidente electo De la Espriella de abandonar la sede tradicional de Bogotá responde a factores de carácter simbólico, político y logístico; veamos: Simbolismo político y descentralización: La intención principal es descentralizar el poder ejecutivo, proyectando un mensaje de cercanía con las regiones periféricas y rindiendo un homenaje institucional directo a la Fuerza Pública en una zona fuertemente afectada por el conflicto armado.

El factor de fuerza mayor (de Popayán a Cali): Aunque la primera opción contemplaba el departamento del Cauca en su capital Popayán, las constantes emisiones de ceniza por la actividad del volcán Puracé comprometieron la seguridad aérea y la viabilidad logística, motivando el ajuste hacia Cali en el Valle del Cauca, que cuenta con la infraestructura aeronáutica y hotelera adecuada para un evento internacional. Todo lo anterior explica sus loables razones, pero siendo justos y equitativos, el presidente sin la necesidad de movilizar a tanta gente, sin incurrir en ese enorme gasto y los riesgos que implica, podría hacerlo en Bogotá tranquilamente y en acto seguido visitar todas las regiones del país como es su propósito de descentralización y seguridad nacional. Pero de todas maneras bienvenido este nuevo gobierno y que sea lo mejor para los colombianos.

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