(OPINIÓN) Enriquecimiento fácil y rápido. Por: Diego Arango O
Uno jamás debe entregar lo que tiene a quien no conoce por maravillas que le pinten.
Muchos colombianos le han apostado a la cultura del dinero fácil y rápido. Esto no es nuevo, lleva muchos años o décadas en Colombia; se ha venido convirtiendo en una cultura de cazadores de fortuna, personas que buscan atajos para obtener riqueza material, lujos, mujeres, darse gusto y elevarse el ego. Estos cazadores piensan que el mundo es de los más vivos y del que más consiga, que la persona es y vale por lo que tiene o por lo que muestra y no por lo que es.
De esta manera se ha formado una nueva dimensión cultural en los últimos 50 años, pero finalmente se ha sobreextendido en todos los rincones del país y porque no decirlo también del mundo. Pero limitándonos a nuestro país Colombia, hace cinco décadas atrás era solo un símbolo de privilegio de los bandidos de cuello blanco, aquellos finos estafadores, ladrones y hábiles petardistas; luego pasó a los llamados traquetos y capos de la mafia, de ahí se trasladó a personas de origen más humilde, ignorantes y gente primaria que alcanzó fortuna narcotraficando, contrabandeando o estafando con las famosas pirámides entre otros delitos más.
Pero lo más preocupante de todo aquello es que mucha gente buena, un tanto inocente, con necesidades reales también le apuntó al dinero fácil y se dejó tentar por la inversión y rendimientos millonarios en corto plazo y ahí fue donde cayeron. Sin embargo ahora hay plataformas que abundan en internet y mensajes que envían por Whatsapp invitando a realizar jugosas y atractivas inversiones algunas de ellas utilizando imágenes de personajes públicos y famosos que les alteran su identidad a través de la inteligencia artificial (IA), y ahí es cuando la gente cae y les roban su dinero, pero lo peor de todo es que las autoridades viendo llevar los corderos al degolladero han sido permisivas, negligentes y porque no decirlo, quizás cómplice, porque muchos de los timadores se valieron de jueces, personal oficial, de las autoridades, funcionarios públicos y hasta políticos para esquilmar a la gente que torpemente creyó en la buena fe de estos hábiles bandidos que después de ser denunciados lucen como víctimas.
Es triste para nuestros colombianos que con tanto esfuerzo ahorraron su dinero, otros vendieron sus pertenencias o se endeudaron para entregar su platica, esperanzados en que no tendrían que volver a trabajar nunca más ¿y qué pasó? Perdieron todo y quedaron en la calle o empeñados. Dios quiera que esta triste historia sirva de lección y ejemplo a quienes piensan que el dinero florece solo, sin esfuerzo y sin trabajo.
Uno jamás debe entregar lo que tiene a quien no conoce por maravillas que le pinten; piénsenlo bien y verán que es un gran error. El dinero y enriquecimiento fácil y rápido es un veneno que termina matando; nada más positivo y agradecido que ganarse la vida honestamente. Es una lección que los padres desde temprana edad de sus hijos deben inculcarles y de esta manera hacer de ellos personas de valor y dignidad.
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