Saltar al contenido

El rumbo incierto de Petro

Después de un año y medio del actual gobierno, el primero de izquierda en Colombia, parece que fueran más los sinsabores que los aciertos de unautodenominado “líder mundial de las galaxias” que se vendió como el cambio, ese que millones de colombianos esperaban para dar un salto a un mejor estilo de

R
Redacción IFM
3 min lectura
Escuchar artículo
El rumbo incierto de Petro

Por: Mauricio Restrepo Gutiérrez

Después de un año y medio del actual gobierno, el primero de izquierda en Colombia, parece que fueran más los sinsabores que los aciertos de un autodenominado “líder mundial de las galaxias” que se vendió como el cambio, ese que millones de colombianos esperaban para dar un salto a un mejor estilo de vida; es decir para “vivir sabroso”, como se les vendió la idea.

Pero esto no parece ser así, al menos hasta el momento. El desencanto surge desde las clases más humildes y olvidadas de este país que no han visto que nada pase; que nada cambie para que la situación sea un poco mejor. Que no dejan gobernar, es el argumento. Pero tienen los recursos y estos ni siquiera a medias se ejecutan. Los grandes proyectos que propone el presidente Petro, parecen más bien ocurrencias de momento cuando visita las zonas más olvidadas de este país. Esas propuestas que se lanzan al aire en acalorados discursoscaudillistas, ante un pueblo deprimido que sigue esperando soluciones más concretas a sus necesidades, no son más que chispazos de momento, que luego parecen quedar ahí, que se esfuman. 

Desde el gobierno, las supuestas estrategias que se anuncian deben contar con una planeación previa, con estudios serios, y con factibilidad para que hagan parte del presupuesto general de la Nación. No pueden ser fuegos artificiales que se lanzan, iluminan y después se apagan.

Preocupa, entonces, un presidente que a diario se levanta a cazar peleas a través de su “canal institucional”, como lo es su cuenta de X, antes Twitter, en lugar de ocuparse de los problemas del país. Son 18 meses de gobierno, y ya se le agotó el tiempo para echarle la culpa de sus errores a presidentes anteriores.

Faltan dos año y medio, y ya es hora de que Gustavo Petro se ponga a trabajar. Su actitud de relajamiento está llevando al país a un descontrol del orden público, a un caos económico, y a una peligrosa polarización política.

El mismo Petro está dando carta abierta para que le falten al respeto a la figura del presidente de Colombia. Él mismo está volviéndose el rey de burlas en el ámbito internacional; y será el responsable de su propia derrota en 2026. Los extremos alimentan los extremos; y si en las últimas décadas floreció una izquierda en América Latina, muy ajena a sus principios tradicionales, que defraudó a los mismos izquierdistas y dejó miseria a su paso, lo que viene en respuesta a esa ola en decadencia pareciera ser un escenario totalmente contrario a sus propios intereses.

Al menos que Dios libre a Colombia de lo que podrá venir para lo que resta de su mandato. Todavía estamos a tiempo para enderezar el rumbo. Es el país el que está en juego; este país, nuestro país.

Columna de opinión disclaimer- ifmnoticias
Compartir:

Noticias relacionadas