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Al petrismo le está tallando la libertad de prensa

Una prensa libre es fundamental para cualquier democracia. Puede ser incómoda, molesta e incluso ofensiva, pero sus actuaciones forman parte del ejercicio de la libertad de una nación. Sin embargo, algunos líderes del petrismo más recalcitrante, como Alfredo Saade y Gustavo Bolívar, ya están dando p

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Redacción IFM
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Al petrismo le está tallando la libertad de prensa

Una prensa libre es fundamental para cualquier democracia. Puede ser incómoda, molesta e incluso ofensiva, pero sus actuaciones forman parte del ejercicio de la libertad de una nación.

Sin embargo, algunos líderes del petrismo más recalcitrante, como Alfredo Saade y Gustavo Bolívar, ya están dando puntadas sobre la castración de la prensa libre en Colombia. Así comenzó el régimen chavista, con insinuaciones, instrucciones y sugerencias que finalmente terminaron en el cierre de decenas de medios de comunicación en Venezuela.

El «pastor» Alfredo Saade, publicó un tuit en el que insiste en la necesidad urgente de «democratizar» los medios de comunicación tradicionales, refiriéndose a Blu Radio.

Es evidente que Saade utiliza la palabra «democratizar» como eufemismo para esconder lo que quiere en realidad: censurar, cerrar y desterrar a todo periodista que se resista a alinearse con el comunismo que él y Petro transpiran.

Saade también aseguró que el «delito» cometido por Blu Radio fue «descontextualizar un discurso del presidente», calificando la acción como algo maquiavélico y sosteniendo que «editar el video macabramente para vender mentiras, debe ser sancionado».

Queda expuesto, de cuerpo entero, el totalitarismo que profesa Saade, quien pide «sanciones» por presuntas mentiras, cuando la campaña a la Presidencia que respaldó con insólito entusiasmo, ejerció la más aterradora de las estrategias de falacias, mentiras y calumnias de las que se tenga memoria en Colombia. Sin embargo, Saade no ha musitado palabra sobre Guanumen, ni sobre Roy, ni sobre todo ese ejercicio, plenamente demostrado, de destrucción de la honra y de la dignidad de los candidatos que se oponían a Gustavo Petro.  

Sin embargo, al pronunciamiento de Saade, se une la voz dictatorial de Gustavo Bolívar, reconocido líder del Pacto Histórico. En un tuit, Bolívar calificó como «“enemigo” a un medio que tergiversa en vez de contextualizar, a un medio que necesita que la gente piense de acuerdo con los intereses del dueño de ese medio; un medio que edita la verdad para distorsionarla, un medio sin responsabilidad social».

Bolívar quiere que los medios «contextualicen», es decir, que hagan lo que él espera y renuncien al ejercicio de la libertad. Es la opinión pública la que debe premiar o castigar a los medios, siguiéndolos o despreciándolos, conforme a la información que publican. En cualquier caso, no es el Estado el llamado a exigir una posición editorial o una labor específica en el periodismo, aunque le resulte fastidioso e incómodo el trabajo de la prensa libre.

Así las cosas, cualquier medio que ejerza el control o la libertad de expresión es tildado de “enemigo” y, el paso siguiente, es indiscutible, es el cierre de medios o la censura contra los periodistas.

Soplan vientos totalitarios en Colombia. La prensa, por lo visto, está siendo mucho más incómoda de lo que pensaban. Creyeron que la sumisión sería la conducta que asumirían los medios de comunicación. Se equivocaron. Ahora se quitan las máscaras para dejar ver el rostro del socialismo del siglo XXI, versión colombiana.

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