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Fuerzas Militares logran infiltrar sistemas de drones de grupos armados ilegales en Antioquia y otras regiones

La inteligencia militar colombiana ha logrado infiltrar los sistemas operativos de drones utilizados por grupos armados ilegales, permitiendo el rastreo en tiempo real de sus rutas y campamentos en regiones críticas como Antioquia.

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Redacción IFM
6 min lectura
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Inteligencia militar estaría rastreando los drones de los grupos armados: Antioquia figura entre las zonas intervenidas

En un avance estratégico para la seguridad nacional, se ha revelado que las Fuerzas Militares de Colombia han puesto en marcha una sofisticada operación técnica destinada a neutralizar la creciente amenaza de aeronaves no tripuladas utilizadas por organizaciones criminales. Un equipo de élite, compuesto por expertos en diversas áreas de la tecnología y la seguridad digital, estaría liderando una ofensiva silenciosa en el ciberespacio para contrarrestar las acciones de grupos como las disidencias de las Farc, el ELN y el Clan del Golfo.

La misión, encomendada directamente por el alto mando militar, cuenta con la participación activa de ingenieros de sistemas, especialistas en telecomunicaciones, expertos en desarrollo de software y hardware, así como analistas de datos y profesionales en inteligencia artificial. Este grupo de especialistas en ciberseguridad ha concentrado sus esfuerzos en una tarea crítica: vulnerar los sistemas operativos y los programas de control que permiten a los grupos armados operar sus drones en diferentes zonas del país.

De acuerdo con los reportes obtenidos, esta infiltración técnica permitiría a la inteligencia militar acceder de manera remota a la información de vuelo de estos aparatos. Al ingresar a los sistemas de control, los expertos podrían realizar un seguimiento en tiempo real de la ubicación de los drones, extrayendo datos fundamentales como las rutas de navegación y las coordenadas exactas de operación. Esta capacidad de monitoreo se convierte en una herramienta invaluable al cruzarse con otras fuentes de inteligencia, facilitando la identificación de puntos de despegue, la ubicación de campamentos ocultos, el trazado de corredores de movilidad y la detección de depósitos donde se almacenan armas, explosivos y sustancias estupefacientes.

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Aunque los detalles específicos sobre casos concretos se mantienen bajo estricta reserva para garantizar la seguridad de las misiones en curso, se ha indicado que la información obtenida mediante estos accesos remotos ya habría sido fundamental para la ejecución de asaltos aéreos y operaciones terrestres. Estas acciones han derivado en capturas significativas y la neutralización de objetivos estratégicos. La confidencialidad sobre los procedimientos y las herramientas empleadas es total, buscando evitar que los grupos al margen de la ley ajusten sus protocolos de seguridad digital.

El alcance de esta intervención tecnológica es amplio y abarca puntos críticos de la geografía colombiana. Las labores de rastreo y monitoreo se estarían ejecutando en regiones como la costa Caribe, el Catatumbo, Arauca, Antioquia, Cauca, Valle del Cauca, Chocó, Nariño, Putumayo, el sur de Bolívar y Caquetá. Entre las estructuras criminales que se encuentran bajo la lupa de esta vigilancia digital se mencionan las disidencias de las Farc, el ELN, el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.

En el departamento de Antioquia, la utilización de drones con fines ofensivos ha generado una alerta especial, particularmente en la subregión del Nordeste. Un evento que ilustra la gravedad de la situación ocurrió el pasado 18 de octubre en la vereda Villa Severa, jurisdicción del municipio de Segovia. En ese lugar, tropas del Ejército Nacional fueron blanco de un ataque con artefactos explosivos lanzados desde drones, una acción que las autoridades atribuyen a la Estructura 37 de las disidencias de las Farc.

Este ataque tuvo consecuencias humanas directas, pues tras la explosión, el soldado profesional Andrés Casterbondo Macías fue reportado como desaparecido. Durante seis días, la incertidumbre rodeó el paradero del uniformado, quien finalmente fue hallado con vida el 24 de octubre. Este incidente subraya la urgencia de las medidas tecnológicas que la inteligencia militar está implementando para proteger a las tropas en el terreno.

El panorama de los ataques con drones en Colombia muestra una tendencia creciente y preocupante. Según datos proporcionados por la Fundación Ideas para la Paz (FIP), entre el 1 de enero y el 1 de octubre de 2026, la Fuerza Pública ha sido víctima de 318 ataques mediante esta modalidad. Esto representa una frecuencia alarmante de aproximadamente un ataque cada 20 horas. La evolución histórica de estas agresiones evidencia el escalamiento del conflicto: en el año 2024 se registraron 119 casos, cifra que ascendió a 277 en 2025.

La FIP atribuye la responsabilidad de estos hechos en un 72% al Estado Mayor Central y en un 23% al ELN. Por otro lado, las cifras oficiales manejadas por la Fuerza Pública hasta septiembre muestran una diferencia metodológica, reportando cerca de 418 ataques con drones explosivos en el periodo comprendido entre 2024 y septiembre de 2026. A pesar de la disparidad en los conteos, ambas fuentes coinciden en que el uso de drones como armas de guerra es una realidad consolidada en el accionar de los grupos armados.

Uno de los mayores retos que enfrenta la inteligencia militar es la aparición de drones guiados mediante fibra óptica. A diferencia de los modelos convencionales, estos aparatos no dependen de señales de radio para su navegación, lo que los hace inmunes a los inhibidores electrónicos tradicionales que suelen utilizarse para bloquear las comunicaciones entre el piloto y la aeronave. Esta particularidad técnica obliga a las autoridades a desarrollar métodos de interceptación mucho más avanzados.

En este sentido, el reporte de inteligencia señala que se está trabajando en una capacidad adicional: la posibilidad de tomar el control total de los drones enemigos poco después de su despegue. El objetivo principal es desviar la trayectoria de los aparatos para evitar que los explosivos alcancen sus objetivos previstos. Aunque no se han divulgado detalles sobre el nivel de avance de esta tecnología, se sabe que es una prioridad para el alto mando. Complementariamente, se ha mencionado la incorporación de drones MQ-9 Reaper, los cuales fortalecerán las tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en las zonas de mayor conflicto.

Preguntas y respuestas de contexto

¿En qué consiste la nueva estrategia de las Fuerzas Militares contra los drones ilegales?

Un equipo de élite en ciberseguridad ha logrado infiltrar los sistemas operativos de los drones usados por grupos criminales para rastrear sus rutas y campamentos en tiempo real. Esta intervención permite identificar puntos de despegue, depósitos de armas y coordinar asaltos aéreos o terrestres con mayor precisión.

¿Qué grupos armados están siendo monitoreados con esta tecnología?

La vigilancia digital se centra principalmente en las disidencias de las Farc, el ELN, el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Estas organizaciones utilizan aeronaves no tripuladas para ataques ofensivos en regiones críticas como Antioquia, Cauca, el Catatumbo y el sur de Bolívar.

¿Cuál es la magnitud de la amenaza de drones explosivos en Colombia?

La situación es crítica, con reportes que indican hasta 318 ataques contra la Fuerza Pública en lo que va de 2026, lo que equivale a una agresión cada 20 horas. Además, los grupos armados han empezado a usar drones guiados por fibra óptica para evadir los inhibidores de señal tradicionales.

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