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Seis genes podrían ayudar a predecir la supervivencia de pacientes con leucemia mieloide

Investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona desarrollaron un sistema de puntuación, llamado PHFScore, que combina la actividad de seis genes para estimar el pronóstico de las personas con leucemia mieloide aguda. El hallazgo, obtenido en ratones y en datos de pacientes, aún debe validarse antes de convertirse en una prueba clínica.

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Redacción IFM
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Seis genes podrían ayudar a predecir la supervivencia de pacientes con leucemia mieloide aguda, según un estudio en Science Advances

Una investigación internacional identificó seis genes cuya actividad podría ayudar a establecer diferencias en el pronóstico de pacientes con leucemia mieloide aguda (LMA), un tipo de cáncer que afecta la producción de células sanguíneas. Los resultados fueron publicados el 23 de octubre de 2026 en la revista científica Science Advances y plantean una posible vía para mejorar la evaluación de la enfermedad y la respuesta a los tratamientos.

El trabajo, titulado Polycomb Factor Phf19 Affects AML Initiation, Patient Prognosis and Survival, fue liderado por Luciano Di Croce, profesor de investigación ICREA en el Centro de Regulación Genómica (CRG), y Gianni Gamarra, primer autor del estudio. También participó el grupo de Lars Velten, especializado en el análisis de células individuales. La investigación se extendió durante cinco años.

Los investigadores identificaron seis genes que, analizados en conjunto, permitieron distinguir grupos de pacientes con diferencias importantes en sus expectativas de supervivencia.

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Tres de ellos, CARMIL1, HOPX y ALDH1A1, presentaron una actividad más elevada entre los pacientes con una evolución desfavorable. En contraste, CALR, STAR y PHF19 registraron niveles de actividad inferiores en ese mismo grupo.

El estudio se concentró especialmente en PHF19, un gen relacionado con el sistema Polycomb, encargado de regular la actividad de otros genes durante procesos como la maduración celular.

La leucemia mieloide aguda se origina en la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas. En esta enfermedad, las células inmaduras se multiplican de manera descontrolada y desplazan a las células sanas, lo que altera el funcionamiento normal del organismo.

El equipo científico examinó el comportamiento de células sanguíneas de ratones, tanto con presencia como sin presencia del gen PHF19, después de introducir una alteración genética capaz de desencadenar leucemia.

Los resultados mostraron que las células que carecían de PHF19 formaban más colonias en condiciones de laboratorio y lograban establecerse con mayor facilidad después de ser trasplantadas a otros ratones. Además, permanecían en un estado inmaduro, similar al de las células madre.

Los investigadores también observaron que estas células respondían de manera limitada a determinados medicamentos de quimioterapia diseñados para promover su maduración.

Gamarra explicó que la pérdida de PHF19 no provoca por sí sola la leucemia, pero puede favorecer condiciones celulares relacionadas con el desarrollo de la enfermedad.

Posteriormente, el equipo comparó estos resultados con bases de datos de pacientes humanos y encontró una tendencia similar. Entre adultos jóvenes tratados por LMA, quienes presentaban niveles más bajos de PHF19 registraron una supervivencia inferior a la de aquellos con niveles más altos.

En cuanto a la respuesta al tratamiento, menos de la mitad de los pacientes con los niveles más bajos alcanzó la remisión después de recibir quimioterapia estándar, frente a una proporción de hasta el 85 % entre quienes tenían mayores niveles del gen.

Di Croce señaló que PHF19 ofrece información sobre la posible evolución de la enfermedad, pero destacó que la combinación de los seis genes mejora la capacidad de diferenciación entre perfiles de pacientes.

La propuesta, denominada PHFScore, busca aprovechar muestras de médula ósea que ya se obtienen durante el proceso diagnóstico de la leucemia. A partir de ellas, sería posible medir la actividad de los genes identificados sin recurrir necesariamente a un análisis genético amplio.

Según los investigadores, este enfoque podría simplificar y reducir el costo de determinadas evaluaciones de pronóstico. Asimismo, algunos de los genes estudiados podrían convertirse en objetivos para futuras investigaciones sobre tratamientos.

Los autores advierten que los hallazgos todavía presentan limitaciones. Los experimentos en animales y los datos de pacientes corresponden a contextos distintos de la enfermedad, y la función de varios de los genes identificados aún no está completamente establecida.

Además, la información divulgada no detalla el tamaño de todas las cohortes analizadas ni presenta una validación clínica independiente que permita confirmar el desempeño de PHFScore en otros grupos de pacientes.

Por ahora, la herramienta permanece en fase de investigación y no constituye una prueba disponible para uso médico habitual.

El estudio aporta nuevos elementos para comprender los mecanismos biológicos relacionados con la leucemia mieloide aguda. Sin embargo, serán necesarias nuevas investigaciones para determinar si la combinación de estos seis genes puede incorporarse de manera segura y fiable a las decisiones clínicas y al seguimiento de los pacientes.

Preguntas y respuestas de contexto

¿En qué consiste el hallazgo sobre la leucemia mieloide aguda?

Investigadores del Centro de Regulación Genómica de Barcelona identificaron seis genes cuya actividad combinada permite predecir las probabilidades de supervivencia y la respuesta al tratamiento de los pacientes.

¿Cómo funciona el sistema de puntuación PHFScore?

El sistema mide la actividad de seis genes específicos en muestras de médula ósea; niveles bajos del gen PHF19 y niveles altos de otros tres genes se asocian con un pronóstico menos favorable y menor respuesta a la quimioterapia.

¿Cuándo podrá utilizarse esta herramienta en hospitales?

Aún no está disponible para uso médico habitual, ya que los resultados obtenidos en ratones y bases de datos deben ser validados en ensayos clínicos independientes antes de convertirse en una prueba diagnóstica oficial.

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