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(OPINIÓN) Venezuela y la geopolítica. Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

Venezuela tomó una decisión que afectó el futuro de varias generaciones en el año 1998 cuando, por un hastío hacia la clase política tradicional, le otorgó el mando a un militar llamado Hugo Rafael Chávez Frías, quien al poco tiempo se convirtió en dictador de facto cambiando la Constitución y amañando elección tras elección para enquistarse en el poder.

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(OPINIÓN) Venezuela y la geopolítica. Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón

El comunismo cuando llega a la cima es para quedarse y la población indefensa sufre las consecuencias. Durante muchos años solicitaron apoyo internacional para sacar a los tiranos y a toda la cúpula que convirtió a un país inmensamente rico en la economía más pobre del continente. Luego de 26 años se les cumplió parte del deseo cuando en el mes de enero de 2026 el presidente de los Estados Unidos envió a un cuerpo militar de élite y capturó al dictador de turno, Nicolás Maduro Moros.

Decía Nicolás Maquiavelo: “Las armas ajenas, o se te caen de las manos, o te pesan demasiado, o te oprimen” y terminó el capítulo XIII de su magna obra El Príncipe con: “Sin fuerzas propias, ningún principado (hoy Estados) está seguro; antes bien, depende enteramente de la fortuna, al no tener virtud que en la adversidad lo defienda”.

La suerte de Venezuela estaba echada para finales del año 2025. El presidente Donald Trump estaba enfocado en su doctrina “America First”, más conocida como la Doctrina Donroe o Doctrina Monroe 2.0, en donde uno de los corolarios es la expulsión de potencias extranjeras del continente americano; y en el país bolivariano estaban de lleno las potencias de China, Rusia e Irán.

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La captura de Maduro era inminente y para poder llevar a cabo la acción militar se debía tener clara la reacción de las potencias extranjeras que dominaban Venezuela y, lo más importante, quién iba a tomar el cargo luego de sacar al dictador.

Allí aparece el nombre de Delcy Rodríguez, vicepresidente de la nación y arquitecta durante muchos años del desastre del socialismo del siglo XXI; pero era la persona que podía controlar a un país que posiblemente se conduciría hacia una guerra civil luego de la caída de Maduro, y quien además tenía los contactos con los dirigentes que apoyaban al régimen.

Fue así como Delcy Rodríguez comenzó una serie de viajes internacionales en donde, en el mes de septiembre de 2025, pasó por China y se reunió con el vicepresidente Han Zheng, y también visitó Rusia, donde se reunió con el viceprimer ministro Alexander Novak. Coincidentemente, en la acción militar del 3 de enero en la que fue capturado Nicolás Maduro, Delcy estaba en Moscú.

¿Todavía creen que la acción militar para extraer a Maduro no contó con el aval de China y Rusia?

Delcy Rodríguez tomó el poder en el país bolivariano con la bendición de los Estados Unidos; los demás miembros de la cúpula chavista conservaron sus posiciones de poder y así el país no desembocó en una guerra civil. Sin embargo, el ciudadano común que al inicio estaba convencido de que por fin retornaría la democracia y que su heroína María Corina Machado sería la nueva presidente, pronto se dio cuenta de que en la geopolítica nada es gratis y mucho menos se hacen favores sin esperar nada a cambio.

El presidente Trump estaba en los niveles de popularidad más bajos de su mandato y los precios de la gasolina en el país del norte pueden hacer que pierda las elecciones de medio término que se celebrarán en el próximo noviembre, así que consideró buena idea tomar el control del petróleo venezolano, sancionado por el mismo Estados Unidos por medio de un embargo comercial.

El problema es que los grandes inversionistas petroleros no confían en la dirigencia del país suramericano ya les pasó en repetidas ocasiones con las expropiaciones que aplican los gobiernos comunistas y la inversión a Venezuela no llegó. Por eso, Donald Trump necesitaba darles garantías de que sus inversiones fueran estables y sobre todo rentables; y sabiendo eso, tenía que asegurar la estabilidad en la presidencia de Delcy Rodríguez, quien hasta ese momento estaba siendo una fiel aliada sumisa de las órdenes que se le impartían desde Washington.

Fue así como en el mes de agosto de este año, Donald Trump escribió en su red social: “Siguiendo mis instrucciones, el Secretario de Estado Marco Rubio y el Secretario de Guerra Pete Hegseth, trabajando estrechamente con la muy respetada Presidenta Interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y mediante una asociación con empresas privadas, han asegurado el control mayoritario de Estados Unidos sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela”.

Venezuela cuenta con las más altas reservas de petróleo del mundo, ubicadas en los 303 mil millones de barriles, así que, de un solo plumazo, el 20% de las reservas del país pasaban a manos norteamericanas.

Lo interesante es la zona donde se produjo el acuerdo que tendrá una duración de 100 años porque allí estaban los Contratos de Participación e Inversión creados por la misma Delcy Rodríguez para permitirles a las empresas chinas (CNPC), rusas (Rosneft) e iraníes (NIOEC) extraer petróleo por fuera de la constitución del país bolivariano y que mediante el acuerdo firmado con Washington fueron expropiados o, en palabras diplomáticas, rescindidos para transferir los derechos de explotación y comercialización al consorcio conformado por North American Blue Energy Partners y el gobierno de los Estados Unidos.

North American Blue Energy Partners pertenece a Alejandro Betancourt, fichado desde tiempos de Hugo Chávez, quien ha tenido múltiples procesos en diferentes países por lavado de dinero y ha sido acusado de malversación de 1000 millones de dólares en PDVSA; en España figura en investigaciones judiciales relacionadas con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y también pesa sobre él una orden de captura expedida en Suiza. Durante la presidencia de Delcy Rodríguez, la empresa de Betancourt pasó de producir 18 mil barriles al día a más de 200 mil y ahora tendrá participación fundamental en la segunda empresa petrolera más grande del mundo en cuanto a las reservas con las que cuenta. Ese es el nuevo aliado de Donald Trump.

Antes del anuncio de la concesión, la presidenta Delcy Rodríguez realizó un acto por encima de la misma Constitución al modificar la propiedad de las reservas que eran exclusividad de Venezuela desde el año 1976. Además, cambió la Ley de Hidrocarburos bajando el pago de las regalías de un 30% a un 20%, como si se estuviera anticipando a la negociación. Todo esto llevó al economista de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann, a decir: “Un gobierno interino ilegítimo con una ley de hidrocarburos ilegítima no tiene legitimidad para cerrar este acuerdo inconstitucional”.

Obviamente al economista Hausmann no le falta razón; el acuerdo es demasiado turbio y débil, y lo ratificó en otro mensaje: “Los venezolanos no respetarán este acuerdo ilegítimo y ninguna gran compañía petrolera de EE. UU. lo tomará en serio porque saben que no durará. No es de extrañar que estén usando criminales buscados como Alejandro Betancourt para cerrar este vergonzoso acuerdo”.

El Secretario de Estado, Marco Rubio, ha manifestado que se necesita invertir entre 100 mil y 200 mil millones de dólares para explotar esas reservas concesionadas, lo que no es un número descabellado ya que la industria en los últimos 10 años ha invertido más de 7 billones de dólares en ese tipo de yacimientos a nivel global. Pero, como el petróleo no es una llave que se abre e inmediatamente sale el crudo, se estima que en al menos 3 años no habrá una explotación que llegue al punto de equilibrio y que produzca al menos 1,7 millones de barriles diarios.

Y allí está el detalle: para poder garantizar que la inversión sea rentable, no se puede jugar con un país libre y democrático que en las próximas elecciones pueda cambiar de rumbo y tumbar las medidas aquí expuestas. Por eso Delcy Rodríguez, en la reunión de la ONU, dijo: “Quiero decirlo muy claro ante esta Asamblea General: en Venezuela habrá elecciones y en esa dirección hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición que conduzca a un proceso en igualdad de condiciones para todos. El pueblo venezolano con su sabiduría ancestral determinará el momento correcto y sus instituciones estarán preparadas para garantizar ese proceso inclusivo y transparente”.

Traducción: En Venezuela no habrá elecciones en el corto ni en el mediano plazo. Todo porque el país suramericano no es más que un simple peón en el ajedrez de la geopolítica global, donde las superpotencias mueven sus fichas para asegurar el control del siglo XXI.

Refresquemos la política desde Antioquia para Colombia.

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