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(OPINIÓN) Un proyecto para la ”Patria Milagro” Por: Johel Moreno

La incertidumbre que por décadas ha tenido la comunidad vecina a la zona de embalses sobre la construcción de una vía moderna y competente para atender la carga de tráfico actual y futura pareciera haberse despejado.

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(OPINIÓN) Un proyecto para la ”Patria Milagro” Por: Johel Moreno

La actual hace muchos años que superó su capacidad operativa; larguísimas colas en Marinilla y las que continúan hacia el Peñol y Guatapé lo confirman: tacos que agotan paciencia y combustibles a su paso para llegar o regresar en una vía obsoleta con más de 130 curvas en tan solo 17 km como son las vías del tercer mundo.

Razones por demás suficientes para que los concejos respectivos se hayan ocupado de intentar desatar ese nudo mediante una APP u otro modelo, como aquel que años atrás se presentara a tantas administraciones, pero sin resultados positivos.

Y en la búsqueda del mejor esquema financiero para su ejecución y con el acompañamiento de monseñor Francisco Ocampo, un líder de amplio reconocimiento en la región, un equipo de trabajo se ha integrado para ese propósito; para que, mediante el cobro de peajes diferenciales, contribuciones de valorización y que los mayores beneficiados de los embalses como EPM e Isagen, que recaudan billonarias utilidades por la venta de energía que producen los aguaceros en la zona de los embalses, también contribuyan a su financiación.

Porque la administración departamental tiene una propuesta bien diferente: que el tráfico a El Peñol y Guatapé se vaya por la futura vía Santuario-Providencia; propuesta que parte de una falsa premisa: asumir que el TPD de una vía se le pueda “endosar” a otra.

Difícil encontrar una topografía mejor que la adyacente al río Nare y en los 14 kilómetros al Peñol, lograr un buen diseño geométrico para una velocidad de 70 KPH, un perfil longitudinal de bajas pendientes como el que se ha ofrecido y así eliminar la tortura que significa el viaje por la vía actual y reducirlo a tan solo 15 minutos.

No obstante lo anterior, la administración departamental, liderada por el secretario saliente de infraestructura, ha insistido que ese proyecto no da cierre financiero y asume la falsa premisa de que la carga de tráfico de la vía actual, que en fines de semana supera los 6.000 vehículos diarios, debería avanzar 10 kilómetros desde Marinilla y tomar luego la futura ruta Santuario-Providencia y que esa mayor distancia de 15 kilómetros que recorrerían los usuarios al Peñol se recuperaría en velocidad por la autopista; un exótico y peregrino argumento con el que se intenta dar cierre financiero al proyecto de marras.

No olvidar que son las inversiones del Estado en vías, puertos, aeropuertos,…infraestructura, etc., las que generan grandes transformaciones, bienestar, desarrollo y crecimiento económico y no a la inversa y la zona de los embalses, como tantas regiones del país, es otro ejemplo proverbial del rezago; y también corre el riesgo de ir camino al marchitamiento si no responde con oportunidad, pues ese Contrato Maestro firmado en 1969 entre las otrora EE. PP. de Medellín y las comunidades afectadas por las inundaciones de la zona quedó en deuda porque debió prever la infraestructura vial complementaria de acceso a una región convertida hoy en una atracción turística internacional.


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