(OPINIÓN) Sin pena ni Gloria. Por: Óscar Ricardo Colorado Barriga
La vida castrense requiere una serie de cualidades que sin querer, nos diferencian del común de la sociedad, nos exige una alta disciplina, un valor intrínseco y un concepto de unidad que es donde radica nuestra fuerza.
La miserable decisión de este aquelarre de gobierno de retirar de la línea de mando al señor MG. Erick Rodríguez, por haber dicho la verdad frente a la carnetización de la población civil en las zonas controladas por los terroristas, con el único objetivo de obligarlos a votar por su candidato el camarada Cepeda, demuestra una vez más la debilidad institucional ante el avance de la izquierda criminal.
Esta decisión infundada, tiene como propósito amordazar la Fuerza Pública evitando que se conozca la verdad de la Colombia profunda, inundada de cultivos ilícitos y gobernada por las diferentes organizaciones criminales que ejercen el control del fusil, están cierto lo afirmado por el señor General que en 218 mesas ubicadas en los 171 municipios reconocidos por la MOE de alta complejidad electoral, este oscuro personaje y su violenta e iletrada fórmula obtuvieron el 100 % de los votos y arrasaron en departamentos como el Cauca, Nariño, Guaviare, Caquetá, Meta, Valle del Cauca y en la totalidad de municipios del Chocó a excepción de Carmen del Atrato un municipio habitado por mestizos de origen paisa.
Diferentes organizaciones de veteranos analizan el panorama y nos alertan de los riesgos democráticos a los que nos exponemos en caso de permitir la continuidad de un sistema de gobierno arcaico y criminal representado en una izquierda vetusta. Celebro que estas personas levanten su voz ante la injusticia cometida en contra del general Rodríguez, quien representa la posición noble y patriótica de un militar, que antepone sus intereses personales por el bien de la patria y se atreve a decir la verdad en total contraposición a la de un ministro de Defensa pusilánime y mendaz, que se niega sistemáticamente a contarnos lo que sucede en estos territorios.
La pregunta de carácter geopolítico y estratégico es: ¿Qué va a hacer la cúpula de la Fuerza Pública y los generales de la República?, ¿honrar su juramento, ser leales con sus subalternos, familias y Nación, salir de sus zonas de confort, abrir sus oficinas, mirar por la ventana y por fin desplegar las unidades a lo largo y ancho del país, PRINCIPALMENTE en las áreas controladas por el camarada Cepeda, para cortarle el paso a la criminalidad o cerrar los ojos y confraternizar con las psicóticas órdenes del inmoral Gustavo Petro y su escudero Ministro, dejándonos a merced de los terroristas?
Los invito a tomar como ejemplo la SELECCIÓN COLOMBIA, quienes por protocolo tuvieron que aceptar que Petro los despidiera, pero sus comportamientos y rostros en ese acto reflejaron la repulsión y rechazo que les produce este personaje y quienes los rodean.
Señores generales, ustedes ya no serán referentes de honor ni lealtad, pero las circunstancias actuales les brindan una última oportunidad para NO PASAR SIN PENA NI GLORIA.
Soldado un día, soldado toda la vida.

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