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(OPINIÓN) Se va Petro. Por: Federico Hoyos

Se va Petro y nunca entendió la magnitud del cargo ni de su responsabilidad con Colombia, no con sus militantes, con Colombia.

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(OPINIÓN) Se va Petro. Por: Federico Hoyos

Su gobierno estuvo marcado por la confrontación, el uso de símbolos y la dificultad para construir consensos. La promesa de cambio terminó enfrentando al país con múltiples crisis simultáneas: incremento de grupos armados, grave déficit fiscal, sistema de salud debilitado e insuficiencia energética. Terminó su mandato y no dejó soluciones.

En seguridad, la “paz total” se convirtió en una apuesta maximalista que fortaleció al crimen organizado. En paralelo, se debilitó la capacidad operativa del Estado con la salida de oficiales y suboficiales con amplia experiencia operativa mientras la criminalidad amplió su margen de acción en varias regiones del país.

En política exterior, primó la afinidad ideológica sobre el interés nacional, especialmente en la relación con Venezuela, mientras que con Estados Unidos provocó una tensión innecesaria que puso en riesgo una relación centenaria.

En lo institucional, su relación con el Congreso, las cortes y los medios estuvo marcada por la confrontación constante, junto con una tendencia a subestimar el valor de la técnica en la toma de decisiones públicas. La idea de que la política podía imponerse sobre el conocimiento técnico terminó chocando con la realidad del Estado.

Mucho más podría decirse sobre estos cuatro años, pero tal vez lo importante sea mirar hacia adelante. Ahora corresponde demostrar que el desarrollo no nace del populismo ni de la demagogia.

Las sociedades progresan cuando respetan sus instituciones, fortalecen la seguridad, protegen la democracia, generan confianza para invertir, toman decisiones responsables y entienden que los buenos gobiernos se construyen con resultados, no con discursos ni con símbolos.

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