Saltar al contenido

(OPINIÓN) Paso a paso voy regresando a mi. Por: Marta Palacio

Recogiendo mi propio ser, mi propia realidad, me he distraído mucho, pensando que no me afectaba, ahora me doy cuenta de que estaba llenando mi vida de deseos que sólo me han traído vacío interno, soledad y falta de empatía. Ahora voy despertando, es como salir de un sueño muy largo en el que creía

R
Redacción IFM
4 min lectura
Escuchar artículo
Paso a paso voy regresando a mi. Por: Marta Palacio

Recogiendo mi propio ser, mi propia realidad, me he distraído mucho, pensando que no me afectaba, ahora me doy cuenta de que estaba llenando mi vida de deseos que sólo me han traído vacío interno, soledad y falta de empatía.

Ahora voy despertando, es como salir de un sueño muy largo en el que creía que lo estaba disfrutando, pero que no era real. Distraído, comparándome y compitiendo con los demás: yo soy mejor!!
Juzgando, criticando, creyendo que solo yo tenía la razón.

Aquello que defendí, ofendió a los demás, cuando era yo quien quería imponer mi «razón». Utilicé a los demás para cumplir mis deseos de satisfacción.

Mi ego se convirtió en mi bandera, haciendo sentir a los demás que yo era más importante, y muchas veces me tenían que obedecer.

Corrí detrás de lo que creía que era mío, negué lo de los demás, hice cosas que me avergüenzan, y cuando me llegaba el arrepentimiento, simplemente lo disfrazaba de «yo tengo la razón».
Ahora entiendo que me estaba era «repartiendo», mi propio ser por fuera de mi, buscando lo que no era mío.

Hasta que me sentí como desintegrado por dentro, me ví y no me encontré. Hubo quien creyó en mí, y yo no lo creí, así que di la vuelta y me aleje, dejando dolor, y llevando orgullo que no valía nada, oculté mis errores bajo una máscara de «perfección» pero por dentro me estaba llenando de «basura».

Me afiance en las apariencias, y cuando me dí cuenta, yo ya no era yo, sino un retazo desgarrador de lo que de verdad importa: Mi propio Ser Vivo.
El que nunca aprecié por estar «luchando» por imponerme en la comunidad y en detalles que no puedo ni nombrar.

Me perdí, ahora me voy a reconstruir, ¿Cómo lo hago? Reconociendo que soy un ser vivo, lo que significa que la vida vive en mi, pero que yo no soy dueño de mi vida, mucho menos de la de los demás.

Que tengo procedencia, secuencia, continuidad en mi, y que eso significa que soy más de lo que creí.
Que hay algo mucho más grande que me permite vivir y que me conoce, si. En mi propio ser, desde adentro. Lo llamamos Dios.

Creador de todo lo que existe y que sostiene todo lo creado, incluyéndome a mi que lo olvidé.
Hay muchos nombres y atributos, así que lo resumimos: PadreMadre, porque es lo natural.
Todo procede de papá y mamá terrenos, así que Dios es papá mamá a la vez, ¿Eso en qué me ayuda? En que me doy una importancia que no tenía: SOY HIJO DE DIOS.

Y como hijo, me conoce, me entiende, me sostiene vivo porque me dió la opción de venir a aprender, y confía en mí. Me da la oportunidad de corregir, es decir, me da una herramienta de limpieza de lo que he hecho en y con mi vida.

Los llamamos PERDÓN, le pido Perdón a Dios significa que le pido a Dios que me dé la oportunidad de sanar mi experiencia.

El esfuerzo no lo hace Dios, porque entonces yo no aprendería nada. Dios me entrega PERDÓN, yo lo recibo, para sentirme perdonado, pero es difícil. Así que Dios PadreMadre nos envía, por el mismo canal de la vida que soy, una esfera de color amarillo dorado, llena de estrellitas plateadas, llamada IMPEZÁ, con un paquete de herramientas para que yo pueda «superar», entender , transformar mis errores y las consecuencias de cada error.

¿Qué es error? Todo lo que causa dolor en mí o en los demás. Desde las palabras, acciones, omisiones. Pensamientos, sentimientos, emociones.

Lo que yo he hecho de mi vida, pido perdón, lo que significa que le entrego la esfera a quienes les causé dolor. Perdono, le entrego la esfera de Impezaperdón a quienes me causaron dolor.

Es hacer consciencia, es sanar con responsabilidad y tomar la decisión de limpiar mi experiencia Viva de la vida. Nadie lo podría hacer por mi, porque necesita mi voluntad, esa que me metió en tantos líos.

Al tomar mi decisión, mi consciencia, esa que estaba dormida, empieza a despertar. Y me va guiando para que todo salga a la luz, porque yo tenía todo muy oculto dentro de mi.

Todos, absolutamente todos los seres vivos con cuerpo físico y sin cuerpo físico, somos iGUALES HIJOS DE DIOS. Gracias PadreMadre Creador por IMPEZAPERDÓN.

Compartir:

Noticias relacionadas