(OPINIÓN) Lo que la gente cree. Por: Luis Guillermo Vélez
La gente cree que en salud hay que nombrar un médico o una enfermera, en deporte un futbolista o una atleta, en cultura un escritor o una pintora, en trabajo un obrero, en agricultura un campesino, obras públicas bulldozero y en vivienda un albañil.
Le creencia de que un ministro representa el interés de un sector económico o de la vida social es la base del corporatismo de Mussolini. Sin percatarse del origen tan espurio, las democracias han adoptado esa visión y, peor aún, esa práctica que tiene implicaciones nefastas para los presupuestos públicos. Se perdió la idea de que cualquier ministro es representante de los ciudadanos.
Cada ministro se siente y es percibido como representante de un sector y todo mundo acepta que su función en el gobierno es conseguir subsidios, beneficios tributarios o ventajas de cualquier índole para su sector. Por eso toda actividad económica o social quiere estar en el gobierno.
En cuentas nacionales el PIB puede desagregarse hasta en 64 sectores. Creo que por lo menos la mitad tiene ministerio, viceministerio o agencia.
Ese es el origen de la crisis fiscal estructural de Colombia y la mayor parte de los países del mundo. En todas partes hay 20 o más ministros para gastar plata y uno solo para conseguirla.
En la novela “Les employés” de Balzac, el protagonista propone una reducción del tamaño del gobierno a 4 ministerios:
El de Relaciones Exteriores y Defensa. Con las demás naciones se está en paz o en guerra y para eso basta uno solo. Alguien como Talleyrand.
El de Policía, pues siempre hay un noble o burgués conspirando o algún sans-culotte robando. Alguien como Fouché.
El de Banquetes y Entretenimiento Regio. Hay que tener contento al rey y a su corte. Alguien como Brillat Savarin.
El de Hacienda y todo lo demás. El que consigue la plata sabe cómo es la mejor manera de gastarla. Alguien como Colbert.
Xavier Rabourdin, así se llamaba el ficticio antecesor de Milei, fue asesinado, al parecer a instancias de sus colegas del ministerio de la eficiencia temerosos de que prosperen sus proyectos.
N. B. No se vislumbra un Rabourdin en el próximo gobierno.
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