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(OPINIÓN) Fin de la Petro anocracia. Por: Diego Arango

Petro presentó un falaz escenario triunfal de su gobierno en los diferentes campos

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(OPINIÓN) Fin de la Petro anocracia. Por: Diego Arango

Se está llegando al fin del gobierno del presidente Petro; por lo tanto, se puede decir que es el fin de la anocracia. Pero antes de continuar para no confundir este término con los gustos personales del presidente, explico que este concepto viene del griego antiguo que significa el prefijo "ano" (sin) y "cratos"(poder o fuerza, ósea una democracia con poder y sin fuerza. Para explicar mejor este concepto que se ha utilizado mediante esquemas democráticos con elecciones que quien las gana gobierna bajo las instituciones, pero pretende tener el control del Estado a su acomodo, es decir un híbrido entre la democracia y la autarquía que se traduce en una condición de autosuficiencia e independencia de los otros poderes públicos diferentes al Ejecutivo o bien sometiéndolos a sus decisiones y deseos, pretendiendo que todos los poderes del Estado actúen a su antojo.

Pues bien, en estos cuatro años del presidente Petro, quien indiscutiblemente ganó las elecciones en 2022 que lo llevaron a la Casa de Nariño, ha querido desconocer a los diferentes organismos del Estado o bien manejarlos a su capricho, cosa que ciertamente no ha podido plenamente, porque la institucionalidad colombiana desde la era republicana y con la solidez de las Constituciones no lo han permitido, aunque ha hecho mucho daño al establecimiento institucional, a la economía, la seguridad, al progreso ciudadano y a la imagen internacional, así mismo a la democracia.

Prueba de lo anterior se refleja en la manera como Petro manejó durante el cuatrienio su gabinete presidencial, sin autonomía de cada cartera y solo obedeciendo las órdenes y caprichos del presidente. De otra parte, desconociendo al Congreso de la República o tratando de manejarlo a su antojo para que le aprobaran reformas y leyes inconvenientes al desarrollo del país. Igualmente quiso desconocer la independencia de las altas cortes que le frenaron sus deseos en iniciativas contrarias a la Constitución.

A los organismos de control del Estado como la Procuraduría también quiso manejarla sin éxito, igualmente a la Defensoría del Pueblo que la controló a su antojo. Otros organismos como la Registraduría Nacional no le fueron posible tanto por el Registrador como el CNE que no se lo permitieron y bueno la Contraloría General de la Nación actuó muy prudentemente. Pero en el manejo de las fuerzas militares, haciendo gala de su condición de jefe máximo de ellas, frenando el control territorial en zonas terriblemente afectas por esos grupos al margen de la ley, dando estatus a sus cabecillas y presentándolos conjuntamente con él en manifestaciones públicas ha sido lo peor, porque ha dado mayor fuerza y poder a esas bandas criminales narcoterroristas que tienen en franco peligro la estabilidad de esas regiones y a más de un 40% de las poblaciones. Afortunadamente el poder regional ha sido consciente y se ha parado firme ante semejante despropósito.

Todo lo anterior contrasta con el cinismo que Petro en su última intervención ante el Congreso de la República, el pasado 20 de julio, presentó: un falaz escenario triunfal de su gobierno en los diferentes campos como la pobreza, el empleo, la producción, el costo de la vida, la seguridad, el turismo, la salud y otros más, mostrándose como el mejor gobierno de la historia y superiores condiciones de vida que deja su gestión a los colombianos.

No se podía esperar algo diferente de este orate producto de un híbrido de su pasado delincuencial a político, luego gobernante inescrupuloso como se evidenció en su paso por la Alcaldía de Bogotá y la Presidencia de la República, con los más altos índices de corrupción e ineficiencia registrados en la historia del país.

Colombia se pregunta: ¿Ahora qué vendrá con este hombre? Hasta ahora es una incógnita; algunos creen que se refugiará en otro país a gozar de su fortuna y vivir sabroso esquivando lo que se le viene, otros aseguran que terminará con el overol naranja en Estados Unidos, también hay quienes creen que volverá a la clandestinidad a unir a todos los grupos criminales; pero algunos más piensan que se quedará en Colombia con su retórica y manejo político ejerciendo una oposición. Total, es algo incierto y especulativo; solo él lo sabrá. Por lo pronto el 7 de agosto será el fin de la Petro anocracia.

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