(OPINIÓN) El robo del siglo. Por: Guillermo Rodríguez
La adquisición de los aviones Gripen para la Fuerza Aérea Colombiana vuelve a estar en el centro de la controversia. En un texto crítico, el abogado Guillermo Rodríguez, cuestiona las decisiones técnicas y contractuales que llevaron a la escogencia de estas aeronaves, pone en duda su experiencia operacional y sostiene que el proceso habría estado marcado por intereses ocultos y posibles irregularidades en la contratación estatal.
Durante más de una década hemos sido testigos como los gobiernos de turno han venido vendiendo la idea, sobre la necesidad de adquirir equipos de defensa de alta intensidad, la discusión podría iniciar desde el concepto de “conflicto interno”, el cual por normas superiores en el derecho internacional humanitario, o el derecho de la guerra, crean estándares tipo así: de baja, media, o alta intensidad, ello es un parámetro para tener en cuenta, para que los “árbitros” del “conflicto”, puedan llegar a acuerdos en equilibrio de las partes en conflicto, desde el año 1964 hasta finales del gobierno de Andrés Pastrana ese “equilibrio” existió, la razón era evidente acabar el narcoterrorismo.
La necesidad de entregar a las poblaciones seguridad e integrar la presencia del Estado llego con el plan Colombia, y con ello la extensión y probo éxito con el plan patriota, la necesidad de combatir el narcoterrorismo con equipos de punta, donde el falso “equilibrio” entre las fuerzas, hiciera lo propio: imponer el derecho por el uso de la fuerza, ¡el orden y la libertad! Las necesidades en los territorios menguaron por cuenta del falso acuerdo de paz con el grupo Farc, y su nobel. Para entonces había estructurado antes de abandonar el poder la compra de aeronaves de combate para conflictos de alta intensidad, con capacidades probadas, no solo de operatividad sino en combate real.
Como las componendas estaban al orden del día, y las intrigas para adquirir aeronaves F-16 por cuenta del falso Nobel terminando periodo, no eran coherentes ni con la supuesta necesidad, ni con el contexto de “paz”, el negocio se aplazó, posteriormente llego el gobierno siguiente el cual intento por todos los medios darle continuidad a la compra, la cual era poco vergonzante, pero atractiva desde el punto de vista de la experiencia y las capacidades probadas, no se ejecutó por su incapacidad de mantener popularidad y conexión con el país político y con el país de opinión, sin embargo los estudios para entonces indicaban lo evidente, era necesario dar capacidades aéreas con una nave reconocida y probada.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeEs decir el F-16, posteriormente la pandemia siguió con diferente administración, con base en los informes técnicos que antecedían de administraciones anteriores, intentaron acercarse para hacer la compra, en medio de ires y venires probablemente al fabricante No le fueron atractivos los “intereses” de la administración pandémica, y sus oscuros gustos en intrigar hasta en la compra publica más básica y absurda, con el único propósito de garantizarle a los “suyos” décadas de placeres que solo la realeza y el jet set podrían darse, fue entonces cuando ORDENARON modificar dichos estudios previos, contradiciendo el principio de planeación y precaución.
Una reforma acomodada para comprar los famosos grippen, de patente sueca y fabricados en Brasil, aviones de “combate” que jamás han sido probados en un solo combate, los cuales no tienen más de 3000 horas de vuelo, frente a otros equipos que tienen más de 300 mil horas, y donde de los 17 equipos caza bombarderos, 2 de denominación Biplaza, solo tienen 100 horas de vuelo, sin contar que la configuración de ingeniería en su arsenal de armas de origen no serviría en nada para el contexto de la guerra que libra Colombia contra el narcoterrorismo, siendo así valieron más los intereses ocultos de las más de 3000 millones de razones de Euros, que los estudios de conveniencia y oportunidad de dos gobiernos.
Estoy seguro que ese contrato leonino lleno de garantías para el fabricante, y lleno de riesgos para Colombia está contaminado de corrupción y de prácticas espurias, de la contratación Estatal, todo lo que esta alrededor de ese contrato, no es coincidencia, y donde quiera que se mire y escudriñe sale pus.
Corolario: Siendo así el gobierno de la vida, el que habla del conflicto interno, compro naves de “combate” de prueba para conflictos de alta intensidad, los cuales nunca han estado ni en un combate de mentiras, sin experiencia, sin rigor alguno, pero más sorprendente es que después de radicada la acción popular, me llama un sujeto cercano al actual gobierno insultándome por radicar dicha acción.

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