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(OPINIÓN) Colombia ya decidió. Por: Mateo Arjona

Hay momentos en la historia política de un país en los que los datos dejan de ser simples números y empiezan a convertirse en señales de destino.

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Colombia ya decidió. Por: Mateo Arjona

A ocho días de la primera vuelta presidencial, las encuestas, las tendencias de crecimiento, el voto útil y los mercados de predicción empiezan a coincidir en una misma dirección: el país ya entendió cuál es la decisión que tiene por delante.

La última encuesta de Atlas Intel confirma el giro de la contienda. Iván Cepeda registra el 38,7% de los votos y Abelardo De La Espriella llega al 37,3%. La distancia es de apenas 1,4 puntos porcentuales; es un empate técnico. Por su parte, Paloma Valencia aparece con el 14,3%, Sergio Fajardo con el 3,9% y el voto en blanco con el 3,2%.

Pero la encuesta no es la única señal. El mercado de predicción política, específicamente Polymarket, también está leyendo un cambio profundo en el tablero electoral. Allí se le asigna a Abelardo De La Espriella una probabilidad implícita de ganar la presidencia del 61%, frente al 36% de Iván Cepeda y apenas el 5,3% de Paloma Valencia. Todo esto con un volumen negociado que supera los 30 millones de dólares.

Es importante aclararlo: Polymarket no está diciendo que Abelardo sacará 61% de los votos. Lo que está diciendo es que el mercado, con dinero real puesto sobre la mesa, considera que Abelardo es hoy el candidato con mayor probabilidad de ganar la Presidencia de Colombia.

Con estos nuevos datos se corrió nuevamente el MEPE, el Modelo Estocástico de Proyección Electoral. Este modelo no se limita a promediar encuestas. Mide tendencias de crecimiento y decrecimiento, momentum, factores de ruido, volatilidad, redistribución de voto útil, comportamiento de indecisos y simula más de 200.000 escenarios posibles.

El resultado es contundente:

Iván Cepeda aparece con una proyección de 39,4%.
Abelardo De La Espriella con 37,1%.
Paloma Valencia con 13,6%.
Sergio Fajardo con 3,5%.
Voto en blanco con 2,7%.
Y otros candidatos con cerca del 3,7%.

Pero estos datos no son una sentencia inmóvil. Colombia podría abrir la posibilidad de resolver esta elección en primera vuelta si se produce un llamado sensato, sereno y patriótico a la unidad alrededor de un solo candidato capaz de derrotar el proyecto que hoy amenaza la libertad, la democracia y el futuro económico de la Nación.

Independientemente de las decisiones que tomen los candidatos, el pueblo libre y soberano conserva la última palabra. No son las cúpulas, ni los cálculos personales, ni los egos políticos los que tienen que definir el destino de Colombia. Es la ciudadanía la que puede decidir unirse, actuar con grandeza y defender la patria desde las urnas.

Por eso hoy Colombia amanece con esperanza.

La esperanza de un país donde se respete la propiedad privada.
La esperanza de una Colombia con seguridad y autoridad legítima.
La esperanza de una
fuerza pública respaldada.
La esperanza de vivir sin miedo, extorsión ni impunidad.
La esperanza de una economía que vuelva a crecer.
La esperanza de atraer inversión, emprendimiento, generar empleo y premiar el trabajo.
La esperanza de un Estado que no persiga al empresario.
La esperanza de una salud eficiente y de calidad para todos.
La esperanza de una educación para ciudadanos libres y preparados.
La esperanza de recuperar la familia, el mérito y la seguridad jurídica.
La esperanza de defender la libertad y la democracia.
La esperanza de una Colombia sin odio de clases, populismo ni improvisación.
La esperanza de la Patria Milagro.

¿Qué sentido tiene alargar esta decisión hasta una segunda vuelta?

Una segunda vuelta no es simplemente una fecha adicional en el calendario electoral. Una segunda vuelta implica más polarización, más tensión, más riesgos de seguridad, más desgaste institucional y un costo gigantesco para el país. Son recursos que podrían estar destinados a necesidades urgentes de los colombianos, pero que terminarían financiando semanas adicionales de confrontación política.

Si Colombia ya entendió cuál es el camino, si los datos muestran que Abelardo es quien tiene la mayor capacidad de enfrentar y derrotar a Cepeda, entonces lo sensato es concentrar el voto desde la primera vuelta. Hoy la pregunta no es quién nos gusta más en abstracto. La pregunta real es quién puede ganar, quién puede unir, quién puede enfrentar el proyecto que amenaza la libertad, la propiedad, la democracia y el futuro económico de Colombia.

Por eso, mi llamado es enfático, vehemente y respetuoso: si usted defiende la libertad, la democracia, la propiedad privada, la seguridad, la familia, el emprendimiento y el futuro de Colombia, este es el momento de actuar con grandeza.

No se trata solo de votar por un candidato. Se trata de votar por una posibilidad real de país, por la esperanza, por La Patria Milagro.

Este es el momento de estar #FirmePorLaPatria

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