(OPINIÓN) Cara y sello de Lula. Por: Diego Arango O
La prolongación de un gobernante genera un amplio debate con posturas divididas
Haciendo un análisis objetivo del triunfo de Lula Da Silva en Brasil, este será su cuarto mandato que le proporcionará 16 años de gobierno. Primero que todo en el esquema democrático, la prolongación de un gobernante genera un amplio debate con posturas divididas entre quienes defienden la continuidad democrática por voluntad popular y aquellos que advierten los riesgos de concentración del poder.
Los peligros para la democracia son varios, pero me referiré solo a estos tres: 1. El debilitamiento de la separación de poderes, ya que los periodos muy prolongados tienden a subordinar a los órganos de control, al Congreso y al poder judicial, reduciendo los contrapesos institucionales esenciales; 2. La permanencia excesiva de una misma figura en el poder dificulta la alternancia, fomenta el riesgo de convertir el sistema en una democracia disminuida o de partido dominante, propiciando prácticas clientelistas y de corrupción; y 3. Impide el surgimiento de nuevos liderazgos políticos con ideas frescas, actuales y alternativas de gestión pública que estimulan la competencia democrática.
Sin embargo analizando los beneficios de Lula en sus anteriores 12 años de gobierno, las estadísticas indican una considerable reducción de la pobreza debido a la redistribución del ingreso; instauró un programa llamado “Bolsa Familiar y Hambre Cero”; este programa benefició a muchas familias vulnerables, especialmente en la escolaridad y salud infantil; sus dos primeros mandatos llevaron al Brasil a ser la sexta economía del mundo y fomentó sustancialmente el empleo; aumentó el poder adquisitivo de las clases populares impulsando el comercio; en educación se crearon nuevas universidades públicas y también institutos federales de educación técnica en todos los territorios.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeAhora veamos la otra cara de la moneda: el primero y quizás uno de los factores más perjudiciales para ese país ha sido principalmente el estallido de redes de corrupción sistémica, el grave deterioro de las cuentas públicas por endeudamiento y la postergación de reformas estructurales. También un desequilibrio fiscal impresionante, la explosión de la deuda pública superando el 80% del PIB; un gasto público exagerado que comprometió más del 90% del presupuesto federal en gastos fijos. No realizó reformas competitivas, tanto laborales como tributarias y administrativas de fondo para el correcto funcionamiento del Estado. Profundizó la división social radical del país generando disturbios, así como también el incremento de la inseguridad, delincuencia y crimen organizado produciendo altos índices de violencia urbana.
Aparte de lo anterior cabe recordar que Lula ha sido el promotor del famoso Foro de San Pablo, validando y respaldando a gobiernos corruptos y dictatoriales como Cuba, Nicaragua y Venezuela, alimentando sus políticas para extenderlas en todo el continente.
Se podrían enumerar muchos aspectos más como la demagogia, la pérdida de valores en la juventud, el apoyo gubernamental a políticas en contra de la vida como el aborto, la unión de parejas del mismo sexo, etc. Aunque en el tema del aborto existe una contradicción, puesto que Lula ha manifestado personalmente no estar de acuerdo, sin embargo, sus políticas de gobierno sí lo han apoyado tratándolo como un asunto de salud pública. En cuanto la eutanasia personalmente no se ha pronunciado ni a favor ni en contra y en la unión de parejas del mismo sexo ha manifestado estar a favor, abogando por acabar los prejuicios y la hipocresía social.
Sobre religión Lula ha sido respetuoso, aunque siempre defendiendo la separación entre Estado e iglesia. Ha mantenido estratégicamente buena relación con los creyentes, combinando gestos de respeto hacia las tradiciones cristianas, tanto católicas como evangélicas, mostrándose públicamente con imágenes de la Virgen de Aparecida patrona del Brasil y ha mantenido diálogos abiertos con líderes cristianos. Todo lo anterior le valió para una votación significativa de los sectores de fe.
Teniendo en cuenta las dos caras de la moneda, se puede inferir que la estrecha votación alcanzada para lograr el triunfo, para un cuarto mandato, cuando él está próximo a cumplir 81 años de edad, deja a ese gran país sin la oportunidad de una alternancia de gobierno, la misma que se requiere para el sano desarrollo de la democracia. Pero será el pueblo brasilero quien reciba y decante su dividida decisión, una vez que la cara y sello de la moneda fueran lanzados.
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