(OPINIÓN) Cae otro primer ministro en el Reino Unido. Por: Carlos Andrés Echavarría
La sede oficial del gobierno del Reino Unido, el Número 10 de Downing Street, pareciera una propiedad rentada en Airbnb, ya que sus inquilinos desde la pandemia no han logrado terminar el período para el cual fueron electos y van 4 primeros ministros desde el año 2019, lo que sería cuestión de orgullo para nuestros hermanos peruanos que también disfrutan con la destitución de mandatarios.
Los problemas económicos que atraviesa el Reino Unido vienen agudizándose desde el año 2008 cuando la crisis hipotecaria en los Estados Unidos hizo colapsar todas las bolsas del mundo y desde allí el PIB del Reino Unido se estancó al mismo tiempo que el gasto público se disparó.
Para tratar de equilibrar el déficit fiscal proveniente de las pensiones y el sistema de salud, los primeros ministros comenzaron un alza impositiva que le restó competitividad a los productos provenientes desde la isla. A eso se le debe sumar la sobrerregulación que adoptaron por los gases efecto invernadero que incrementó sustancialmente el costo de la energía llevándola a ser una de las más caras de todo el planeta; sencillamente, no es posible producir energía, ni extraer gas o petróleo bajo esas condiciones.
El exceso de regulación no es solo para el sector energético; también está dentro del sector de la construcción, lo que ralentiza las obras de infraestructura pública y privada que potencian el déficit de vivienda para los ingleses y ante la escasez, el costo de una propiedad o un alquiler está en las nubes.
El Reino Unido salió de la Unión Europea en el año 2016; con ello se esperaba que ya no se tuvieran que regir por las leyes impuestas desde la Unión Europea en esos aspectos que se acaban de mencionar, pero dejó más expuesto al país ante crisis por malas administraciones y los nuevos ministros que llegaron con la promesa de desregular y bajar los impuestos no han hecho ni lo uno ni lo otro.
Ahora sí llegamos al descalabro de los primeros ministros desde el año 2019.
La caída de Boris Johnson se debió al “Partygate”, donde en plena pandemia y con las restricciones en firme y el distanciamiento social, en el número 10 de Downing Street se hacían celebraciones de cumpleaños, eventos sociales y reuniones con alcohol de por medio, lo que obligó al primer ministro a presentar su renuncia. Al menos, allá tienen el decoro de renunciar ante este tipo de escándalos.
El sistema democrático en el Reino Unido es diferente al sistema colombiano; allí se elige mediante votación popular la Cámara de los Comunes y ellos definen quién será el Primer Ministro. En las elecciones de 2019, el Partido Conservador obtuvo una victoria aplastante, lo que permitió que, ante la dimisión de Johnson que el mismo partido eligiera a su sucesor.
Llegó al cargo Liz Truss, quien dimitió a los 44 días de haber ocupado el cargo debido a que presentó un plan económico muy agresivo para reactivar la economía del país con base en la reducción de impuestos a las empresas, pero sin presentar recortes en los gastos y cambios en la regulación, lo que generó pánico en los mercados financieros.
Intentando contener los daños el Partido Conservador nombró a Rishi Sunak para revertir el problema económico generado por Truss, pero sin cambios de fondo y alto nivel de déficit. Durante su administración subieron las tasas de interés y la inflación, al mismo tiempo que se presentó el colapso del sistema de salud, lo que produjo la peor derrota del Partido Conservador en las elecciones de julio del 2024.
Llegó el Partido Laborista al poder y eligió como primer ministro a Keir Starmer quien prometió: Estabilidad, confianza y crecimiento. No cumplió ninguno de los tres y su administración se vio envuelta en una serie de escándalos que lo hicieron dimitir esta semana con menos de 2 años en el poder.
1. La red de explotación sexual de menores: Salió a la luz un informe parlamentario en donde se demostró que había un problema sistémico con la red de traficantes sexuales de menores con más de 250 mil víctimas en un período de 20 años. Todo durante el período en el que Starmer era el Fiscal General del Estado y se argumenta que no hubo acción por parte de los entes de seguridad por miedo a ser calificados como racistas porque las redes principalmente eran manejadas por musulmanes. Así que Starmer fue calificado como ineficiente e incapaz de defender a los ciudadanos británicos.
2. Peter Mandelson: Al llegar al cargo de primer ministro, Starmer nombró como embajador del Reino Unido en los Estados Unidos a Peter Mandelson, quien se descubriera era amigo personal de Jeffrey Epstein; incluso hay mensajes posteriores al año 2008 cuando Epstein fue condenado por abuso sexual en donde se refiere a él como su mejor amigo.
3. Presupuesto general: El primer ministro Starmer presentó dos presupuestos que subieron los impuestos, empeoraron el nivel de inversión, empeoraron el crecimiento y destruyeron el sector productivo. Esas medidas aumentaron la inflación y destruyeron el poder adquisitivo real de los salarios. A pesar de ese esfuerzo por parte de los ciudadanos, el déficit fiscal sigue alto y la deuda se incrementó.
4. Derrota en las elecciones locales: Como consecuencia de la crisis económica y de la salud que tiene el Reino Unido, en las elecciones locales del 2026 el partido laborista fue arrasado perdiendo muchos representantes contra el partido conservador, el partido verde y el partido reforme UK, lo que dictó que los jerarcas del partido le retiraran el respaldo a Starner para ser reelecto en el año 2029.
Para tratar de revertir la situación de una absoluta derrota en las elecciones del 2029, Starmer prefirió dar un paso al costado con la esperanza de que su reemplazo pueda seducir a los votantes laboristas y de centro para que su bancada continúe controlando la Cámara de los Comunes.
La situación es bastante complicada en el Reino Unido. El Partido Conservador trató de gobernar con la agenda globalista de la socialdemocracia, izquierda light, y cavó su propia tumba al destruir económicamente al país. Por eso llegó el Partido Laborista al poder, un partido de izquierda que intensificó sus políticas que agudizaron el desastre dejado por los conservadores y Starmer dejará el cargo y su más posible sucesor será el exalcalde de Manchester Andy Burnham mucho más tirado a la izquierda, quien se define como socialista, propone crear impuesto a la riqueza, nacionalizar las empresas de servicios públicos, nacionalizar el transporte público, prohibir la construcción de servicios de salud por parte de privados y por supuesto, seguidor acérrimo de la agenda globalista y quiere que UK vuelva a ser parte de la zona euro. Si no quiere caldo se le darán dos tazas.
En el 2029 serán las elecciones nacionales y se revelará si los ingleses seguirán apoyando un modelo radical de izquierda con el partido Laborista, o un modelo moderado de izquierdas con el partido Conservador o por primera vez en ese país un partido de derecha radical como Reforme UK tomará relevancia. Todo dependerá de la posición que tomen los votantes blancos que aún son la mayoría porque los inmigrantes mixtos que ya son el 20% de los electores, van de lleno con el partido Laborista.
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