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Un programa educativo en Honduras reconfiguró las redes sociales de aldeas enteras

Un ensayo con más de 8.000 habitantes de zonas rurales de Honduras, publicado en la revista Nature, muestra que un programa de educación en salud no solo transmitió conocimientos: también cambió a quién acudían las personas en busca de consejo, con quién compartían su tiempo libre y a quién le prestaban dinero.

IFM Noticias
Redacción IFM
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Enseñar también transforma amistades: un programa educativo en Honduras reconfiguró las redes sociales de aldeas enteras

El estudio, dirigido por investigadores del Human Nature Lab y del Instituto de Ciencia de Redes de la Universidad de Yale, con participación de la Universidad de Temple (Estados Unidos), se realizó en aldeas aisladas del departamento de Copán, en el occidente de Honduras. Sus autores son Marios Papamichalis, Laura Forastiere, Edoardo M. Airoldi y el sociólogo y médico Nicholas A. Christakis.

Entre 2016 y 2018, trabajadores comunitarios de salud visitaron mensualmente, durante 22 meses, a hogares seleccionados al azar para impartir formación sobre prácticas de salud materna, infantil y neonatal. El diseño fue un ensayo controlado aleatorizado en dos etapas: primero se sorteó qué proporción de hogares recibiría el programa en cada aldea (desde ninguno hasta el 100 %) y luego, dentro de cada aldea, qué hogares concretos participarían.

El análisis abarcó 110 aldeas y 8.331 personas. Antes y después de la intervención, los investigadores mapearon tres tipos de vínculos: a quién se le pide consejo sobre salud, con quién se mantiene una amistad cercana y a quién se le prestaría o pediría una pequeña suma de dinero.

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Los resultados dependieron de cuántos vecinos recibieron la formación. En las aldeas donde solo una minoría de hogares participó (entre el 5 % y el 30 %), las personas formadas tendieron a dejar de pedir consejo de salud a vecinos no formados en quienes antes confiaban, y fortalecieron los lazos entre ellas mismas. Según la versión preliminar del trabajo, los vecinos no capacitados que estaban directamente conectados con participantes perdieron cerca de la mitad de sus vínculos de consejo en salud.

En cambio, en las aldeas donde la mayoría recibió el programa (del 50 % al 100 %), los participantes ganaron conexiones en ambas direcciones: más personas acudían a ellos y ellos consultaban a más gente.

El hallazgo más llamativo es que los cambios se extendieron más allá de la salud. Las redes de amistad y las de préstamos de dinero también se reorganizaron, aunque, en conjunto, la estructura general de las redes de cada aldea se mantuvo relativamente estable. Es decir, se modificaron conexiones particulares sin alterar de manera drástica el tejido social completo.

Los ensayos aleatorizados son considerados la herramienta más rigurosa para evaluar si un programa funciona, porque permiten comparar grupos que solo difieren en haber recibido o no la intervención. Sin embargo, suelen asumir que lo que ocurre a un participante no afecta a los demás.

En un comentario publicado en la misma edición de Nature el 4 de noviembre, las investigadoras Joana Gonçalves-Sá (Laboratorio de Instrumentación y Física Experimental de Partículas, Lisboa, y Complexity Science Hub, Viena) y Ana María Jaramillo (Complexity Science Hub y Universidad Técnica de Graz) señalan que las personas viven en comunidades y que, por eso, las intervenciones pueden tener efectos en cadena que no se miden. Este tipo de "efecto derrame" (spillover, en inglés) puede alterar relaciones que no eran el objetivo del programa.

Para quienes diseñan políticas educativas y de salud en zonas rurales, el estudio sugiere considerar no solo cuántas personas aprenden, sino cómo cambia la vida comunitaria cuando unas reciben formación y otras no.

Se trata de un estudio publicado tras revisión por pares, pero centrado en un contexto específico: comunidades rurales hondureñas. Los propios datos muestran que varios efectos, sobre todo en las aldeas con alta cobertura, no alcanzaron significancia estadística, y no está establecido que los mismos patrones se repitan en otros países o con otros contenidos educativos. Además, el trabajo describe cambios en las redes, no si estos resultaron beneficiosos o perjudiciales para la salud de los habitantes.

Preguntas y respuestas de contexto

¿En qué consistió el programa educativo realizado en Honduras?

Investigadores de la Universidad de Yale y otras instituciones impartieron formación sobre salud materna, infantil y neonatal a más de 8.000 habitantes de 110 aldeas rurales en Copán.

¿Cómo afectó la intervención las relaciones sociales de las comunidades?

El estudio reveló que el programa no solo transmitió conocimientos, sino que reorganizó a quién acudían las personas para pedir consejos de salud, con quién entablaban amistades y a quién prestaban dinero.

¿Qué diferencia hubo según la cantidad de personas capacitadas en cada aldea?

En aldeas con pocos participantes, los formados se alejaron de los no capacitados; en cambio, donde la mayoría recibió formación, se fortalecieron los vínculos y aumentaron las consultas entre vecinos.

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