Demanda de acero escalará a 4,2 millones de toneladas en 2027
La Cámara Colombiana del Acero prevé que la demanda nacional de este metal subirá a 4,2 millones de toneladas en 2027, impulsada por la reconstrucción tras el sismo de agosto, aunque la industria local solo cubrirá el 29% de las necesidades.
El panorama de la industria siderúrgica en Colombia se encamina hacia una transformación profunda durante el próximo año, impulsada de manera determinante por los esfuerzos de recuperación tras el desastre natural que impactó al país recientemente. De acuerdo con las proyecciones detalladas por la Cámara Colombiana del Acero (Camacero), las labores de reconstrucción de la infraestructura habitacional, vial y social, derivadas del sismo ocurrido el pasado 10 de agosto, se convertirán en el motor principal que dinamice el consumo de este metal a lo largo de 2027.
El informe de consumo aparente emitido por el gremio, el cual consolida la producción interna y las importaciones de productos terminados, prevé que la demanda se eleve hasta alcanzar los 4,2 millones de toneladas, con un rango de fluctuación técnica que se sitúa entre los 4,15 y los 4,38 millones de toneladas.
El incremento que se anticipa para el ejercicio de 2027 representa una variación positiva del 9,3% si se compara con el cierre proyectado para el año 2026. Para el presente año, las estimaciones sugieren que el consumo se ubicará levemente por encima de los 3,85 millones de toneladas, cifra que ya denota un crecimiento del 7,1% en relación con los niveles reportados en 2025. Sin embargo, el elemento que define el salto cuantitativo para el periodo venidero es, indiscutiblemente, la atención prioritaria de la emergencia nacional.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeLos analistas vinculados a Camacero han desarrollado un ejercicio comparativo exhaustivo para precisar el efecto real del sismo sobre la economía del acero. Según sus cálculos, si no se hubiera presentado esta catástrofe, el mercado colombiano habría experimentado una expansión mucho más moderada, cercana al 4,5%, lo que equivaldría a unos 4,04 millones de toneladas.
La diferencia entre ambos escenarios se fundamenta en los requerimientos de materiales para la reconstrucción, que exigirán cerca de 577.000 toneladas de acero en el trienio comprendido entre 2027 y 2029. De este volumen global, se estima que aproximadamente 173.000 toneladas serán absorbidas únicamente durante el primer año de ejecución de las obras, con una demanda concentrada en productos largos como barras, perfiles y alambrón, los cuales son insumos críticos para la edificación de viviendas.
El fenómeno sísmico que desencadenó esta coyuntura alcanzó una magnitud de 7,4, localizando su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. Los daños materiales resultaron devastadores, provocando la destrucción total de decenas de miles de viviendas y dejando más de 200.000 unidades habitacionales con afectaciones de diversa gravedad. El censo oficial de damnificados registra a cientos de miles de ciudadanos cuya estabilidad depende actualmente de la agilidad con la que se ejecuten los planes de vivienda y reparación de infraestructura.
Frente a la magnitud de la tragedia, el Gobierno nacional procedió a un ajuste en sus proyecciones financieras para gestionar la crisis. El costo total estimado para la reconstrucción se ha fijado en 54 billones de pesos, un monto que supera en un 80% las valoraciones iniciales que se presentaron inmediatamente después del sismo. Una parte sustancial de estos recursos, provenientes tanto del sector público como del privado, se destinará a soluciones de vivienda, lo que justifica la presión alcista en la demanda de materiales de construcción a nivel nacional.
A pesar de las proyecciones optimistas respecto al aumento del consumo, la configuración de la oferta en el país evidencia una vulnerabilidad de carácter estructural. La producción siderúrgica en Colombia se ha mantenido en niveles estancados, cercanos a los 1,2 millones de toneladas anuales, lo que representa un promedio de 100.000 toneladas mensuales. Esta capacidad instalada resulta insuficiente para cubrir la demanda interna, logrando abastecer menos de una tercera parte de lo que la nación requiere para su operatividad cotidiana y para los proyectos de reconstrucción.
Como efecto directo de esta limitación en la industria local, el acero indispensable para la recuperación de las zonas afectadas deberá provenir mayoritariamente de mercados internacionales. Camacero estima que las importaciones subirán a 3,04 millones de toneladas en 2027, lo que implica un incremento del 13,3% en las adquisiciones externas. En términos de volumen neto, esto se traduce en el ingreso de 173.000 toneladas adicionales en comparación con lo que se importaría en condiciones de normalidad. Bajo este esquema, la participación de los productos extranjeros en el consumo nacional pasará del 69,7% proyectado para este año a un 71% durante 2027.
Incluso con el repunte previsto, Colombia continúa mostrando una brecha significativa en el consumo de acero por habitante en comparación con otros países de la región. Mientras que en 2025 el indicador nacional se ubicó cerca de los 68 kilogramos por persona, naciones como Perú registran un consumo de 94 kilogramos y Chile alcanza los 141 kilogramos. Esta disparidad resalta el potencial de crecimiento a largo plazo, pero también pone de manifiesto las deficiencias actuales en materia de infraestructura.
Adicionalmente, el gremio ha advertido sobre variables macroeconómicas que podrían limitar esta expansión. La política monetaria del Banco de la República, que se espera mantenga tasas de interés elevadas hasta mediados de 2027, incrementa el costo del crédito para constructores y familias. Camacero proyecta que este factor podría restar unas 34.000 toneladas a la demanda estimada para el próximo año, al desincentivar la iniciación de nuevos proyectos inmobiliarios que no estén vinculados directamente a la reconstrucción obligatoria.
David Barros Cuadrado, director ejecutivo de Camacero, ha señalado que la prioridad del sector debe ir más allá de las métricas de comercialización. El directivo enfatizó que el éxito de la gestión pública y privada no debe evaluarse solo por el volumen de materiales distribuidos, sino por la seguridad y durabilidad de las estructuras construidas. "La reconstrucción debe medirse por la calidad y la seguridad de las viviendas entregadas", declaró Barros Cuadrado, resaltando que, aunque el acero es un elemento vital, el propósito central es garantizar que el país implemente estándares constructivos superiores.
Preguntas y respuestas de contexto
¿Por qué se disparará la demanda de acero en Colombia para 2027?
El principal motor será la reconstrucción de viviendas e infraestructura tras el sismo de magnitud 7,4 ocurrido en agosto en San José del Palmar, Chocó. Se estima que la demanda alcanzará los 4,2 millones de toneladas, un incremento del 9,3% frente a lo proyectado para 2026.
¿Qué capacidad tiene la industria nacional para cubrir esta necesidad?
La producción local está estancada en 1,2 millones de toneladas anuales, lo que solo permite abastecer el 29% del mercado interno. Debido a esta limitación, el 71% del acero necesario para la reconstrucción deberá ser importado.
¿Cuál es el costo estimado de la reconstrucción y qué materiales se requieren?
El Gobierno nacional estima una inversión de 54 billones de pesos para atender los daños. Se requerirán principalmente productos largos como barras, perfiles y alambrón para reparar o reconstruir más de 200.000 viviendas afectadas.
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