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La Pista, antiguo aeropuerto de Maicao, alberga 13 mil venezolanos ¿cuántos más llegarán?

Entre 2016 y 2023, la ACNUR Colombia ha documentado que en el antiguo aeropuerto de Maicao-la Pista- en La Guajira, se encuentran refugiados 13 mil venezolanos que huyeron de la represión, el hambre y la desesperanza en su país, bajo el régimen de Nicolás Maduro.

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Redacción IFM
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La Pista, antiguo aeropuerto de Maicao, alberga 13 mil venezolanos ¿cuántos más llegarán?

Entre 2016 y 2023, la ACNUR Colombia ha documentado que en el antiguo aeropuerto de Maicao-la Pista- en La Guajira, se encuentran refugiados 13 mil venezolanos que huyeron de la represión, el hambre y la desesperanza en su país, bajo el régimen de Nicolás Maduro.

Las paredes de las casas, en las 4 manzanas que componen el aeropuerto abandonado, en la Pista, están hechas de bolsas plásticas y costales. Hermanos y padres duermen arrumados en la misma cama, no cuentan con acueducto ni electricidad, ni les permiten levantar paredes de concreto, ya que son invasiones frente a las cuales el Organismo internacional de la ONU que apoya a los refugiados(ACNUR) asegura: “no es un barrio formal, la Pista se trata de un refugio temporal”.

Maicao- Guajira

Maicao, ciudad comercial de La Guajira, sostiene una problemática social donde el 97% del empleo es informal. Tuvo su apogeo entre los años 70 y 80, que se interrumpió en los años 90, como consecuencia del narcotráfico, el desplazamiento y el conflicto armado. El aeropuerto, puesto en operaciones en los años 50, terminó abandonado a finales de los 90, cuando se interrumpieron los vuelos.

Luego de varios intentos de ocupación y desalojos forzados, hace siete años, varias comunidades lograron asentarse en la torre de control de la cual ya no quedan ni los cimientos. La llamaron la Torre de la Majayura, ahora esa es la manzana 1 de La Pista, asentamiento al que entre 2020 y 2024 llegaron otras miles de familias venezolanas desde el fronterizo estado Zulia huyendo de la crisis económica.

‘Carroeburro’ La Pista en Maicao

«La Pista es como un obstáculo más que vamos a pasar en nuestras vidas y que nosotros podemos atravesar porque nosotros somos guerreros, somos luchadores, no por vivir aquí me siento menos persona, nunca pensé que fuéramos a vivir así, capaces de soportar tanto», expresó Mariana del Carmen, joven de 17 años que llegó de apenas 13 años de edad a la zona.

«Lo bueno es que acá no se siente la incomodidad de que te miran, no te dicen que los venezolanos son ladrones. Acá todos somos hermanos y eso es lo chévere», agrega Mariana del Carmen. La adolescente está a punto de graduarse del colegio, soñaba con ser policía y más recientemente desea ser profesora de la fundación «Un corazón sin fronteras», entidad religiosa que apoya la labor sicosocial y educativa en la Pista

A la pobreza de los venezolanos asentados en la Pista se añade la proliferación de grupos armados, que usan la frontera para traficar drogas, armas y dedicarse a la trata de personas.«Los migrantes se quedan en Maicao porque no tienen la posibilidad de moverse más», señaló Alejandra Castellanos, jefa de la oficina en Maicao de Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados.

«Llegan acá y les toca quedarse. Además de que, claro, tienen una conexión con este territorio y están cerca de su gente que quedó en Venezuela. Muchos van y vienen, porque las condiciones estructurales son difíciles en ambos países. La pregunta es dónde sobrevivir y la respuesta está en un lugar distinto cada vez. La migración sigue aumentando».

La cooperación no alcanza

Muchas de las familias que viven en La Pista tienen como cabeza a una mujer.

La mayoría de ellas son recicladoras de basura. Otras venden café o artesanías en la ciudad y muchas más trabajan en el sistema de recolección y venta de agua salada, el «aguaeburro«, que se apoya en unos burros que jalan unas carretillas con tanques y se usa para bañarse y lavar los platos.

La Pista se extiende por dos kilómetros de largo y está atravesada por la ancha avenida donde antes despegaban y aterrizaban aviones. El asfalto está desgastado, es un cascajo medianamente plano. Las 12 manzanas de asentamiento se esparcen a lado y lado, atravesadas por el sol inclemente durante la mayor parte del día. Los automóviles que arriban al sector son de la cooperación internacional, que reúne unas 30 organizaciones multilaterales en Maicao.

Cortesia Insight Crime

Dérmides Tolosa es un líder social de origen colombiano, vivió casi toda su vida en Venezuela y regresó hace 8 años para montar un creciente negocio de venta ambulante de café. Es, como dicen en la cooperación internacional, un retornado. Critica duramente la ayuda humanitaria: «Deberían ayudar a crear empresas, a empujar al migrante, y no solamente dedicarse a darles. Pero ellos no quieren que se les muera la vaca que les da la leche, les conviene que uno siga en la pobreza. Se gastan un dinero innecesario en ayudas cuando podrían crear microempresas que saquen realmente a los migrantes adelante», sostuvo.

Por su parte, Castellanos, de Acnur, se defiende: «La vulnerabilidad es tan alta que por más asistencia humanitaria que haya, esta no es suficiente para solventar la supervivencia de las personas (…) El Estado es el responsable de garantizar el acceso a derechos humanos (…) La cooperación siempre será complementaria».

Niños desescolarizados

En La Pista persisten cientos de niños que no pueden asistir al colegio, pasan sus días deambulando y están amenazados por el crimen, que puede reclutarlos o acercarlos al consumo. A la bomba social se suman madres solteras no mayores de 23 años que tienen hasta diez hijos. Se estima que un tercio de la población acá es menor de edad.

Y no hay colegio para tanto niño, la mayoría de pequeños va a escuelas en rancherías, viviendas típicas del pueblo Wayuu, donde dan prioridad a la cantidad de niños que reciben en lugar de la calidad educativa, pues les pagan por alumno registrado.

Shakira apoya a la Pista

Con la ayuda de Pies Descalzos, fundación de la cantante Shakira, en la manzana 4 lograron que todos sus niños pasaran de las rancherías escolares a colegios formales.

El colegio de la artista colombiana se llama “Aldeas”, un colorido espacio con techo de madera y un salón de clase al aire libre donde decenas de niños reciben-los fines de semana- clases para aprender a hacer toallas sanitarias y repelentes de insectos, entre muchas otras actividades.

Shakira
Con la fundaciòn Pies Descalzos, Shakira apoya a la Pista en Maicao

 Ángela, profesora de Pies Descalzos, mantiene la esperanza en que la educación salve a los niños de las garras de la delincuencia: «La clave para que (los niños) no se vayan con malas compañías es que se mantengan ocupados cuando están fuera de la escuela. Porque acá se pierden rápido. Hay que darles qué hacer».

¿Cuántos venezolanos más llegarán a la Pista?

Luego del supuesto fraude, en las elecciones presidenciales, en los que el pasado 28 de julio de 2024 el régimen de Nicolás Maduro se habría robado las elecciones, la pregunta desde Colombia, donde residen 4 millones de venezolanos, la pregunta es ¿Cuántos nuevos migrantes recibirá el país y en especial la Pista?

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