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Calle 80 en tensión, plan de reorganización del transporte intermunicipal abrió choque por tarifas y operación

La movilidad en el corredor de la calle 80, uno de los principales accesos entre Bogotá y los municipios de la Sabana Occidente, entró en una fase de revisión que mantiene en alerta a autoridades locales, empresas transportadoras y usuarios.

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Calle 80 en tensión, plan de reorganización del transporte intermunicipal abrió choque por tarifas y operación
Foto: Cortesía

Las discusiones se concentran en la posibilidad de reubicar parte de la operación de buses intermunicipales y en la implementación de medidas temporales para reducir la congestión y los riesgos en este tramo.

El punto crítico se ubica en la operación del Portal 80, donde actualmente confluyen rutas provenientes de municipios como Facatativá, Madrid, Mosquera, Funza, El Rosal y Subachoque. De acuerdo con cifras oficiales, la infraestructura tiene capacidad para recibir 54 vehículos por hora, pero el flujo supera los 100 automotores en ese mismo periodo, lo que genera sobrecarga operativa, demoras y dificultades en el manejo del espacio.

En este escenario, la Secretaría Distrital de Movilidad ha sostenido reuniones con empresas transportadoras y administraciones municipales para evaluar alternativas que permitan ordenar el tránsito y mejorar las condiciones de seguridad. Entre las opciones planteadas se encuentra la reorganización de paraderos, la regulación del ascenso y descenso de pasajeros en puntos autorizados y la redistribución de rutas.

Uno de los elementos que ha generado mayor controversia es la eventual reubicación de parte de la operación hacia la Terminal del Salitre. Alcaldes de municipios de la Sabana Occidente han advertido que esta decisión podría impactar directamente el costo del transporte, con incrementos que alcanzarían hasta el 40% en los pasajes. Este posible ajuste se sumaría al aumento del 17% aplicado a comienzos de 2026.

El impacto económico no es el único aspecto señalado. Las autoridades locales y representantes del sector han planteado que un traslado de este tipo modificaría las dinámicas de conexión con el sistema de transporte masivo de Bogotá, especialmente con TransMilenio y el SITP, lo que implicaría cambios en los tiempos de viaje y en los recorridos habituales de los usuarios.

La congestión en la calle 80 no es un fenómeno reciente. En horas pico, los tiempos de desplazamiento pueden extenderse hasta dos horas para recorridos de corta distancia. A esta situación se suman prácticas como el estacionamiento de buses en carriles de la vía, el ascenso y descenso en zonas no autorizadas y la alta demanda de pasajeros en puntos sin infraestructura adecuada.

Las autoridades distritales han reconocido que estos factores generan riesgos adicionales, tanto en términos de seguridad vial como en la interacción entre peatones y vehículos. También han señalado que la sobreoferta de rutas y la falta de regulación en algunos tramos contribuyen al deterioro de la operación.

En paralelo, el gremio transportador ha manifestado preocupaciones sobre las implicaciones de las medidas en estudio. Entre los aspectos mencionados se encuentran posibles afectaciones en la integración del sistema, mayores tiempos de desplazamiento y dificultades para mantener la frecuencia de los servicios. También se ha planteado la necesidad de crear espacios de regulación cercanos al portal para evitar que los vehículos permanezcan en la vía pública.

La Secretaría de Movilidad ha indicado que, hasta el momento, no existe una decisión definitiva sobre los cambios en la operación. Las medidas que se adopten, según ha explicado la entidad, serán resultado de las mesas técnicas en curso y estarán sujetas a evaluación de impacto antes de su implementación formal mediante acto administrativo.

En el corto plazo, se prevé la puesta en marcha de un plan piloto que comenzaría en mayo y que incluiría ajustes en la capacidad de algunas rutas, particularmente en el servicio M3. Este componente conecta varios municipios con Bogotá a través del corredor y concentra una parte significativa del flujo de pasajeros.

Mientras avanzan las discusiones, el corredor de la calle 80 continúa operando bajo condiciones de alta demanda y congestión. La articulación entre Bogotá y los municipios vecinos aparece como uno de los ejes centrales del proceso, en medio de un escenario en el que confluyen intereses operativos, económicos y de movilidad para miles de usuarios diarios.

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