Una excursión a la montaña y otras historias
Aunque me apasiona escribir no lo hago a diario sino esporádicamente, lo que preserva su magia y evita que se convierta en una labor tediosa, así que las historias que conforman este libro, algunas inéditas, otras ya publicadas, han requerido el paso de los años. Uno de mis temas favoritos es la consabida lucha entre el bien y el mal, no como la entendían los maniqueos y su heredera, la cultura occidental, sino como esa penumbra llamada condición humana, donde son posibles la ternura del asesino y la mezquindad del santo.
Por: Darío Restrepo Soto
Tampoco soy imparcial, y hago mía la frase de Flaubert “Madame Bovary soy yo”, que se refiere a la íntima relación del autor con sus personajes y la imposibilidad, quizá, de que estos piensen y actúen con total independencia; y aunque para algunos este sería el mayor logro, no es así en mi caso, pues los utilizo para expresar mi particular visión del mundo donde, más allá de la antesala del asombro, se aúnan la risa y la crueldad.
El humor negro (la consecuencia lógica de ello), una dosis de ironía y unas pinceladas de erotismo definen muy bien lo que contienen estas páginas. Por lo demás, decía Vargas Llosa que “al escritor solo se le puede pedir que escriba bien”, requisito que, dejando a un lado falsas modestias, creo haber cumplido a cabalidad.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirme*FRANKENSTEIN
De entre los demonios que rondaron mi cuna elegí el de la ciencia, y ya mayor me apasioné de tal forma por la vida y sus mecanismos que, al cabo de largos y fatigosos estudios, me vi en posesión del secreto.
Construir un hombre no representó problema alguno para quien, como yo, había hecho de las salas de disección su segundo hogar, y cuando estuvo listo inyecté en sus venas el alma sintética que lo puso a marchar y razonar de inmediato.
Tras varias cirugías para pulir su aspecto e intensivas lecciones de comportamiento social, creí llegada la hora de presentarlo a un medio poseído por la fiebre del galvanismo que ofrecía a lo sumo turbar el sueño eterno de algún renacuajo, pero antes (fatal error) pasamos por la casa de mi prometida, quien consideró que, pese a su apariencia desmañada, debía ser un formidable amante.
De ese modo se inauguró mi desdicha, aunque lo comprendí demasiado tarde.
Qué fácil hubiera sido entonces revertir lo hecho y devolver a cada tumba un pedazo de mi rival; pero, juzgando que el verdadero crimen sería privar al mundo de este nuevo Adán y a su creador del merecido reconocimiento, el blanco de mi ira se redujo a la que en mala hora había elegido por futura esposa, y una noche en que me juraba la eterna fidelidad la estrangulé y puse su cuerpo en hielo por si podía luego aprovechar algunas partes.
Cuando, medio en broma, le conté al monstruo lo sucedido, su recién estrenado cerebro solo captó las partes sombrías del asunto y, armado con un arcabuz que había sido de mi abuelo, salió a perseguirme por el jardín, por la aldea y, más adelante por toda la comarca; así que cuando encuentre estas líneas, si son aún legibles, hazlas conocer a otros, pues, como están las cosas, son la única supervivencia a que puedo aspirar…
Una excursión a la montaña y otras historias. Medellín. Editorial Ojo Mágico. 2025. Pág. 5, 90-91.
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