Bibiana Valencia: “Instalo mi ser y mi hacer en la palabra consciente”
La forma y la temperatura de este libro son el resultado de más de veinte años habitando la poesía y permitiendo que las palabras maduren en la sombra y en los rincones las emociones humanas Para estructurarlo, tuve que despojarme de los filtros y permitir que la vulnerabilidad dictara el ritmo, tejiendo una atmósfera muy similar a ese realismo oscuro y gótico latinoamericano que atraviesa El legado de los silencios.
Por: Óscar Jairo González Hernández
No soporto la insoportable presencia de tu ausencia porque el vacío jamás es una "nada". Es una entidad que ocupa espacio, que se sienta en la mesa, que respira y pesa. Desde mi "yo" concentrado y denso, esa ausencia se vuelve un fantasma tangible y asfixiante, casi como las entidades que deambulan por relatos como "El fantasma de mi madre" o "Samael". La dualidad surge cuando te enfrentas a la paradoja más grande del ser humano: no hay nada más abrumador y presente que aquello que ya se ha ido, pero que no soltamos.
La escritura de este poemario no es un alivio pacífico, es un exorcismo. La catarsis se realiza como un acto de pura rebeldía contra el olvido y, simultáneamente, como una revelación de nuestras propias fracturas. Desde el deseo, hablo de la necesidad humana de aferrarnos a lo que fuimos con el otro. Aquí, la poesía actúa de forma muy similar a la filosofía del Kintsugi: no busca ocultar la herida o el dolor de la ausencia, sino que la ilumina, embelleciendo las piezas rotas a través del oro de la
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeMis obsesiones literarias son persistentes: los silencios que heredamos (esos que le dan nombre a mi colección de cuentos), la mortalidad, las sombras de la naturaleza humana y la fina línea que separa el amor del abismo. Por eso mis letras dialogan tanto con la intimidad desgarradora de Dulce María Loynaz como con los murmullos de los muertos en Juan Rulfo, o las atmósferas densas de Edgar Allan Poe y Samanta Schweblin.
Instalo mi ser y mi hacer en la palabra consciente. Me ubico en esa frontera donde la escritura deja de ser únicamente un ejercicio estético para convertirse en una herramienta de supervivencia, un espacio donde los demonios propios se miran a los ojos, se les reconoce y, finalmente, se les da voz.
*SATURNO
Comienzo y final de una historia dibujada en las constelaciones, estrellas que se alejan y regresan estampadas bajo la sortija de Saturno, mientras la oscuridad da paso a la imaginación, dos seres escuchan el mitológico llamado del amor, un sentimiento que ni los dioses pueden explicar, te acerca a límites impensables, solo con la premisa de que puede terminar.
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