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(ANÁLISIS) ¿El freno de mano que le espera a Trump?

MIAMI, FLORIDA, EE. UU. — Hoy martes, 3 de noviembre, Estados Unidos no elige presidente. Pero que nadie se engañe: mañana se decide si el presidente que hay mantiene el poder completo o se queda con las manos atadas. Las elecciones legislativas de medio término, las famosas midterms, funcionan en este país como un referéndum sobre el Gobierno, y esta vez el examinado es Donald Trump, en su segundo y último mandato.

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(ANÁLISIS) ¿El freno de mano que le espera a Trump?

Por John Jaime Arango, corresponsal de IFMNOTICIAS en Estados Unidos

Lo que está en juego es muchísimo. De golpe se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones. Y aquí hay un dato que lo explica todo: para el 63% de los votantes, según los análisis que circulan en la víspera, esta elección es literalmente un examen final sorpresa para el presidente. No votan solo por un congresista de su distrito; votan a favor o en contra de Trump.

La participación ya marca la temperatura de la jornada: más de 54 millones de estadounidenses votaron por anticipado, un récord para unas elecciones de medio término. Cuando tanta gente se moviliza antes del día de la elección, casi siempre es porque quiere enviar un mensaje. Y la historia electoral de este país es cruel con el partido del presidente en las midterms.

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El castillo de naipes republicano

El problema para Trump es que su mayoría en el Congreso es un castillo de naipes. Los republicanos caminan sobre el alambre: tienen 53 escaños en el Senado y apenas 218 en la Cámara, el mínimo justo para mandar. A los demócratas les basta con arañar tres escaños en la Cámara y cuatro en el Senado para arrebatarle el control total del Congreso. Tres y cuatro. Nada.

A eso hay que sumarle el dato que más pesa en la política de este país: la aprobación presidencial. Trump llega a esta cita con una aprobación hundida, entre el 30% y el 38% según las mediciones que se manejan en la víspera. Con esos números, a cualquiera que siga la política estadounidense le huele a cambio de ciclo inminente. Es claro: si los republicanos pierden alguna de las dos cámaras, no será una sorpresa; será la consecuencia lógica de gobernar con un respaldo tan bajo.

En el Senado, además, hay un sobresalto de última hora que miro con atención desde esta corresponsalía: en Michigan, uno de los estados que pueden decidir la mayoría, una dirigente demócrata que perdió la primaria respaldó públicamente al candidato republicano. Las encuestas siguen dando la ventaja a los demócratas en las contiendas más competidas, pero varias están dentro del margen de error, y las autoridades ya advierten que algunos resultados podrían tardar días en definirse. Hoy no hay que parpadear.

El freno de mano

Y aquí viene lo que de verdad importa. Al ser su segundo mandato, Trump no puede ser reelegido, así que perder cualquier cámara fulmina por completo su iniciativa legislativa para los dos años que le quedan. Así de sencillo: sin la Cámara de Representantes, le bloquean los presupuestos y le lloverán investigaciones sin parar. Sin el Senado, se acabó lo de nombrar jueces y altos cargos a su antojo. Vamos, que se queda con las manos atadas: llega, finalmente, el freno de mano a su Gobierno.

Si, por el contrario, los republicanos conservan las dos cámaras, Trump mantendrá el control total del país hasta el último día de su mandato, con el Congreso aprobándole el presupuesto, confirmándole los jueces y sin una sola investigación incómoda. Por eso la jornada de hoy no es una elección más: es la decisión entre un Trump con poder absoluto y un Trump enfrentado a un gobierno paralizado.

Yo lo veo así de simple: un presidente puede tener la pluma, el micrófono y el ejército, pero sin el Congreso no tiene el presupuesto, y sin presupuesto no hay gobierno que avance. Eso es lo que verdaderamente se vota mañana.

PARA COLOMBIA TAMBIÉN SE JUEGA ALGO

Desde este lado de la corresponsalía lo repito: el resultado también le importa a Colombia. El Congreso que salga de las urnas mañana deberá pronunciarse sobre la ayuda de seguridad de 1.000 millones de dólares que la administración Trump anunció para el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. Un Congreso en manos demócratas mirará ese cheque con otros ojos, y un Congreso republicano lo tramitará con mucha menos resistencia. Bogotá, aunque no vote, también está en la boleta.

Cierro con la pregunta que deja flotando el análisis y que me parece la correcta: el sistema estadounidense, ¿está diseñado para garantizar el equilibrio democrático o simplemente para el bloqueo constante? Mañana en la noche empezaremos a saber la respuesta. Lo único seguro es que el miércoles Estados Unidos amanece políticamente distinto, y desde aquí se lo estaremos contando.

Preguntas y respuestas de contexto

¿Qué se decide en las elecciones de medio término en Estados Unidos?

Se define si el presidente Donald Trump mantiene el control total del Congreso o si su iniciativa legislativa queda bloqueada durante sus últimos dos años de mandato. Están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y 36 gobernaciones.

¿Cuál es el panorama actual para el Partido Republicano?

Los republicanos mantienen mayorías mínimas en ambas cámaras y enfrentan un riesgo alto de perder el control, dado que Trump llega con una aprobación baja (entre 30% y 38%). A los demócratas les basta con ganar tres escaños en la Cámara y cuatro en el Senado para arrebatarles el poder legislativo.

¿Por qué estos resultados son importantes para Colombia?

El nuevo Congreso deberá decidir sobre una ayuda de seguridad de 1.000 millones de dólares anunciada por Trump para el gobierno de Abelardo de la Espriella. Un legislativo con mayoría demócrata podría poner más trabas a este desembolso en comparación con uno republicano.

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