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(ANÁLISIS) Colombia encara un diciembre de alto riesgo energético por la sequía y la caída del gas

Colombia enfrenta una crítica situación energética ante la llegada de diciembre, con embalses por debajo de los niveles de seguridad, una caída drástica en las reservas de gas y deudas millonarias que amenazan la estabilidad del sistema.

IFM Noticias
Redacción IFM
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(ANÁLISIS) Colombia encara un diciembre de alto riesgo energético por la sequía y la caída del gas
Imagen: IFMERA Imagen procesada con IA

Colombia se encuentra en una encrucijada crítica ante la llegada del último mes del año, enfrentando un panorama de vulnerabilidad que pone en jaque la estabilidad del suministro de servicios públicos esenciales para millones de ciudadanos. Hasta ahora, la principal preocupación que trasnocha a los expertos del sector es el nivel de los embalses, de los que depende buena parte de la generación eléctrica nacional.

El sistema interconectado colombiano tiene una altísima dependencia de la hidroelectricidad, lo que convierte al régimen de lluvias en el factor determinante de la seguridad energética. Según el reporte más reciente del operador del sistema, XM, los aportes hídricos registrados durante el mes de octubre se ubicaron en apenas un 60,77% del promedio histórico, una cifra que se sitúa muy por debajo de lo deseable para esta época del año.

La meta oficial establecida por las autoridades sectoriales es que los reservorios lleguen al 1 de diciembre con más del 80% de su capacidad total. Sin embargo, este objetivo luce sumamente exigente a pocas semanas de que terminen las lluvias estacionales, lo que deja un margen de maniobra estrecho para enfrentar la temporada seca.

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Carlos Correa, gerente del Centro Nacional de Despacho de XM, explicó que el consumo de electricidad en el país ha experimentado un crecimiento vertiginoso, cercano al 80% en los últimos veinte años. En contraste, la capacidad de almacenamiento de agua, medida en días de consumo, ha sufrido un retroceso preocupante: pasó de unos 120 días en el año 2002 a tan solo 66 días en la actualidad.

Para cubrir una demanda que se estima cercana a los 260 gigavatios hora diarios, el país podría requerir una combinación de fuentes que incluye unos 100 de generación térmica, 140 de generación hidráulica y 20 de energía solar. No obstante, las proyecciones a mediano plazo son alarmantes.

XM advierte, además, un déficit de energía firme de 7.669 gigavatios hora para el período 2026-2027, situación que se ve agravada por retrasos significativos en el 53% de los proyectos de transmisión de energía que deberían estar entrando en operación para fortalecer la red nacional.

El gas, el eslabón más frágil

El panorama del gas natural agrava el cuadro de incertidumbre que vive la nación. De acuerdo con el informe especializado InfoGas 2026 presentado por Promigas, las reservas probadas de este hidrocarburo sufrieron una caída estrepitosa, pasando de 3.164 a 1.717 gigapiés cúbicos entre los años 2021 y 2025. En ese mismo lapso, la producción fiscalizada se contrajo en un 31%, lo que evidencia una pérdida de autosuficiencia que obliga a mirar hacia mercados externos con precios más volátiles.

La ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, estimó ante el Senado de la República que normalizar el abastecimiento nacional de gas podría tomar entre tres y cuatro años, con la esperanza de ver algunas mejoras tangibles hacia el año 2027. Esta crisis de suministro se tensó aún más tras la falla técnica registrada en la terminal de regasificación Spec, ubicada en Cartagena. Este incidente redujo su capacidad de procesamiento de 533 a 400 millones de pies cúbicos diarios, lo que llevó al Gobierno Nacional a declarar un racionamiento programado de gas el pasado 27 de octubre.

Daniel Romero, director ejecutivo de la Cámara de Grandes Consumidores de Energía y Gas de la Andi, alertó sobre las implicaciones económicas de esta escasez. Romero señaló que en diciembre vencen numerosos contratos de suministro, lo que genera una presión alcista en los costos.

Precios que antes rondaban los 15 dólares por millón de BTU podrían escalar hasta los 30 dólares, duplicando el costo para la industria. Como consecuencia directa de esta crisis de precios y disponibilidad, el consumo industrial de gas ha caído cerca de 30% desde diciembre de 2025, lo que impacta la productividad del país.

Deudas que frenan la inversión

A los problemas climáticos y de recursos se suman las dificultades financieras que completan el riesgo sistémico. Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de Andeg, señaló que las deudas acumuladas de la comercializadora Air-e, las cuales se calculan en unos 2,5 billones de pesos, están afectando seriamente las decisiones de inversión en el sector. La falta de flujo de caja impide que las empresas puedan acometer las obras necesarias para expandir la capacidad de generación.

Un ejemplo claro de esta tensión financiera se vivió con Afinia, filial del Grupo EPM, que estuvo cerca de enfrentar una limitación de suministro debido a obligaciones pendientes con XM. Para evitar este escenario, EPM tuvo que realizar un desembolso de 131.000 millones de pesos, aunque se estima que la empresa requeriría alrededor de 800.000 millones de pesos adicionales antes de que termine el presente año para estabilizar su situación.

Según el análisis de Castañeda, el país cuenta actualmente con unos 6.100 megavatios de capacidad térmica, pero la realidad de la demanda exige incorporar entre 3.500 y 4.000 nuevos megavatios, de los cuales al menos 1.500 deberían ser de fuente térmica para garantizar el respaldo cuando el agua escasea.

La respuesta del Gobierno

Ante la inminencia de la crisis, el viceministro de Energía, Alex Caña, indicó que la prioridad absoluta del Ejecutivo es conservar el agua de los embalses para los meses más críticos del fenómeno de El Niño. Para lograrlo, el Gobierno está dispuesto a revisar las metas de generación térmica, permitiendo que las plantas que funcionan con combustibles fósiles asuman una mayor carga del despacho nacional y así dar un respiro a las hidroeléctricas.

Por su parte, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) se encuentra estudiando diversas alternativas para incentivar la puesta en marcha de nuevos proyectos de generación. Estas medidas serían adicionales a las tradicionales subastas del cargo por confiabilidad, en un intento desesperado por reforzar la robustez del sistema antes de que la temporada seca llegue a su punto más exigente y ponga a prueba la resistencia de la infraestructura energética de Colombia.

Preguntas y respuestas de contexto

¿Por qué existe un riesgo de desabastecimiento energético en diciembre?

El país enfrenta una baja crítica en el nivel de los embalses, que en octubre solo alcanzaron el 60,77% de su promedio histórico, lejos de la meta del 80% necesaria para la temporada seca. A esto se suma una caída drástica en las reservas de gas natural y deudas millonarias en el sector que frenan la inversión.

¿Cuál es la situación actual del suministro de gas natural?

Las reservas probadas de gas cayeron casi a la mitad entre 2021 y 2025, lo que ha generado una pérdida de autosuficiencia y un aumento en los precios para la industria. El Gobierno estima que normalizar el abastecimiento nacional podría tardar entre tres y cuatro años.

¿Qué medidas está tomando el Gobierno para evitar una crisis mayor?

La prioridad es conservar el agua de los embalses, por lo que se planea aumentar la generación de energía a través de plantas térmicas. Además, la CREG estudia incentivos para nuevos proyectos de generación que refuercen el sistema antes de que se intensifique la temporada seca.

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