martes, octubre 19, 2021
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¿A usted quién lo representa?

Por Juan Nicolás Gaviria

La contienda política ya dio inicio y con ella el desfile de candidatos. Todos sin excepción pasan horas analizando estrategias, dinámicas, ángulos, narrativas, competidores, etc; todo para que usted sienta que sí lo representan. Pero me pregunto ¿Cuántos de estos pasan el mismo número de horas actuando en favor suyo o mío?

Es que eso de la representatividad es bien ambiguo, a por lo menos a si lo veo yo. La representatividad pasa por matices y acciones; ideologías, posturas, ideas, demagogia, entre un sinfín de actitudes que nos venden como acciones de representatividad.

Nos hacen pensar que con el simple hecho de pertenecer al colectivo bastará para que usted se sienta representado, falso, con ello solo suma el candidato, pues su problema aún no ha sido resuelto; y ahí veo yo que radica la falla. El candidato quiere hacerlo sentir que el problema de la masa es su problema, por ende, al resolverlo usted debe sentirse en deuda.

¿Me pregunto entonces debe sentirse ser representado? ¿Será que con decir que pertenezco basta? O ¿será que con un carné es suficiente? ¿Quizá cuando el candidato me dedica unos minutos me debo sentir agradecido y representado?

Honestamente creo que nada de eso debe explicar la representatividad. Creo que la representatividad parte de entendernos, oírnos, vernos, sabernos iguales y entendernos desde nuestras capacidades. Así entonces, se pueden establecer las lógicas mediante las cuales usted se sentirá representado y quien debe representarlo sabrá como hacerlo.

Vamos despacio con eso. Todos sin excepción tenemos necesidades insatisfechas, algunas de ellas más importantes que otras y algunas otras de urgente abordaje. Para eso debemos partir por segmentar, luego entender y ahí si diseñar el modelo, la narrativa y la estrategia, no para venderle a ese segmento, para ayudarlo en la solución de sus necesidades.

Y es que así creo yo que debe entenderse la representatividad, menos discurso y más acción. Miren ustedes, quienes resultan electos para lo que sea acceden a una dinámica de poder, de acceso, se les abren puertas que los ciudadanos de a pie ni sabemos que existen, ese poder entonces debe servir para hacer, no para vender o sabrá Dios para que más.

Incluso antes de resultar electos, estas personas ya ostentan algún grado de poder y reconocimiento, eso les entrega capacidad de actuar y solucionar. Creo entonces que no debe ser prometiendo, menos a partir de populismo, que se debe ofrecer la representación de un grupo, o colectivo ciudadano. No prometan, hagan.

Vamos a poner un ejemplo práctico. Esta semana en el Eje Cafetero se dieron cita varios precandidatos presidenciales, uno de ellos prometió viaductos, parques, vías, etc. Solo promesas, pero ese mismo personaje cuando fue ministro ni lo vimos por acá.

Que refrescante hubiese sido sin en vez de prometer imposibles, mejor se apersona de problemas puntuales de la región y genera acciones concretas desde su rol de ciudadano con acceso, para movilizar las respuestas que necesita la región. Por ejemplo, una acción seria por parte del Ministerio de Defensa al respecto de Parque San Mateo en Pereira.

En todo caso, no es prometiendo es haciendo. Estoy convencido de que existen ciudadanos capaces de movilizar, de lograr que las cosas sucedan y para ello no necesitan resultar electos, solo les basta la energía y convicción que ya tienen.

Por eso cuando le digan que lo van a representar no trague entero, recuerde que “Obras son amores, y no buenas razones”.

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