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Energía solar gana terreno como inversión rentable frente a la propiedad raíz en Colombia

Altas tasas de retorno, beneficios tributarios y estabilidad en el flujo de ingresos posicionan a las energías renovables como una alternativa atractiva para inversionistas.

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Energía solar gana terreno como inversión rentable frente a la propiedad raíz en Colombia
Energía solar y fuentes sostenibles se hacen rentables en Colombia. Foto. Cortesía Erco

La inversión en energía solar se consolida como una de las opciones más rentables y estables frente a activos tradicionales como la propiedad raíz en Colombia. Así lo evidencian recientes análisis del sector energético, que destacan el crecimiento sostenido de las Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER) y su creciente atractivo para inversionistas institucionales y particulares.

Una alternativa en ascenso

De acuerdo con cifras del sector, los proyectos de energía solar pueden alcanzar rentabilidades de hasta el 30% efectivo anual, superando ampliamente los retornos promedio del mercado inmobiliario. Mientras una propiedad residencial en alquiler genera entre el 6% anual, y los inmuebles comerciales alcanzan cerca del 9,6%, las inversiones en energía solar muestran un desempeño significativamente superior.

Este cambio ha llevado a que inversionistas, fondos y family offices comiencen a diversificar sus portafolios, incorporando activos energéticos como una opción con ingresos estables y contratos de largo plazo.

Impulso global y contexto local

El auge de las energías limpias no es exclusivo de Colombia. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), en 2024 la inversión global en energía limpia alcanzó los 2.033 billones de dólares, superando por primera vez la inversión en infraestructura fósil, que se ubicó en 1.198 billones.

Este crecimiento responde tanto a la transición energética global como a factores económicos, como la generación de empleo, cifrada en 34,8 millones de puestos, y su contribución al 10% del crecimiento económico mundial.

En Colombia, el contexto también favorece este tipo de inversiones, especialmente ante un panorama de presión sobre la generación energética, lo que podría impactar al alza los precios de la electricidad en el mediano plazo.

Incentivos tributarios clave

Uno de los factores determinantes en la expansión del sector es el marco normativo vigente. La Ley 1715 de 2014, modificada por la Ley 2099 de 2021, establece beneficios tributarios que mejoran la rentabilidad de los proyectos solares.

Entre estos incentivos se destacan la exclusión del IVA para equipos como paneles solares e inversores, la posibilidad de deducir hasta el 50% de la inversión en el impuesto de renta y la depreciación acelerada de activos. Estas medidas permiten reducir los tiempos de recuperación de la inversión de entre 8 y 10 años a periodos de entre 5 y 6 años.

Los beneficios aplican tanto para proyectos de generación como de autogeneración, incluyendo inversiones en investigación, desarrollo tecnológico, adquisición de equipos y puesta en operación.

Estabilidad y proyección a largo plazo

Más allá de la rentabilidad, la energía solar ofrece características que la posicionan como un activo estratégico. Se trata de inversiones con vida útil cercana a los 25 años, con flujos de caja predecibles y menor exposición a la volatilidad económica.

Expertos del sector señalan que este tipo de activos también actúan como cobertura frente a la inflación energética, al tiempo que fortalecen la competitividad de las empresas al reducir sus costos operativos.

Además, la disminución en los costos de los equipos y un entorno regulatorio favorable han reducido las barreras de entrada, facilitando el acceso a este mercado.

Una decisión estratégica

El crecimiento del sector energético renovable refleja un cambio en la forma en que los inversionistas evalúan sus oportunidades. La energía solar ha dejado de ser vista únicamente como una alternativa ambiental para convertirse en una decisión de negocio con impacto financiero y operativo.

En un entorno marcado por la transición energética y la necesidad de sostenibilidad, este tipo de inversiones continúa ganando protagonismo en Colombia, posicionándose como una opción sólida frente a activos tradicionales.

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