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Medios internacionales advirtieron que Cali se convirtió en eje estratégico del narcotráfico en Colombia

La capital del Valle volvió a ocupar la atención de la prensa internacional luego de que un reconocido medio estadounidense la señalara como uno de los principales epicentros de las dinámicas del narcotráfico que actualmente afectan a Colombia y tienen repercusiones en otros continentes.

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Medios internacionales advirtieron que Cali se convirtió en eje estratégico del narcotráfico en Colombia

La capital del Valle del Cauca volvió a quedar bajo la mirada de la prensa internacional tras la publicación de un informe del Wall Street Journal que la identifica como uno de los puntos más importantes dentro de las redes del narcotráfico que operan en Colombia.

El diario estadounidense señala que Cali se ha consolidado como un territorio estratégico donde convergen actividades relacionadas con el tráfico de drogas, el movimiento de recursos ilegales, el contrabando y diversas expresiones de violencia asociadas al crimen organizado. De acuerdo con el análisis, la ubicación geográfica de la ciudad y su cercanía a corredores históricamente utilizados por estructuras criminales le han permitido desempeñar un papel determinante dentro de las rutas que conectan las zonas de producción de cocaína con los mercados internacionales.

Esta condición ha convertido a Cali en una pieza clave dentro de la logística utilizada por organizaciones ilegales que operan tanto en Colombia como en otros países. El informe se suma a otras investigaciones internacionales que han advertido sobre la transformación del narcotráfico colombiano durante los últimos años. Entre ellas se encuentra un estudio elaborado por el Financial Times en junio de 2024, que analiza cómo las organizaciones armadas ilegales modificaron sus estrategias tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016. Según ese documento, el panorama criminal colombiano experimentó cambios profundos luego de la desmovilización de las antiguas Farc.

La salida de esa organización de distintos territorios generó vacíos de poder que fueron ocupados por nuevos actores armados y por grupos que aprovecharon la oportunidad para expandir su control sobre economías ilícitas y corredores estratégicos. Los investigadores sostienen que muchas de estas organizaciones dejaron atrás los componentes ideológicos que caracterizaron etapas anteriores del conflicto y adoptaron modelos de funcionamiento orientados principalmente a la obtención de ganancias económicas. Bajo esta lógica, estructuras como las disidencias de las Farc, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo han fortalecido su capacidad operativa y financiera. La expansión de estas organizaciones no se limita al narcotráfico. Los expertos advierten que actualmente participan en múltiples actividades ilegales que les permiten diversificar sus ingresos.

Entre ellas figuran la minería ilegal, la trata de personas, el tráfico de migrantes, la extorsión y el contrabando. Esta diversificación ha favorecido la creación de complejas redes logísticas capaces de operar simultáneamente en distintas regiones del país y mantener conexiones con mercados internacionales. De acuerdo con los análisis citados por la prensa extranjera, Europa se ha convertido en uno de los principales destinos de la cocaína producida en Colombia, impulsando la apertura de nuevas rutas de exportación y el fortalecimiento de alianzas con organizaciones criminales extranjeras. Otro elemento que preocupa a los investigadores es el uso creciente de tecnología por parte de estos grupos. Herramientas como drones, sistemas de comunicación encriptada y nuevas variedades de cultivos ilícitos hacen parte de las estrategias implementadas para mejorar la productividad y dificultar las labores de control por parte de las autoridades.

La directora ejecutiva de la Fundación Ideas para la Paz, María Victoria Llorente, citada en el informe británico, asegura que el Clan del Golfo representa actualmente la organización criminal con mayor capacidad de operación en el país. Su expansión territorial y su poder económico reflejan el alcance que han logrado algunas estructuras ilegales en el escenario posterior al Acuerdo de Paz. Los análisis internacionales también advierten sobre las consecuencias sociales de esta transformación.

Las disputas por el control de corredores estratégicos continúan generando hechos de violencia en diferentes regiones del país, especialmente en departamentos como Cauca, donde comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes siguen enfrentando desplazamientos, amenazas y restricciones a sus actividades cotidianas. Para expertos en seguridad y crimen organizado, el caso colombiano demuestra que el narcotráfico ha evolucionado hacia una estructura cada vez más sofisticada, con capacidad de adaptación a los cambios económicos y tecnológicos. En ese contexto, Cali aparece como uno de los escenarios donde confluyen buena parte de los desafíos que enfrenta Colombia en materia de seguridad, gobernabilidad y lucha contra las economías ilegales que continúan expandiendo su influencia a escala global.

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