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Jóvenes a caminar. Más pasos al día, menos problemas emocionales: lo que muestra un estudio con más de 5.500 adolescentes

Una investigación publicada en JAMA Network Open encontró que los jóvenes de 11 y 12 años que caminaban más reportaron menos síntomas de ansiedad, ánimo bajo y problemas de conducta un año después. Los autores advierten que el estudio es observacional y no demuestra una relación de causa y efecto.

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Redacción IFM
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Jóvenes a caminar. Más pasos al día, menos problemas emocionales: lo que muestra un estudio con más de 5.500 adolescentes
Imagen procesada con IA

Qué se analizó

El trabajo, liderado por Qingyang Li y con Divyangana Rakesh como autora senior, ambos del King's College de Londres, usó datos del Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente (ABCD), un proyecto de seguimiento a largo plazo que se realiza en 21 centros de Estados Unidos. La muestra fue de 5.515 adolescentes, con una edad promedio cercana a los 12 años.

Durante tres semanas, los participantes llevaron una pulsera de actividad (Fitbit Charge 2) que registró sus pasos diarios, con un promedio de 9.595 por día. Cerca de un año después, los jóvenes y sus padres respondieron cuestionarios sobre ansiedad, estado de ánimo y conducta, en los que una puntuación más alta indicaba más dificultades.

Los principales hallazgos

Los investigadores dividieron a los adolescentes en cinco grupos, desde quienes caminaban menos de 5.000 pasos diarios hasta quienes alcanzaban 12.000 o más. Todos los grupos por encima de los 5.000 pasos reportaron, en promedio, menos problemas que el más sedentario. La relación fue gradual: las puntuaciones siguieron bajando a medida que aumentaban los pasos, sin un punto claro en que el beneficio se detuviera dentro del rango medido. Según los autores, el vínculo se mantuvo aun al tener en cuenta la salud mental previa de los participantes.

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El equipo también analizó imágenes de resonancia magnética. Un mayor número de pasos se asoció con un grosor ligeramente mayor de la corteza cerebral en dos regiones: la paracentral, relacionada con el control y la sensibilidad de las piernas, y la cingulada anterior rostral, que interviene en el manejo de información contradictoria. Solo la región paracentral mostró un patrón que podría explicar en parte la asociación entre caminar y bienestar emocional, un resultado que Li describió como preliminar. No se halló relación clara entre los pasos y el rendimiento escolar.

Las advertencias de los autores

Los propios investigadores subrayan que no se puede concluir que caminar mejore la salud mental: los jóvenes con menos dificultades previas podrían ser, simplemente, más activos. Además, el conteo de pasos no recoge deportes como la natación o el ciclismo, y la salud mental se midió con cuestionarios, no con diagnósticos clínicos. El grupo analizado provenía de familias con mayores ventajas socioeconómicas y con menos problemas emocionales que los excluidos por datos incompletos. Aclaran, asimismo, que los 12.000 pasos no son una meta obligatoria para todos los adolescentes y que un mayor grosor cortical no equivale automáticamente a un cerebro más sano, pues la corteza se adelgaza de forma natural durante la adolescencia. Los resultados cerebrales requieren confirmación en otras muestras.

El contexto para Colombia

El estudio se hizo con población estadounidense, por lo que sus cifras no son directamente trasladables al país. Aun así, el hallazgo se suma al debate local sobre la salud mental de los jóvenes, en un mes en el que Colombia conmemora la salud mental con la Ley 2460 de 2025 como marco de atención. El informe de actividad física infantil de Colombia, que se apoya en la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (ENSIN) de 2015, estimó que el 35,5% de niños y adolescentes del país cumplía las recomendaciones de actividad física, por lo que la calificación nacional fue baja. La encuesta es anterior a los hábitos posteriores a la pandemia, y la cifra conviene leerla como referencia histórica.

Las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan que niños y adolescentes acumulen, en promedio, al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa. Los expertos coinciden en que los estudios observacionales como este sirven para formular hipótesis, y que se necesitan ensayos controlados para saber si aumentar la actividad física reduce de verdad los síntomas.

Preguntas y respuestas de contexto

¿Qué halló la investigación sobre la actividad física y la salud mental en adolescentes?

El estudio encontró que los jóvenes de 11 y 12 años que caminaban más reportaron menos síntomas de ansiedad, ánimo bajo y problemas de conducta un año después. Los beneficios aumentaban gradualmente a medida que se daban más pasos.

¿Quiénes realizaron este estudio y cómo se llevó a cabo?

La investigación fue liderada por Qingyang Li y Divyangana Rakesh del King's College de Londres, usando datos de 5.515 adolescentes en Estados Unidos. Los participantes llevaron pulseras de actividad y un año después respondieron cuestionarios sobre su salud mental.

¿Qué advertencias o limitaciones mencionan los autores del estudio?

Los investigadores subrayan que el estudio es observacional y no demuestra una relación de causa y efecto, por lo que no se puede concluir que caminar mejore directamente la salud mental. También señalan que la muestra tenía ventajas socioeconómicas y que se necesitan ensayos controlados para confirmar los hallazgos.

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