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(OPINIÓN) Urabá, la misión es crecer. Por: Juliana Velásquez Rodríguez

Si Urabá crece, Antioquia, el Darién y el Caribe avanzan. Si Antioquia crece, Colombia entera avanza.

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(OPINIÓN) Urabá, la misión es crecer. Por: Juliana Velásquez Rodríguez

Hace setenta años, un grupo de empresarios antioqueños llegó a una tierra cuyo nombre, en lengua katía, significa “tierra prometida”. Contra la distancia, la desconexión y el olvido, abrieron vías y rutas de exportación antes de que existiera un puerto. Hoy, esa apuesta continúa y su horizonte se amplía. Empresarios, comunidades e instituciones venimos trabajando para hacer de Urabá, el Darién y el Caribe un eje de desarrollo para Colombia que conecte su riqueza natural, sus capacidades productivas y su salida al mar con oportunidades de empleo y bienestar. Esta semana dimos un paso importante en ese camino. Urabá ya no es la tierra prometida. Es la tierra realizada.

La convocatoria estuvo a la altura de esa responsabilidad. El vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo, eligió Urabá para su primera visita regional de la Misión Crecer. Lo acompañaron la ministra de Transporte, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, el viceministro de Asuntos Agropecuarios, el gobernador de Antioquia, el BID, CAF, el Banco Mundial y los más de 40 aliados de la Alianza Público-Privada de Urabá. No fue una visita de cortesía, fue una jornada de compromisos.

Y los anuncios fueron concretos. La ministra de Transporte Elsa Noguera se comprometió a dotar el túnel del Toyo de sus equipos electromecánicos para ponerlo en operación antes de cerrar 2027, a que la Nación financie la conexión entre Autopista al Mar 2 y Puerto Antioquia, y a pavimentar 120 kilómetros de corredores, con 155.000 millones de pesos, entre ellos la ruta que llevará el plátano del norte del Chocó hasta Puerto Antioquia. El Ministerio de Comercio apoyará la promoción de Urabá como destino turístico. Y el Ministerio de Agricultura anunció un cupo de 500.000 millones de pesos en el Banco Agrario para compra de cartera de productores de banano, aguacate, tilapia y flores; una línea agroexportadora; créditos de capital de trabajo con tres años de gracia; y una mesa de seguridad jurídica en la región para destrabar los litigios de tierras, el cuello de botella más grave: hoy apenas el 1,4 % del suelo de Urabá es de uso libre.

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Estos compromisos se lograron por una razón muy simple. En Urabá se trasciende la visión regional y se piensa en impacto nacional; la visión que proponemos desde Proantioquia va más allá de los límites de Antioquia: Urabá-Darién-Caribe. Un territorio que integra el Chocó biogeográfico, rico en servicios ecosistémicos; una Córdoba extensa y rica en agricultura y ganadería y a Urabá como centro agrícola, agroindustrial y portuario que conecta a todo este eje con el mundo.

Las bases ya están. Puerto Antioquia opera y las Autopistas al Mar acercan a Urabá al interior del país. La región tiene 514 kilómetros de costa, 7 de los 23 biomas de Colombia y 298.000 hectáreas de potencial agrícola.

Fedesarrollo calculó la magnitud de esa oportunidad para Urabá: si hacemos bien la tarea, en 2050 la región tendría 114.000 empleos formales adicionales, 99.000 personas menos en pobreza y un ingreso por habitante que pasaría del nivel de Perú al de Chile. Para Colombia, el beneficio sería de 174 billones de pesos. Son resultados posibles, sujetos a las decisiones que tomemos.

Por eso, la misión que sigue es más exigente: ordenar el crecimiento, formar el talento, conectar a los productores y crear condiciones para que nuevas empresas inviertan y generen empleo en Urabá. Un puerto puede conectar mercancías con mercados; una estrategia de desarrollo debe conectar a las personas con oportunidades.

La ruta está clara, y encuentra en el Gobierno nacional un nuevo aliado. La alianza público-privada de Urabá es la garantía de largo plazo y rigor técnico, condiciones necesarias para construir futuro.

Hace algunos meses escuchábamos una frase que se convirtió en un mantra: “Si Antioquia resiste, Colombia se salva”. Hoy, con la misión de impulsar el desarrollo proponemos ir un paso más allá: Si Urabá crece, Antioquia, el Darién y el Caribe avanzan. Si Antioquia crece, Colombia entera avanza.

Esa es la tarea. Urabá, la misión es crecer.

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