(OPINIÓN) Reconciliar. Por: Marta Palacio
Volver a conciliar, sanando el disgusto y el rencor que se han establecido con el tiempo, cuando se dejaron las cosas sin sanar.
Viene de la voluntad de querer sanar y dejar de "cargar resentimiento", así que empieza ADENTRO de uno mismo. El rencor es como una píldora que uno se "traga" cada vez que piensa o siente en lo que duele y quedó inconcluso. Cuando uno menos piensa, ya todo su ser está lleno de rencor, resentimiento, hasta odio; se siente "ofendido".
Y siente que "no puede, no quiere, no se siente capaz" de PERDONAR. La realidad es que se está castigando a sí mismo. A veces es propio, otras veces es heredado, de familia, de comunidad, de la humanidad.
"LA CULPA" propia o ajena, el juzgamiento, casi siempre ajeno. Agresor... Víctima. ¿Por qué a mí? Perdonar no es fácil; perdonarse a sí mismo, tampoco.
PEDIR perdón, se ha visto como "se declara culpable". Así que hacemos un camino diferente: Pedimos perdón a Dios para uno mismo y también para los demás, para recibir perdón, sentirnos perdonados por Dios, por todos los errores propios, conscientes o inconscientes.
Perdonarse a sí mismo, todos lo necesitamos; es un DERECHO concedido por Dios. Luego puedo PERDONAR a quienes me hicieron daño. PIDO PERDÓN a quienes les causé dolor, incluso si ya "murieron".
Allá, en el otro mundo, también necesitan PERDÓN y uno va sanando pensamientos, sentimientos, rabias, miedos, rencores, deseos de castigar, venganza. Se va estabilizando mentalmente.
Es salud mental y lo más particular es que mejora la selección de amistades, porque cambia la vibración de uno mismo. Impezaperdón para la sanación de todos por igual. PadreMadre Creador nos espera.

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