(OPINIÓN) La democracia y sus debilidades. Por Carlos Andrés Echavarría
Decía el filósofo griego Platón que la democracia es una muy mala manera para definir el rumbo de una región porque, si todas las opiniones tienen el mismo valor, el político dejará de hacer lo correcto para hacer lo popular y ello siempre conduciría a la oclocracia.
Todas las opiniones merecen respeto, pero no todas las opiniones tienen el mismo valor. Si tu madre está enferma y el médico tratante dice que debe operarla y un sobrino argumenta que solo con descanso la paciente se recupera, ¿a quién le creerías más?
El proceso de elegir a un mandatario para un cargo tan importante como la presidencia requiere de un gran esfuerzo intelectual que muchos no están dispuestos a realizar. Se deben analizar los diferentes planes de gobierno, se deben estudiar las hojas de vida, se debe conocer la situación actual del país para saber si es posible que sus promesas sean realizables; además, alguno de esos candidatos debe estar en concordancia con tu manera de ser y de pensar. Por eso, la gran mayoría de los votantes lo hacen desde la ignorancia, desde el deseo, desde una recomendación y, en muchos países, desde la presión de grupos armados.
En los últimos 20 años, Venezuela ha celebrado 5 elecciones presidenciales, Rusia 4, Nicaragua 4 y en Cuba se ha convocado a las urnas 4 elecciones parlamentarias. ¿Esas elecciones se consideran justas, libres y democráticas?
Vladímir Putin ganó su reelección en el año 2024 con el 89% de los votos, Díaz-Canel ganó la elección en Cuba con el 97% y Kim Jong Un ganó con el 99% de los votos en Corea del Norte. ¿Esos números significan que la voluntad popular se manifestó y desean que esos sean sus líderes?
Luego de la invasión de Rusia a la península de Crimea en el año 2014, el terreno fue tomado y controlado por el ejército ruso. A los tres días de la invasión, con toda la artillería en las calles, se convocó a un referendo a los ciudadanos de la península para decidir si querían seguir siendo parte de Ucrania o si deseaban convertirse en un nuevo territorio ruso. El 97% la población votó por salirse de Ucrania con la ayuda de los militares rusos que ingresaron con los sufragantes a las cabinas de votación completamente armados. ¿Esa elección se puede considerar democrática y que representó el clamor popular?
Volviendo a este lado del globo terráqueo, la violación a la libertad de los ciudadanos a la hora de elegir a sus mandatarios nacionales en países que se consideran “democráticos” es un poco más elaborado el direccionamiento hacia un candidato que el establecimiento, grupos de poder o grupos armados quieren que asuma el cargo.
Para la reelección del presidente Juan Manuel Santos en Colombia, se violaron todos los topes electorales, lo que dejó al gerente de esa campaña en la cárcel; se inventaron la historia de un hacker en la campaña de Óscar Iván Zuluaga. Qué llevó al hacker a la cárcel; y aun así, al día de hoy no existe la claridad de que la victoria se haya dado en las urnas porque existen serios indicios que el registrador de la época, Carlos Ariel Sánchez, ayudó en esa victoria.
Aquí llegamos a un punto clave dentro de la democracia. ¿Quién cuenta los votos y quién avala el proceso electoral?
El pasado 12 de abril se llevó a cabo la primera vuelta presidencial en el Perú bajo la presidencia atípica de Dina Boluarte, quien llegó a la presidencia luego de la destitución del socialista radical Pedro Castillo, quien intentó dar un autogolpe de Estado para cerrar el congreso. Boluarte, al ser la vicepresidente asumió el cargo.
Como el comunismo y el socialismo nunca han servido y nunca servirán para solucionar los problemas de la gente, el país está en un completo y absoluto caos y la presidencia la iba a perder la izquierda. Por eso, en la primera vuelta electoral aplicaron una serie de medidas para impedir la votación del candidato de derecha López-Aliaga en su feudo principal, la ciudad de Lima.
Mediante la operación Morrocoy, impidieron que más de 1 millón de personas votara en la capital del país, en donde López-Aliaga había sido un alcalde sumamente popular y aún así, desde la ONPE, Oficina Nacional de Procesos Electorales, realizaron una serie de maniobras en horas de la noche, ojo, en horas de la noche donde no había testigos, en donde las actas de los conteos cambiaban al llegar bolsas con material electoral desde los sitios más apartados del Perú donde el candidato de izquierda Roberto Sánchez obtenía más del 90% de la votación. ¿Se les hace conocido ese valor con municipios en donde más del 90% de la población vota por un candidato?
La candidata que esperaba los resultados al ser la victoriosa en primera vuelta, Keiko Sofía Fujimori, no se pronunció al respecto, no hizo declaraciones contra los resultados anómalos, ni siquiera apoyó al candidato López-Aliaga en su denuncia, en donde buscaba claridad e investigaciones a las denuncias de fraude que aparecían en todos los rincones del Perú. Kaiko calló siendo una cómplice pasiva y se realizó la segunda vuelta presidencial el pasado domingo entre un candidato de derecha y un candidato de izquierda.
Keiko obtuvo el 17% de los votos, candidata de derecha, y Roberto Sánchez obtuvo el 12% de los votos. Con ese panorama, la decisión del nuevo presidente del Perú recaía en los candidatos perdedores: López-Aliaga (derecha), 12%; Nieto (derecha), 11%; Belmont (izquierda), 11%; Álvarez (derecha), 8%; López Chau (centro), 7%; y otros mucho más bajos. Con ese panorama, la victoria de Keiko debería ser aplastante. Casi todos los candidatos perdedores con un porcentaje de votación significativo son de derecha, pero ¿quién cuenta los votos?
Al día de la escritura del artículo, la presidencia no estaba definida en el Perú; ambos candidatos los separaban solo 74 mil votos y faltaban las regiones apartadas por informar la votación. Esas mismas regiones en donde el candidato de izquierda en primera vuelta había obtenido más del 90% de la votación. ¿A quién le apuestan para ser el nuevo presidente del Perú?
Un sistema ya bastante imperfecto de por sí, como lo es la Democracia, los gobernantes de ciertos países lo están corrompiendo aún más porque, por medio de “jugaditas”, ni siquiera están respetando la voluntad popular para amañar las elecciones a su conveniencia.
En dos semanas Colombia tendrá la segunda vuelta presidencial y pareciera que nadie se preocupa por las alertas y denuncias que hicieron la MOE y la OEA sobre la transparencia y el riesgo de los comicios en casi una tercera parte del territorio nacional, y lo único valedero es el trabajo el día de las elecciones por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil a la hora de contar votos y de realizar los escrutinios.
En ese aspecto, Colombia tiene que sentirse orgullosa. El trabajo de la Registraduría es de admirar por su agilidad y eficiencia, pero el problema allí es muy diferente porque se aplican todas las modalidades para alterar el resultado de una elección. Técnicas venezolanas como el Morrocoy se realizan en las embajadas y consulados. Técnicas peruanas como informar de último las regiones apartadas en donde el candidato del gobierno gana con más del 90% de los votos. Técnicas cubanas y rusas en donde, por medio de las armas, obligan a los ciudadanos a votar por un candidato en específico. Técnicas norcoreanas en donde las personas que no votan por el candidato del presidente verán comprometidos sus planes sociales. Y, obviamente, la nueva técnica colombiana en donde el presidente, por encima de las leyes del país, hace política abiertamente, ataca candidatos de la oposición y agrede a los medios de comunicación que dicen algo en su contra.
Con ese panorama, ¿las elecciones colombianas están libres de fraude?, ¿la presidencia respetará la voluntad popular en caso de perder?
El Registrador Nacional del Estado Civil, Hernán Penagos, no ha dicho una sola palabra sobre la presión indebida de los grupos narcoterroristas que tienen influencia en 386 municipios, según datos de la MOE. Tampoco se ha manifestado sobre las votaciones atípicas en los 60 municipios en donde el candidato Iván Cépeda obtuvo más del 80% de los votos. Mucho menos ha dicho una sola palabra sobre la posibilidad de mover las mesas de las zonas rurales hacia las cabeceras municipales en los municipios en donde se puede garantizar una elección transparente sin la posibilidad de una presión indebida de tener que votar con un fusil apuntando a la cabeza.
En mensajes que circulan por redes se ven las amenazas directas en donde los votantes, lista en mano, tienen que demostrar que su voto fue por Cepeda tomándole una foto. ¿Qué ha hecho la fuerza pública ante esa amenaza? ¿Se prohibirá el ingreso de celulares a los puestos de votación?
También existen audios en donde las organizaciones criminales tienen el listado de todos los sufragantes que hay en las mesas rurales y que, si ese número no coincide con el número de votos por Cepeda, matarán al azar a personas que voten allí. ¿La Registraduría ha considerado mover esas mesas a las cabeceras municipales y diluir a esos votantes en diferentes mesas para que se pierda esa trazabilidad?
Y otra amenaza calamitosa en donde se declara objetivo militar a todos los colombianos que vistan la camiseta de la selección el día de las elecciones, porque según ellos, son los que van a votar por Abelardo De la Espriella y hay que matarlos antes que asistan a las urnas. ¿Las Fuerzas Armadas están preparadas para proteger a los ciudadanos?
Mirar lo que pasa por fuera de las fronteras del país es fundamental para poder prepararse ante las amenazas de robarse la democracia por parte de los regímenes autoritarios de izquierda.
Ya están advertidos y, si no quieres ser parte de ese círculo de miseria que son los países comunistas, exige al registrador que actúe en consecuencia y que no sean válidos los votos en los sitios en donde las armas amenazan a una población inocente que vota por miedo.
Noticias relacionadas
(OPINIÓN) Reconciliar. Por: Marta Palacio
Volver a conciliar, sanando el disgusto y el rencor que se han establecido con el tiempo, cuando se…
(OPINIÓN) ¿El Tigre Abelardo o Cepeda, el camarada de Petro? Por: Juan Espinal
El próximo 21 de junio, Colombia se juega mucho más que una elección. No será un partido de fútbol…
(OPINIÓN) Sin pena ni Gloria. Por: Óscar Ricardo Colorado Barriga
La vida castrense requiere una serie de cualidades que sin querer, nos diferencian del común de la…