(OPINIÓN) Presidente con pistola al cinto. Por: Diego Arango O
El presidente con pistola al cinto está con la legitimidad constitucional y de las fuerzas militares devolviendo la seguridad nacional.
Como un hecho inusitado el presidente Abelardo De la Espriella está recorriendo el país con chaleco antibalas y pistola al cinto. Esta actitud no se había visto en Colombia con ninguno de los anteriores presidentes del presente siglo, el pasado y antepasado. Desde que yo recuerdo los presidentes que me ha tocado vivir desde mi uso de razón, partiendo del general Rojas Pinilla, quien fue un militar en ejercicio que de facto obtuvo la presidencia, de ahí en adelante le siguió la Junta Militar compuesta por cuatro generales y un contraalmirante; posteriormente, hasta el mandato de Gustavo Petro han existido 15 presidentes y los 5 miembros de la Junta Militar, es decir desde 1953 a este año han sido 20 presidentes actuantes sin incluir al actual.
A ninguno de ellos recuerdo haberlo visto gobernando con pistola al cinto, aun cuando fueron épocas difíciles, unas de autoritarismo militar, otras con bandoleros que fueron combatidos, también de guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes, es decir toda una extensa nómina de bandidos asesinos que atentaron y cobraron la vida de un buen número de candidatos presidenciales, como fueron: Rafael Uribe (1914), a quien incluyo aunque no estuvo en mi época, seguido de Jorge Eliécer Gaitán (1948), un año antes de mi nacimiento; pero ahora los crímenes que me tocaron: Jaime Pardo Leal (1987); Luis Carlos Galán Sarmiento (1989); Bernardo Jaramillo Ossa (1990); Carlos Pizarro Leóngomez (1990); Álvaro Gómez Hurtado (1995); y Miguel Uribe Turbay (2025). Lo anterior a más de otro candidato herido, quien luego fue presidente, Ernesto Samper Pizano que le propiciaron 13 disparos en su cuerpo y milagrosamente se salvó de la muerte. Es decir, fueron 8 candidatos asesinados y uno brutalmente herido.
Todo lo anterior ha sido un enorme drama de violencia, pero lo significativo es que ninguno de ellos portaba pistola al cinto aun cuando habían sido amenazados de muerte, como tampoco se vio en los presidentes en ejercicio que fuertemente combatieron la delincuencia como Guillermo León Valencia, Julio César Turbay, Virgilio Barco, César Gaviria, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe Vélez entre otros. Total, que observar ahora al actual presidente debidamente armado de manera personal con pistola al cinto, produce un fuerte llamado de atención en la ciudadanía; unos lo toman como una actitud fantasiosa y de exhibicionismo muy ligada a su personalidad; de otra parte, hay quienes valoran el hecho como señal de compromiso con la defensa del país y demostración a los delincuentes de la ausencia de temor del Ejecutivo ante sus amenazas y hechos criminales.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeEl asunto a mi manera de ver lo entiendo como un mensaje simbólico pero objetivo, para que Colombia comprenda que, ante la grave situación, cuenta con un presidente que no le teme a la delincuencia ni a sus amenazas y que él, como comandante supremo de las fuerzas armadas, es el primero en poner el pecho con pistola al cinto para combatirlos con firmeza y decisión, lo cual es un hecho legítimo como jefe supremo de las fuerzas militares.
Es una posición ciertamente difícil y retadora del presidente ante unos grupos delincuenciales muy poderosos y atrevidos, más aún cuando el él se encuentra recorriendo el país primordialmente en zonas muy afectadas por la violencia que son santuarios de la guerrilla y del narcotráfico, pero es solo ver los resultados de motivación y respeto que aquello ha generado en los soldados y policías del país, que encuentran en el presidente De la Espriella un combatiente, un compañero solidario y comprometido con la seguridad nacional a quien no le tiembla la mano para combatir, capturar o dar de baja a los delincuentes que desde el anterior gobierno han crecido de manera exponencial, por cuanto el expresidente Petro frenó el control y seguridad del país dando rienda suelta al crecimiento y extensión de la delincuencia en todo el territorio nacional.
El presidente con pistola al cinto está con la legitimidad constitucional y de las fuerzas militares devolviendo la seguridad nacional.

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