(OPINIÓN) Mi voto es por Paloma: la opción de unidad y esperanza para Colombia. Por: Sandra Callejas
Hace exactamente un año comenzó un recorrido personal para conocer a fondo a los candidatos presidenciales de centroderecha. En ese entonces, todos los que compartimos una visión de país democrática estábamos abiertos a la gran consigna del momento: lograr la unión.
Convencida de que el camino era la unidad, decidí apoyar decididamente a un candidato dentro del mecanismo de La Gran Consulta, pues reunía todos los requisitos y valores que yo buscaba para el país.
Tras una jornada democrática histórica, Paloma Valencia resultó ser la ganadora de la gran consulta, consolidando una llave clave con Juan Daniel Oviedo. Me sumé a su campaña porque hicieron exactamente lo que yo quería: unir y sumar, tal como lo expresa su lema desde la defensa de la democracia. Esta es una campaña que va mucho más allá de representar la simple contención del comunismo en Colombia; es un proyecto que aporta verdadera esperanza y demuestra que una Colombia posible, próspera y equitativa es viable si dejamos atrás el odio de clases.
Su visión conjunta de país se materializa en el denominado "Plan 10", una hoja de ruta integral diseñada para desactivar las principales crisis o "bombas sociales" que aquejan al territorio nacional. Este programa articula soluciones profundas en diez ejes estratégicos: seguridad firme y total para recuperar el orden institucional; eficiencia y recuperación del sistema de salud; transición y suficiencia energética confiable sin sacrificar la soberanía; crecimiento económico acelerado apoyado en una drástica reducción de impuestos a las empresas productivas; combate frontal y lucha contra la corrupción; una educación de calidad con inclusión de bonos escolares; generación de empleo formal digno y con mejores salarios; desarrollo agresivo de infraestructura y vías terciarias para el agro; protección del medio ambiente y erradicación de las economías criminales de los ecosistemas; y una profunda transformación social con austeridad estatal, reduciendo ministerios y burocracia para llevar los recursos directamente a los adultos mayores y madres cabeza de hogar en condición de pobreza.
El gran valor de esta alianza es que tanto Paloma como Oviedo cuentan con la experiencia y el conocimiento técnico necesarios para ejecutar y dar resultados reales dentro del sector público. Administrar el Estado opera de forma muy distinta a la toma de decisiones de la empresa privada. Por más que queramos equiparar la eficiencia del mundo corporativo, lo público exige el cumplimiento estricto de una reglamentación detallada. Este marco legal es el que garantiza la transparencia en el uso de los recursos de todos los colombianos, y es una estructura que se debe mantener y defender con absoluto rigor.
A esta fórmula la enriquece profundamente Juan Daniel Oviedo. Es un hombre excepcionalmente preparado; es el único candidato vicepresidencial con un doctorado (PhD), lo que demuestra su rigor y método técnico. Quienes lo observamos de cerca vemos a la persona encantadora y humana que realmente es. Él siempre ha enaltecido públicamente el rol de su madre, expresando con orgullo que todo lo que es le pertenece a ella. Inspirada en ese amor filial, quiero enviarle un mensaje directo a mi propia mamá: date la oportunidad de conocer a Oviedo desde su profunda humanidad y sus virtudes, permitiéndote ver su valor real más allá de cualquier juicio o valoración basada en sus aparentes "pecados" o lo que le han inventado. Oviedo asumirá un rol gerencial directo en la solución de la crisis de la salud, lo cual es una garantía de éxito: estamos hablando de un “crack” de los números con una empatía impresionante por la gente.
Para quienes buscan entender cómo se armoniza este binomio, la respuesta está en la madurez de nuestra institucionalidad. Esta gran alianza se apoya en tres realidades muy sólidas. En primer lugar, el programa de gobierno está firmado y pactado legalmente ante la Registraduría como un acuerdo oficial definitivo, donde las funciones de Oviedo están claramente enfocadas hacia la alta gerencia técnica del Estado. En segundo lugar, el respaldo del Centro Democrático y su bancada en el Congreso representan una base de gobernabilidad sólida y unificada que defenderá de manera coordinada las banderas de la libre empresa y la democracia. Por último, existe un respeto mutuo y un equilibrio perfecto entre lo técnico y las visiones individuales: Oviedo aporta su rigor en la gestión pública y la ortodoxia fiscal, sumando su innegable capacidad ejecutiva a la agenda de valores y principios que lidera Paloma.
Sin embargo, hay que decirlo con el corazón arrugado: esta ha sido una campaña sumamente triste y dolorosa. Estamos en una lucha real y descarnada por defender la democracia. En este camino perdimos de forma trágica a Miguel Uribe Turbay, un vacío inmenso que nos duele profundamente y cuyo sacrificio nos obliga a no rendirnos. Vivimos en una nación que hoy padece las consecuencias de tener la salud colapsada y las instituciones bajo asedio. Pero es precisamente en medio de este panorama tan hostil donde, en lugar de desfallecer, logro ver esperanza. Una esperanza encarnada en la resistencia civil y en líderes dispuestos a dar la cara.
Frente a la agresiva ola de desinformación con la que intentan vincular a Paloma con personajes nefastos, resalta una enorme verdad: de los principales candidatos presidenciales, ella es la única que asiste y da la cara en los debates públicos. Mientras otros se esconden detrás de estrategias digitales cómodas, ella afronta las preguntas más difíciles e incómodas de los moderadores. Es precisamente allí, con argumentos reales en vivo, donde destruye las mentiras y revierte los efectos de la manipulación mediática. En este momento, me cuestiono profundamente el papel del buen periodismo. Un ejemplo claro fue su incómoda entrevista en Semana con Vicky Dávila, donde se hicieron evidentes los intereses del grupo económico que representa; un conglomerado cercano, tras bambalinas, a las narrativas de Gustavo Petro y Daniel Quintero.
Como madre desde hace 16 años, mi prioridad absoluta es la defensa de la vida y el futuro de nuestras familias. Esa es la razón más poderosa por la que apoyo a Paloma: ella ha sido y seguirá siendo una defensora incansable de la vida en todas sus etapas. Para entender cómo se manipulan nuestras percepciones hoy, les recomiendo profundamente leer el libro Infocracia de Byung-Chul Han. Es una lectura clave para comprender cómo los medios y los algoritmos destruyen el debate público, invitándonos a evaluar las opciones con pensamiento crítico. Quienes conocemos a Paloma sabemos que su discurso es transparente y enfocado en el bienestar real de la ciudadanía.
Paloma nos cobija a todos. Por su firmeza, su preparación, su gestión desde el congreso, sus manos limpias, su defensa de la vida y su capacidad de unir al país, mi voto es por ella: la de mano firme y corazón grande. Lo hago por mi Sara, por Alejandro, por Amapola y por todos los niños de Colombia.
Mi nombre es Sandra Callejas y quiero que Paloma Valencia sea la primera mujer presidente de Colombia en este 2026.
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