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(OPINIÓN) En Suiza ganó el No; sin embargo, casi la mitad de la población quería lo contrario. Por: Carlos Andrés Echavarría

La democracia en Suiza es muy particular; su modelo de gobierno es completamente diferente a lo que conocemos en Colombia y es bastante común que a las personas del país alpino se les pregunte sobre temas fundamentales para la vida en comunidad.

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(OPINIÓN) En Suiza ganó el No; sin embargo, casi la mitad de la población quería lo contrario. Por: Carlos Andrés Echavarría

La madurez del suizo promedio hace que tenga uno de los estándares más altos de vida de todo el globo y cuando se les preguntó en el año 2016 sobre la Renta Básica Incondicional, o sea, que cada ciudadano del país recibiría el equivalente a 2300 euros de la época mensualmente y de forma vitalicia solo por ser suizos o residentes legales; el 77% de los votantes dijeron que NO, porque eso afectaba la economía, la cultura del trabajo y fomentaba la inmigración descontrolada por la búsqueda del subsidio.

Ahora, ante la oleada de disturbios que afecta a toda Europa por parte de los inmigrantes en su mayoría africanos y musulmanes, que no son compatibles en cultura, religión e ideología con el modelo occidental, los suizos fueron a las urnas para preguntarles de manera indirecta si estaban de acuerdo con la multiculturalidad.

 Antes de seguir con el tema del referendo en Suiza, los partidos políticos de izquierda europeos para acceder al poder comenzaron desde hace dos décadas la política de puertas abiertas para suplir la falta de mano de obra en un continente en donde se daban las primeras señales de alerta del invierno demográfico. Simplemente, las nuevas generaciones de europeos no quieren tener hijos y sin ellos, no hay recambio poblacional que permita la continuidad de los pagos del estado de bienestar. La izquierda radical no puede prosperar sin pobres, así que los importaron desde América Latina, África y Asia.

Mientras una mujer europea tiene en promedio 1.6 hijos, una inmigrante musulmana tiene 2.8 hijos si es inmigrante legal; si es inmigrante ilegal, la tasa supera los 5 hijos. Eso hace que hoy en Francia, los niños de padres franceses sean minoría en los colegios y a pesar de que esos hijos de inmigrantes nacieron en Francia, ninguno de ellos se considera francés, como lo expuso un documental en donde siempre los niños decían la nacionalidad de sus padres. Así que, en Francia, Inglaterra, Italia y España, hay una nueva generación que no quiere y que no se considera del lugar en donde nacieron y, por el contrario, quieren cambiar el modelo de vida para imponer las costumbres del país de sus padres. Por eso, hoy es un delito en el Reino Unido rezar si eres cristiano o católico en un lugar público, pero, el país tiene que detenerse 5 veces al día para profesar que eres creyente de Allah.

El ministerio de finanzas danés, los estudios de Oxford Economics en el Reino Unido e informes de la International Migration Outlook de la OCDE concuerdan en que los inmigrantes occidentales con alto nivel educativo son muy beneficiosos para los países que los reciben, pero los inmigrantes de países no occidentales y con bajo nivel educativo, aunque al principio pueden suplir la necesidad de la falta de mano de obra no calificada, en el largo plazo el balance es negativo por los beneficios que reciben, el costo de la educación de sus hijos y los planes de sanidad que utilizan.

Pero a los políticos de izquierda les conviene tener una nueva gran masa de la población cautiva para que vote por ellos en las elecciones municipales y nacionales, lo que les permite permanecer en el poder a costa de condenar a todos los ciudadanos a la destrucción de su calidad de vida y cuando esas poblaciones crecen sobrepasando los “nacionales”, ponen alcaldes, diputados, senadores y hasta presidentes o primeros ministros que profesan su religión y en muy pocos años veremos cómo las bases de la sociedad occidental se destruirán hasta los cimientos y nacerán los califatos europeos.

Anticipándose a ese colapso, el pasado 14 de junio se realizó el referendo en el país alpino: “No a una Suiza de 10 millones”, que significaba que antes del año 2050, no podía haber más de 10 millones de suizos viviendo en Suiza.

Hoy en Suiza hay aproximadamente 9.1 millones de personas y el referendo decía que si la población llegaba a los 9.5 millones, el gobierno debía restringir automáticamente la inmigración y la posibilidad de asilo; también se restringía el acceso a los suizos que vivían por fuera del país y que deseaban retornar de manera definitiva. Todo esto para evitar el colapso de la economía argumentando que los servicios públicos, los servicios de transporte y la falta de vivienda tienen al país colapsado.

Obviamente, las razones reales nunca fueron anunciadas en público que era prohibir el ingreso al país de personas no occidentales, que no comparten ideología, cultura y la religión que desarrolló a Europa. Lo que es un poco irónico porque Suiza es de inmigrantes por naturaleza con 4 grandes grupos poblacionales que van desde los latinos hasta los germanos. En pocas palabras, no querían musulmanes.

Las votaciones quedaron 54% por el NO y 46% por el SÍ.

Por el momento la situación no cambiará en Suiza sin embargo, se evidenció que casi la mitad de la población no está conforme con lo que ocurre hoy en otros países de Europa y los suizos no quieren perder su territorio en manos de inmigrantes que llegan clamando por ayudas y que al final solo quieren convertir a los países que los recibieron en satélites de los países que los expulsaron.

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