(OPINIÓN) Análisis electoral de la encuesta de Atlas Intel. Por: Camilo Guzmán
Realizada entre el 25 y el 29 de abril sobre 4.037 personas con margen de error de ±2pp.
Atlas Intel no es una firma cualquiera. Es la encuestadora número uno en el ranking Silver Bulletin de Nate Silver para 2025, con calificación A+, y fue la más precisa en Colombia en el ciclo presidencial de 2022, en Estados Unidos en 2024, y en Brasil en 2022. Sus números merecen atención especial.
Primero: ir primero no es lo mismo que tener más probabilidad de ganar
Iván Cepeda lidera la primera vuelta con 37,4% en votos totales. Pero hay tres números que casi nadie está poniendo en contexto.
En segunda vuelta contra Paloma Valencia, Cepeda obtiene 40,6%. Contra Abelardo De la Espriella obtiene 42%. En ambos casos pierde.
Eso significa que entre primera y segunda vuelta, Cepeda solo suma entre 3 y 5 puntos adicionales. Un candidato que va primero con 37% y solo crece 5 puntos en segunda vuelta tiene un problema estructural de techo. Y los datos de la encuesta explican exactamente por qué ese techo existe y por qué es difícil de romper.
Segundo: el petrismo perdió casi un tercio de su electorado de 2022
En la segunda vuelta de 2022, Gustavo Petro obtuvo 11.281.013 votos. Ese es el universo que el Pacto Histórico necesita conservar para que Cepeda gane.
El cruce de voto pasado en la encuesta Atlas Intel muestra que el 70,2% de quienes votaron por Petro en 2022 declaran intención de voto por Cepeda hoy. Eso equivale a aproximadamente 7,9 millones de votos retenidos.
El 29,8% restante, cerca de 3,36 millones de colombianos, se distribuyó así: 12% fue a Paloma, 6% a Abelardo, 3% a Fajardo, y el resto no sabe, blanco, nulo u otros candidatos.
Tercero: los petristas arrepentidos en segunda vuelta
Aquí está el dato más estratégicamente relevante de toda la encuesta.
En el escenario de segunda vuelta Cepeda vs. Valencia, el 20,4% de quienes votaron por Petro en 2022 dice que votaría por Valencia. En el escenario Cepeda vs. Abelardo, el 11,1% dice que votaría por Abelardo. El 12% restante en ese escenario prefiere el blanco o no contestar.
En números absolutos: Valencia moviliza aproximadamente 2,3 millones de petristas arrepentidos en segunda vuelta. Abelardo moviliza aproximadamente 1,25 millones. Valencia arrastra el doble.
Si el objetivo es maximizar los votos contra Cepeda en segunda vuelta, la aritmética de la propia encuesta indica que Valencia es el candidato que más petristas arrastra consigo al cruzar.
El 12% de petristas que prefiere el blanco antes que votar por Abelardo en segunda vuelta son votos perdidos. No pueden ir con Cepeda, pero tampoco con Abelardo. En un escenario ajustado, esa abstención diferencial puede ser la diferencia entre ganar y perder.
Cuartl: la geografía del voto que nadie está leyendo
Los cruces regionales de la encuesta revelan una geografía electoral que tiene implicaciones directas para la segunda vuelta.
Cepeda domina en Pacífico (48,3%) y tiene ventaja en Caribe (34,8%). Pero pierde en la región Central (31,7%), en el Eje Cafetero (26,5%), y empata técnicamente en Bogotá con Abelardo. La región Central, que incluye Antioquia, Cundinamarca y los departamentos del interior, concentra el mayor volumen de votos disponibles, y Cepeda está perdiendo allí.
Abelardo tiene su mayor fortaleza en el Caribe (43,4%) y en la región Central (31,7%). Valencia tiene su mayor fortaleza relativa en Bogotá (23,2%) y en el segmento de ingresos altos (31,2% entre quienes ganan más de $4 millones mensuales).
Lo que esta geografía sugiere es que el mapa de Cepeda en 2026 es casi idéntico al mapa de Petro en 2022. No ha logrado expandirse hacia territorios que en 2022 votaron por Rodolfo Hernández. Y esa incapacidad de expansión geográfica es consistente con su incapacidad de expansión en segunda vuelta.
Quinto: la desaprobación de Petro como variable estructural
El 55,4% de los colombianos desaprueba la gestión de Petro según esta encuesta, el número más alto del ciclo en Atlas Intel. Solo el 38,6% aprueba.
Ese número no es un dato de favorabilidad presidencial ordinario. Es el piso del voto anti-continuidad en segunda vuelta. En elecciones con alta polarización en torno al gobierno saliente, la desaprobación presidencial es el predictor más sólido del comportamiento del voto en el balotaje.
El cruce por voto pasado 2022 lo confirma: el 93,7% de quienes votaron por Rodolfo en segunda vuelta desaprueba a Petro hoy. El 62,5% de quienes no votaron en 2022 también desaprueba. Esos dos segmentos, rodolfistas y abstencionistas de 2022, representan colectivamente más votos que el universo petrista completo.
La desaprobación del 55,4% no garantiza que la oposición gane. Pero establece un piso de rechazo a la continuidad que ninguna campaña del Pacto Histórico puede ignorar en segunda vuelta.
¿Puede Abelardo ganar en segunda vuelta sin el voto de centro y de petristas arrepentidos?
Abelardo obtiene 47,8% en segunda vuelta contra Cepeda. Para ganar necesita superar el 50%. La brecha es de 2,2 puntos. Esos puntos solo pueden venir de tres fuentes: el voto en blanco que colapsa hacia él, los indecisos que se deciden en las últimas semanas, o los petristas arrepentidos. La encuesta muestra que el 11,1% del universo petrista ya está con él en segunda vuelta, lo que equivale a aproximadamente 1,25 millones de votos.
Abelardo necesita exactamente los votos que más le cuestan. Su perfil de mano dura radical genera rechazo en el votante moderado de centro y en el petrista decepcionado que busca una alternativa. El 12% de petristas que prefiere el blanco antes que votar por él en segunda vuelta es la expresión cuantitativa de ese rechazo.
¿Puede Valencia ganar en segunda vuelta?
Con 49,1% en segunda vuelta Paloma está a 0,9 puntos del umbral de victoria. La tendencia es creciente en tres mediciones consecutivas.
Su ventaja estructural frente a Abelardo no está en el techo máximo sino en que necesita que ocurran menos cosas para ganar.
El escenario en que Valencia pierde la segunda vuelta requiere que ocurran simultáneamente varias cosas: que Abelardo no la endose o lo haga tibiamente, que el voto petrista se movilice por encima de lo esperado mientras el voto opositor se abstiene, y que la maquinaria territorial del Pacto Histórico en Pacífico y Caribe sea mayor a la ventaja opositora en el interior del país. Es posible. Pero requiere que varias condiciones adversas se cumplan al mismo tiempo.
¿Qué tendría que pasar para que gane Cepeda?
La primera condición es que Abelardo pase a segunda vuelta y no Paloma Valencia. En el escenario Cepeda vs. Abelardo, Cepeda pierde por 5,8 puntos. En el escenario Cepeda vs. Valencia, pierde por 8,5 puntos. El escenario más favorable para el Pacto Histórico es enfrentar a Abelardo, no a Valencia. Y hoy esa condición se está cumpliendo: Abelardo va segundo en primera vuelta por 8,5 puntos sobre Valencia.
La segunda condición es que la abstención opositora sea alta en segunda vuelta. Cepeda tiene una base ideológicamente comprometida con baja probabilidad de abstenerse. La oposición tiene un electorado más heterogéneo, con segmentos que podrían quedarse en casa si no se sienten suficientemente motivados por el candidato. Si en segunda vuelta Abelardo no logra entusiasmar a los votantes de Valencia que quedaron fuera, una fracción de ese electorado se abstiene y Cepeda puede cerrar la brecha.
La tercera condición es que los escándalos recientes, se diluyan en la agenda pública sin impacto medible en intención de voto. Si en cambio se sostienen dos semanas adicionales en los medios, se estima una caída de 3 a 6 puntos en Cepeda que sería muy difícil de recuperar.
Ninguna de esas cuatro condiciones es imposible. Pero todas deben cumplirse de alguna manera para que Cepeda gane. Hoy la primera ya se está cumpliendo. Las otras tres están abiertas.
Cepeda tiene el techo más bajo de los tres candidatos relevantes en segunda vuelta, el petrismo perdió casi un tercio de su electorado de 2022, y la candidatura que más petristas arrepentidos moviliza en balotaje no es la que hoy va segunda en primera vuelta.
Esta elección no está definida. Pero tiene una lógica interna que los números revelan con claridad si se leen completos.
La oposición cuenta con suficientes votos para ganar la presidencia. Con el 55,4% de desaprobación a Petro, y con casi 3,4 millones de petristas que se alejaron del proyecto, los votos están ahí.
El problema es que esos votos están distribuidos entre dos candidatos de oposición que compiten entre sí en primera vuelta. Y dependiendo de cuál de los dos pase segundo, el Pacto Histórico enfrenta una segunda vuelta con diferencias de 5,8 o 8,5 puntos en su contra. Esa diferencia de 2,7 puntos entre un escenario y el otro no es menor.
El problema hoy no es aritmético sino geométrico. No es una cuestión de cuántos votos tiene la oposición. Es una cuestión de qué forma tienen esos votos cuando llegan al tarjetón de segunda vuelta.
Este análisis es estrictamente técnico y no constituye un respaldo a ningún candidato.
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