Una ola de calor extrema deja miles de muertes en Francia y aviva incendios en España y Portugal
El sur de Europa afronta una intensa ola de calor que ha elevado la mortalidad en Francia, disparado alertas por temperaturas de hasta 44 grados en España y avivado incendios forestales que obligaron a evacuaciones en la Costa Brava y a Portugal a solicitar ayuda internacional.
El continente europeo vive uno de los episodios de calor más severos del verano boreal de 2026, con consecuencias sanitarias, ambientales y sociales que se extienden por Francia, España, Portugal e Italia. Las autoridades de varios países mantienen alertas activas mientras los servicios de emergencia combaten incendios forestales alimentados por altas temperaturas, vientos fuertes y sequía.
En Francia, las autoridades sanitarias confirmaron un fuerte aumento de la mortalidad durante el episodio de calor de finales de junio. Según los datos oficiales, la semana que comenzó el 22 de junio registró 2.025 fallecimientos adicionales respecto a la semana previa, un incremento de al menos el 29,1 por ciento. Los picos diarios se alcanzaron entre el 24 y el 26 de junio, con más de 1.200 muertes contabilizadas el día 24 y cifras superiores a las 1.400 en las dos jornadas siguientes. Las autoridades atribuyen buena parte de este exceso de mortalidad a las temperaturas extremas y recuerdan que los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas figuran entre los grupos más vulnerables.
En España, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advirtió que una nueva masa de aire muy cálido se instala sobre el país desde el inicio de julio, con máximas que podrían acercarse o superar los 44 grados en el sur en los próximos días. La autoridad sanitaria de Galicia activó una alerta roja por calor, mientras que AEMET mantuvo avisos de nivel naranja en Sevilla, Huelva y Jaén, y amarillo en Cádiz y Granada. Los servicios meteorológicos anticipan además "noches tropicales", con mínimas que apenas descienden de los 20 grados, lo que dificulta el descanso de la población.
El calor y el viento agravaron la situación de los incendios forestales. En Cataluña, un fuego declarado cerca de La Bisbal d'Empordà, a unos 20 kilómetros de la Costa Brava, arrasó cerca de 1.280 hectáreas. Más de 200 bomberos, apoyados por medios aéreos, trabajaron para contener las llamas. Las autoridades ordenaron confinarse en sus viviendas a los residentes de diez municipios, entre ellos la localidad turística de Platja d'Aro, y evacuaron a unas 150 personas, incluidos alrededor de 70 niños de un campamento de verano. La policía catalana informó de la detención de un hombre sospechoso de haber originado el fuego mientras utilizaba una radial junto a una carretera.
En Portugal, el Gobierno solicitó asistencia internacional para hacer frente a los incendios que afectan al norte del país. Los expertos vinculan la mayor frecuencia e intensidad de estos episodios con el cambio climático, que multiplica los riesgos de olas de calor prolongadas y de temporadas de incendios más severas en la cuenca mediterránea.
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