El petróleo borra la prima de guerra y devuelve el pulso a los bancos centrales
El crudo cerró su cuarta semana consecutiva de caídas y regresó a los niveles previos al conflicto entre Israel, Irán y Estados Unidos, después de que la navegación por el estrecho de Ormuz se normalizara y las exportaciones saudíes recuperaran casi el 90% de su volumen habitual. El abaratamiento de la energía alivia la presión inflacionaria, pero deja a los grandes bancos centrales divididos sobre sus próximos pasos.
Los mercados internacionales del petróleo han desandado por completo el repunte provocado por la guerra en Oriente Próximo. El barril de Brent, la referencia europea, cotizaba en torno a los 71,8 dólares, mientras que el West Texas Intermediate estadounidense se situaba cerca de los 68,5 dólares. Ambos indicadores han vuelto a los valores registrados el 27 de febrero, jornada previa al estallido del conflicto, cuando el Brent cerró a 72,48 dólares y el WTI, a 67,02.
El desplome refleja la retirada progresiva de la denominada "prima de guerra", el sobreprecio que los operadores incorporaron ante el temor de que las hostilidades interrumpieran el suministro. Esa prima se ha evaporado a medida que el tráfico comercial por el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula cerca de una quinta parte del crudo mundial, ha recuperado la normalidad tras el acuerdo alcanzado entre Teherán y Washington.
La reactivación de las exportaciones ha sido rápida. Según los datos de seguimiento marítimo, las ventas de crudo de Arabia Saudí han remontado hasta cerca del 90% de su nivel previo a la guerra, un ritmo similar al de Emiratos Árabes Unidos. En los últimos días, unos diez millones de barriles de petróleo saudí han atravesado el estrecho, y la petrolera estatal Aramco ha despachado al menos cinco superpetroleros desde el puerto de Ras Tanura.
A la recuperación de la oferta se suma la expectativa de un nuevo aumento de producción por parte de la alianza OPEP+. El exceso de suministro empieza a hacerse visible en la curva de precios: el diferencial a seis meses del Brent se volvió negativo esta semana, lo que sitúa al mercado en "contango" por primera vez en varios meses, una señal habitual de abundancia de oferta a corto plazo.
El giro energético traslada sus efectos a la política monetaria. La caída de los precios contribuye a moderar la inflación, aunque los bancos centrales no comparten un diagnóstico común. En la zona euro, apenas tres semanas después de que el Banco Central Europeo elevara los tipos de interés de forma unánime como respuesta a la guerra, han aflorado las diferencias sobre el siguiente movimiento. El gobernador del banco central belga, Pierre Wunsch, admitió que los argumentos a favor de otra subida se han debilitado, si bien varios responsables advierten de que la inflación seguirá por encima del objetivo del 2%.
En Estados Unidos, la Reserva Federal mantiene la previsión de un único recorte de un cuarto de punto en 2026, desde la horquilla actual del 3,5% al 3,75%, aunque los analistas señalan que el riesgo se inclina hacia un periodo más prolongado de estabilidad en las tasas. El rumbo dependerá, en buena medida, de que la calma en Ormuz se consolide en las próximas semanas.
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