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Ucrania golpeó San Petersburgo con un ataque masivo de drones contra la infraestructura petrolera rusa. Rusia respondió con ataque contra Kiev

Kiev llevó la guerra hasta el corazón del noroeste de Rusia este fin de semana, con un enjambre de drones de largo alcance que alcanzó una terminal de crudo en San Petersburgo y el puerto báltico de Vysotsk. La ofensiva, confirmada por el presidente Volodímir Zelenski, se produjo apenas dos días después del bombardeo ruso que dejó al menos 17 muertos en la capital ucraniana. Esta mañana Rusia volvió a atacar a Kiev. La guerra se recrudece previo a la reunión de la OTAN.

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Ucrania golpeó San Petersburgo con un ataque masivo de drones contra la infraestructura petrolera rusa. Rusia respondió con ataque contra Kiev
Foto: Cortesía Agencias

A solo días de la reunión en la OTAN, la guerra Rusia-Ucrania se recrudece. Las autoridades rusas y ucranianas informaron que San Petersburgo, la segunda ciudad de Rusia, y la circundante región de Leningrado fueron objeto de un sostenido ataque con drones durante la noche del viernes al sábado. El gobernador de San Petersburgo, Alexander Beglov, indicó que la urbe de seis millones de habitantes sufrió una acción "a gran escala" y que una terminal petrolera resultó impactada, aunque precisó que no se registraron víctimas y que las consecuencias fueron controladas.

En la vecina región de Leningrado, su gobernador, Alexander Drozdenko, señaló que las defensas antiaéreas derribaron 72 drones y que varias localidades registraron daños menores. Drozdenko añadió que uno de los aparatos alcanzó el puerto de Vysotsk, situado a unos 170 kilómetros al noroeste de San Petersburgo, sobre el mar Báltico. El Ministerio de Defensa ruso reportó la interceptación de un elevado número de aeronaves no tripuladas en varias regiones del país a lo largo de la noche.

Desde Kiev, Zelenski confirmó que las fuerzas ucranianas alcanzaron infraestructura petrolera en el área portuaria, así como objetivos militares en los alrededores de la base naval de Kronstadt. El mandatario reiteró que la campaña de ataques de largo alcance busca degradar la capacidad del sector energético ruso, principal fuente de ingresos para financiar la guerra. En los últimos meses, las terminales de exportación de crudo del Báltico se han convertido en blanco recurrente de la ofensiva ucraniana.

El impacto en la infraestructura civil también se hizo sentir en el transporte aéreo. El aeropuerto de Púlkovo, en San Petersburgo, aplicó restricciones temporales a los vuelos durante la alerta, una medida que se ha repetido en distintas ocasiones ante la amenaza de drones en la zona y que provocó demoras y cancelaciones para miles de pasajeros.

El ataque se inscribe en una escalada de la guerra aérea entre ambos países. El 2 de julio, Rusia había lanzado una amplia ofensiva con drones y misiles sobre Kiev que causó al menos 17 muertos y decenas de heridos, en lo que las autoridades ucranianas describieron como una "noche de horror". Aquel bombardeo obligó a Polonia a hacer despegar cazas y llevó a Finlandia a restringir su espacio aéreo como medida de precaución.

La intensificación de los intercambios coincide con un renovado esfuerzo diplomático internacional para acercar posiciones entre Moscú y Kiev, hasta ahora sin resultados concretos. Mientras las capitales mantienen abiertos los canales de contacto, ambos ejércitos han incrementado la profundidad y frecuencia de sus ataques, lo que ha llevado el conflicto a territorios rusos antes considerados alejados del frente. La reiterada elección de instalaciones energéticas como objetivo confirma que la disputa por los recursos y las exportaciones se ha vuelto un componente central de la contienda, con efectos que se extienden a los mercados globales de petróleo.

En respuesta, Rusia golpeó Kiev con una nueva oleada de misiles y deja al menos 11 muertos en vísperas de la cumbre de la OTAN.

Moscú lanzó durante la madrugada del lunes decenas de misiles y cientos de drones contra la capital ucraniana, en un ataque que impactó edificios residenciales, dejó unos 60 heridos y expuso el déficit de interceptores que sufre la defensa aérea de Ucrania.

Rusia atacó Kiev durante la madrugada de hoy con sucesivas oleadas de misiles y drones que causaron la muerte de al menos 11 personas y dejaron alrededor de 60 heridas, según informaron las autoridades locales. Los equipos de emergencia trabajaron entre los escombros de edificios residenciales de gran altura en busca de sobrevivientes, después de que al menos dos inmuebles recibieran impactos directos.

Las primeras explosiones se registraron cerca de la 1:40 de la madrugada, hora local, seguidas de una segunda oleada de ataques alrededor de las 2:10. El jefe de la Administración Militar de la ciudad de Kiev, Tymur Tkachenko, indicó que un edificio del distrito de Podilskyi quedó parcialmente destruido entre los pisos séptimo y noveno, mientras que en el distrito de Darnytsia varias construcciones de varias plantas resultaron dañadas y se temía que hubiera personas atrapadas bajo los restos. El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, señaló que también fueron alcanzados garajes y un almacén.

La Fuerza Aérea ucraniana precisó que Rusia disparó cientos de drones y decenas de misiles contra el país durante la noche, con Kiev como principal objetivo. De acuerdo con sus datos, 29 misiles balísticos alcanzaron sus blancos sin ser interceptados, lo que evidenció la limitada capacidad de respuesta ante ese tipo de proyectiles. "Para interceptar los balísticos necesitamos los medios para hacerlo", declaró el portavoz de la Fuerza Aérea, Yurii Ihnat, quien atribuyó la situación a un grave déficit de misiles interceptores en Ucrania y en el mundo.

La defensa antiaérea ucraniana depende en gran medida de los sistemas estadounidenses Patriot para frenar los misiles balísticos. La guerra en Oriente Medio ha tensionado el suministro global de interceptores Patriot, de producción limitada, una escasez que ahora se percibe con especial fuerza en Ucrania.

El ataque se produjo horas después de que el presidente Volodímir Zelenski advirtiera que Moscú preparaba una nueva ofensiva de gran escala y pidiera a sus aliados acelerar la entrega de sistemas de defensa. En vísperas de la cumbre de la OTAN prevista en Ankara los días 7 y 8 de julio, Zelenski instó a Estados Unidos y a Europa a adoptar "decisiones firmes" para reforzar el escudo aéreo ucraniano y proteger a la población civil.

La agresión llegó después de otro bombardeo ruso que mató a 31 personas en la capital, el más letal del año para Kiev. El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus fuerzas apuntaron a fábricas de armamento y a infraestructura energética, versión que no pudo verificarse de manera independiente. Según la Organización de las Naciones Unidas, más de 16.000 civiles ucranianos han muerto desde el inicio de la invasión rusa en 2022.

En paralelo, autoridades designadas por Moscú en la península de Crimea, ocupada por Rusia, reportaron cortes de energía atribuidos a ataques ucranianos, mientras que el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado 519 drones ucranianos durante la noche.

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