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España Vs. Bélgica, por el tiquete a la semifinal

Hoy a partir de las dos de la tarde, España y Bélgica se juegan algo mucho más grande que un pase a semifinales: se juegan la validación de dos caminos completamente distintos hacia los cuartos de final.

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España Vs. Bélgica, por el tiquete a la semifinal
Foto: Cortesía

Hoy se juega la validación de dos caminos completamente distintos hacia los cuartos de final. Uno de crecimiento sostenido, casi matemático. El otro, hecho de sobresaltos y remontadas. Y en el fútbol, esas dos formas de llegar tienen el mismo valor cuando el árbitro pita el final.

España viene construyendo su Mundial con la solidez de quien no deja nada al azar. Primera en un grupo complicado, autoridad total ante Austria en octavo y la hazaña de dejar en el camino a la Portugal de Cristiano Ronaldo. No hay un solo resultado en ese recorrido que huela a casualidad. Unai Simón sigue invicto bajo los tres palos, con el mejor registro de imbatibilidad en la historia del torneo, un dato que pesa, y mucho, cuando se llega a instancias de cuchillo entre los dientes. Atrás, una línea defensiva que no regala espacios; arriba, Mikel Oyarzabal encendiendo la mecha cada vez que el equipo lo necesita. La Roja no llega a este cruce a probarse: llega a confirmar por qué todos la señalan como candidata.

Bélgica, en cambio, escribió un capítulo bien distinto. El arranque no fue nada sencillo: empate agónico ante Egipto, otro 0-0 sufrido ante Irán jugando con un hombre menos, y recién en la última fecha del grupo apareció la Bélgica de siempre, la goleadora, con un contundente 5-1 ante Nueva Zelanda. Pero el verdadero examen de carácter llegó en dieciseisavos, ante Senegal: un partido que se les escapaba, que empataron sobre la hora y terminaron ganando en la prórroga gracias a una actuación mayúscula de su capitán, Tielemans. Contra Estados Unidos, en octavos, mostraron por fin su mejor versión: un contundente 4-1, con De Ketelaere desequilibrando por partida doble, Vanaken sumando y Lukaku recordándole al mundo que sigue vivo en instancias decisivas. Así, los Diablos Rojos llegan a cuartos por cuarta vez en su historia, y no lo hicieron de casualidad: lo hicieron peleando cada partido como si fuera el último.

Ahí está, justamente, el contraste que promete hacer especial este cruce. España tiene el control, la estructura, la certeza de un equipo que sabe exactamente lo que quiere hacer con la pelota. Bélgica tiene el colmillo, la experiencia de haber sufrido y salido adelante, y jugadores capaces de resolver un partido en cualquier momento aunque el desarrollo no los acompañe. No es un detalle menor: los equipos que llegan a cuartos habiendo sufrido, muchas veces desarrollan una resistencia mental que los que ganaron todo con comodidad todavía no tuvieron que probar.

El duelo individual entre líneas también promete. Oyarzabal va a tener que lidiar con una defensa belga que, pese a los sustos del arranque, se mostró sólida cuando más lo necesitó. Y del otro lado, Lukaku y De Ketelaere van a chocar contra una zaga española que hasta ahora no dio respiro a ningún rival de jerarquía, ni siquiera a Cristiano Ronaldo.

El partido, en el fondo, se puede resumir en una pregunta: ¿Alcanza con jugar bien todo el torneo, o pesa más saber sufrir cuando el partido se pone cuesta arriba? España va a intentar imponer orden y paciencia; Bélgica va a apostar a la épica, a esos minutos finales donde ya demostró que no se rinde. Con Unai Simón sosteniendo el arco invicto de un lado, y un Lukaku hambriento de gloria del otro, el cruce de esta tarde tiene todos los condimentos para quedar en la memoria de este Mundial. La semifinal espera, pero primero hay que sobrevivir noventa minutos, o más, de ida y vuelta.

 

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