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España sometió a Francia a puro "tiki Tiki" en Dallas y ya está en la final

La noche de Texas se vistió de gala y de puro fútbol de salón. En un partido tácticamente perfecto, la selección de España dio un auténtico repaso de jerarquía y juego asociado al vencer 2-0 a Francia en el mítico Dallas Stadium.

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España sometió a Francia a puro "tiki Tiki" en Dallas y ya está en la final

Los dirigidos por Luis de la Fuente anularon por completo la maquinaria física de Didier Deschamps y se convirtieron en los primeros finalistas de la Copa Mundial de la FIFA 2026™.

La picardía de Oyarzabal destrabó el tablero táctico. El pitazo inicial dio paso a un duelo ajedrecístico. Francia, que recuperó en el ataque a Bradley Barcola y apostó por el tridente de miedo junto a Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, intentó asfixiar la salida española con transiciones veloces. Sin embargo, la medular comandada por Rodri Hernández empezó a dormir el balón con la tradicional paciencia de 'La Roja'.

La balanza se rompió antes de la primera media hora de juego. Al minuto 21, el habilidoso Lamine Yamal encaró a Lucas Digne dentro del área francesa y el defensor, superado en velocidad, lo derribó con imprudencia. El central decretó penal inmediato. Al cobro fue el hombre de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal, quien con una frialdad de cirujano acomodó un zurdazo seco y pegado al ángulo superior derecho de Mike Maignan.

El 1-0 ponía justicia al control ibérico y significaba el quinto gol de Oyarzabal en el certamen. Para empeorar el panorama galo, apenas unos minutos después (29'), su bastión en defensa, William Saliba, tuvo que abandonar el campo lesionado, dándole paso al juvenil Maxence Lacroix.

La pincelada de Porro que sentenció la velada. En la parte complementaria, se esperaba la rebelión de 'Les Bleus'. Sin embargo, el estratega de la selección española no modificó su libreto de presión alta y asfixia en la zona de gestación. Cuando Francia intentaba mandar a sus laterales al ataque, llegó la genialidad que liquidó la semifinal.

Al minuto 58, Dani Olmo armó una hermosa pared de taco en tres cuartos de cancha con Pedro Porro. Tras un rebote que descolocó a la zaga francesa, el propio Porro se avivó para ganarle la posición a Lucas Digne y con la parte externa del botín derecho sacó un latigazo en curva que burló la estirada de Maignan. Un golazo que puso el 2-0 y desató la fiesta total de la parcialidad española en las tribunas.

Didier Deschamps movió desesperadamente el banco de suplentes: dio ingreso a Théo Hernandez, Rayan Cherki y Désiré Doué en lugar de Digne, Olise y Barcola, pero el bloque de la península ibérica capitaneado por Aymeric Laporte y Pau Cubarsí fue inexpugnable. Ni siquiera Mbappé, que terminó amonestado y visiblemente frustrado en el tramo final, pudo encontrar grietas en el cerrojo español.

A las puertas de la gloria eterna. Con el silbatazo final, España confirma su condición de favorito y regresa a la gran final de una Copa del Mundo por primera vez desde su histórica conquista en Sudáfrica 2010.

El combinado español esperará ahora en Nueva York/Nueva Jersey por el ganador del cruce entre la vigente campeona del mundo, Argentina, e Inglaterra, en la que promete ser una final soñada el próximo domingo 19 de julio.

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