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La OMM prevé una rápida intensificación de El Niño y advierte de meses de clima extremo

La Organización Meteorológica Mundial confirmó el desarrollo del fenómeno de El Niño y pronosticó que ganará fuerza con rapidez durante el tercer trimestre del año, lo que elevará el riesgo de olas de calor, sequías e inundaciones en amplias regiones del planeta. Naciones Unidas instó a los países a reforzar sus sistemas de alerta temprana ante lo que califica como una advertencia climática urgente.

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La OMM prevé una rápida intensificación de El Niño y advierte de meses de clima extremo
Foto: IFMERA Imagen procesada con IA

La agencia climática de Naciones Unidas actualizó su previsión y situó en un episodio de intensidad al menos moderada, con posibilidad de alcanzar categoría fuerte, la evolución de El Niño durante los próximos meses. Según la OMM, existe un 80 por ciento de probabilidades de que las condiciones del fenómeno se consoliden entre junio y agosto, cifra que asciende al 90 por ciento para el periodo posterior. Los modelos de predicción de los principales centros mundiales muestran una coincidencia notable, lo que otorga una alta confianza al pronóstico.

El Niño es la fase cálida de un patrón climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur, caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental. Suele desarrollarse entre marzo y junio y alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero, con efectos sobre las temperaturas globales que se prolongan hasta el segundo año tras su aparición. Sus consecuencias se extienden mucho más allá del océano donde se origina.

"Esta actualización es importante porque El Niño es un factor determinante de los patrones meteorológicos y climáticos mundiales", afirmó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. La responsable subrayó que la huella del fenómeno afecta a la agricultura, el suministro energético, el comercio, los recursos hídricos, las cadenas de abastecimiento y los medios de vida de regiones enteras.

Los pronósticos apuntan a temperaturas por encima de lo normal en prácticamente todo el planeta durante el trimestre de junio a agosto, lo que incrementa el riesgo de estrés térmico y acelera la formación de sequías donde disminuyan las precipitaciones. La OMM prevé, además, una mayor probabilidad de fenómenos extremos, tanto de lluvias intensas e inundaciones como de condiciones más secas. En términos regionales, se anticipan escenarios más áridos en Centroamérica, el norte de Sudamérica y el Caribe, mientras que el sur del continente podría registrar precipitaciones superiores a las habituales.

El secretario general de la ONU, António Guterres, reaccionó a la alerta y pidió a la comunidad internacional tratar el fenómeno "como la advertencia climática urgente que es". Saulo recordó que el último episodio de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, figuró entre los cinco más intensos de la historia y contribuyó a los récords de temperatura global anotados en 2024.

La organización precisó que no existen pruebas de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de El Niño, aunque sí puede amplificar sus efectos, pues un océano y una atmósfera más cálidos aportan mayor energía y humedad a los eventos extremos. La OMM insistió en que las previsiones estacionales y las alertas tempranas resultan vitales para salvar vidas y amortiguar el impacto sobre las economías y las comunidades. Incluso un episodio moderado, advirtió, vuelve más probables ciertos extremos meteorológicos.

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