Saltar al contenido

Restrepo defendió el Libro de la Verdad y respondió a las críticas: “Los hechos se verifican”

El vicepresidente José Manuel Restrepo salió al frente de las críticas y controversias generadas por el llamado Libro de la Verdad, documento con el que el Gobierno busca dejar constancia de las condiciones institucionales y fiscales que encontró al asumir. El funcionario aseguró que la publicación no pretende reemplazar a la justicia, sino aportar información documentada para que las autoridades competentes determinen las responsabilidades que correspondan.

IFMNOTICIAS-02
IFMNOTICIAS-02
4 min lectura
Escuchar artículo
Restrepo defendió el Libro de la Verdad y respondió a las críticas: “Los hechos se verifican”

La publicación del denominado Libro de la Verdad abrió un nuevo frente de discusión política en el país. Ante las reacciones que ha generado el documento, el vicepresidente José Manuel Restrepo defendió la decisión del Gobierno de divulgar y documentar los hallazgos relacionados con el estado en que recibió las instituciones y el manejo de los recursos públicos.

Restrepo reconoció que la controversia alrededor del documento era previsible y sostuvo que existen sectores interesados en cuestionar la narrativa planteada por el Ejecutivo sobre la situación que encontró al asumir sus responsabilidades.

“Era previsible que el [#LibroDeLaVerdad] generara incomodidad y controversia”, manifestó el vicepresidente, quien aseguró que el Gobierno no pretende responder a las críticas mediante confrontaciones políticas.

En ese sentido, Restrepo marcó distancia frente a la posibilidad de convertir la discusión en un intercambio de señalamientos entre sectores políticos. Su argumento central, según explicó, es que las afirmaciones pueden ser objeto de debate, pero los hechos deben someterse a procesos de comprobación.

“Los discursos se pueden controvertir; los hechos se verifican”, afirmó.

La declaración se produce en medio de una discusión sobre el alcance del documento y su papel dentro de la actual administración. Para el vicepresidente, una de las principales funciones del Libro de la Verdad ya se habría cumplido: poner bajo revisión institucional la información relacionada con las condiciones que encontró el Gobierno.

Restrepo sostuvo que la elaboración del documento respondió a una obligación de responsabilidad institucional y no a una estrategia orientada exclusivamente a confrontar a sus antecesores.

“El Libro ya cumplió una primera función: poner bajo escrutinio institucional lo que encontramos”, señaló.

De acuerdo con el funcionario, el Ejecutivo optó por recopilar, documentar y verificar la información antes de entregarla a las instancias que tienen competencia para evaluar posibles irregularidades.

“Hicimos lo que corresponde a un Gobierno responsable: documentar, verificar y entregar”, aseguró.

La afirmación plantea que el Gobierno pretende separar la discusión política de las eventuales consecuencias jurídicas o administrativas que puedan derivarse de los hallazgos. En otras palabras, la administración no estaría presentando el documento como una decisión judicial, sino como un insumo para que las autoridades correspondientes adelanten las actuaciones que consideren pertinentes.

“Ahora corresponde a las autoridades competentes valorar esa información y actuar”, agregó Restrepo.

Uno de los principales mensajes del vicepresidente fue precisamente aclarar que el Libro de la Verdad no constituye una sentencia ni establece por sí mismo responsabilidades penales, fiscales o disciplinarias.

“El Libro de la Verdad no es una sentencia ni pretende sustituir a la justicia”, afirmó.

Con esta precisión, Restrepo buscó establecer los límites del documento y su alcance dentro de las instituciones del Estado. La decisión final sobre eventuales responsabilidades, según su planteamiento, corresponde a los organismos que tienen las competencias legales para investigar, determinar hechos y adoptar decisiones.

El vicepresidente describió el documento como una especie de punto de referencia sobre las condiciones encontradas por la actual administración al comenzar su gestión.

“Es la línea base del Estado que recibimos”, expresó.

La intención, añadió, no sería únicamente exponer problemas heredados, sino utilizar esa información como punto de partida para implementar cambios en el funcionamiento de las instituciones.

En su pronunciamiento, Restrepo también intentó llevar la discusión más allá de la controversia política. Según el funcionario, el objetivo final debe estar relacionado con el fortalecimiento del Estado y la recuperación de capacidades institucionales.

En esa dirección, señaló que el documento debe servir como referencia para avanzar hacia una administración pública con mayores niveles de eficiencia, transparencia y responsabilidad en el manejo de los recursos públicos.

El vicepresidente planteó como meta “recuperar capacidades institucionales y construir un Estado más eficiente, transparente y responsable con los recursos públicos”.

La discusión alrededor del Libro de la Verdad continuará previsiblemente en los próximos días, especialmente por el impacto político que tiene cualquier diagnóstico sobre el estado en que una administración recibe las instituciones públicas.

Sin embargo, Restrepo insistió en que la posición del Gobierno no será responder a las críticas mediante una escalada de confrontaciones. La apuesta, según sus declaraciones, será mantener el debate sobre la base de la información recopilada y dejar que las autoridades competentes determinen si existen hechos que ameriten investigaciones o actuaciones adicionales.

“Ese es nuestro compromiso con los colombianos”, concluyó el vicepresidente.

Compartir:

Noticias relacionadas