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Orden, autoridad y democracia, los ejes del primer discurso presidencial de De la Espriella

Abelardo De la Espriella pronunció desde el Batallón Pichincha, en Cali, su primer discurso como presidente de Colombia, tras asumir el cargo este 7 de agosto. El mandatario se refirió al resultado electoral del 21 de junio, defendió su legitimidad y afirmó que su Gobierno respetará las reglas de la democracia.

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Orden, autoridad y democracia, los ejes del primer discurso presidencial de De la Espriella

Abelardo De la Espriella asumió este viernes 7 de agosto la Presidencia de Colombia y, después de la ceremonia de posesión, se dirigió al país desde el Batallón Pichincha, en Cali. En su primer discurso como jefe de Estado, hizo referencia al resultado de las elecciones presidenciales del 21 de junio, defendió la legitimidad del proceso electoral y planteó como asuntos centrales de su administración la recuperación del orden, la autoridad y la libertad.

La ceremonia de posesión se realizó en Cali, en lugar del Capitolio Nacional, y posteriormente el nuevo mandatario se trasladó al Batallón Pichincha para pronunciar su discurso. La elección de De la Espriella había sido confirmada por el Consejo Nacional Electoral después de los escrutinios de la segunda vuelta presidencial.

En las primeras palabras de su intervención, el presidente ya en ejercicio expresó gratitud a Dios y se refirió a Colombia, a su territorio y a su historia. También hizo referencia a los periodos de guerra, violencia, divisiones y tragedias que han marcado la vida republicana del país.

De la Espriella señaló que su llegada a la Presidencia representa el inicio de una nueva etapa de Gobierno y vinculó el lugar escogido para su discurso con la historia de la independencia y con el papel de la Fuerza Pública. En ese contexto, mencionó al prócer Joaquín de Caicedo y Cuero y sostuvo que la independencia debe ser defendida mediante el respeto por la ley, la disciplina y la unidad.

El mandatario también hizo referencia a Cali y al departamento del Valle del Cauca, al señalar que se trata de una región que ha enfrentado fenómenos asociados con el terrorismo, el narcotráfico y la violencia. Desde esa ciudad envió el mensaje que definió como uno de los principales de su intervención: el comienzo de un periodo orientado hacia la recuperación del orden, la autoridad y la libertad.

Durante el discurso, De la Espriella afirmó que ejercerá la Presidencia para todos los colombianos, incluidos quienes respaldaron otras opciones políticas en las elecciones. La declaración hizo parte de un llamado a la convocatoria de los ciudadanos y a la participación de quienes no acompañaron su candidatura.

“Seré el presidente de todos los colombianos”, manifestó el jefe de Estado, al referirse tanto a quienes votaron por él como a quienes ejercieron su derecho al voto por otros candidatos.

El mandatario también sostuvo que su administración tendrá como referencia un programa de Gobierno y unas convicciones políticas definidas. Según expresó, los resultados de la gestión serán los que permitan demostrar el alcance de su proyecto.

En ese punto de su intervención, De la Espriella afirmó que no habrá espacio para la intransigencia y convocó a los colombianos a participar en la nueva etapa institucional. También reconoció la responsabilidad que implica ejercer la Presidencia y calificó el cargo como la mayor distinción que, según sus palabras, ha recibido de Dios, del pueblo y de la vida.

El discurso incluyó además referencias a la dimensión personal del ejercicio del poder. De la Espriella afirmó que el primer escenario de confrontación de un gobernante está en su propio comportamiento y relacionó la paz interior con la posibilidad de trabajar por la paz del país. En su intervención también mantuvo referencias religiosas y afirmó que la verdad debe ser un principio para ejercer el Gobierno.

Uno de los apartados centrales de la intervención estuvo relacionado con las elecciones presidenciales del 21 de junio. De la Espriella sostuvo que en esos comicios no triunfó solamente un candidato o un partido, sino que se expresó el derecho de los ciudadanos a decidir mediante el voto.

El Consejo Nacional Electoral confirmó el resultado de la segunda vuelta después de concluir los escrutinios y declaró a De la Espriella presidente electo para el periodo 2026-2030.

En su discurso de posesión, el mandatario relacionó ese resultado con la defensa de las instituciones, la libertad y el Estado de derecho. También cuestionó que se pusiera en duda la legitimidad de las elecciones que le permitieron obtener el mandato presidencial.

De la Espriella sostuvo que los comicios que determinaron su elección se realizaron bajo las mismas reglas, instituciones y garantías que habían regido la elección del Gobierno anterior. A partir de esa afirmación, planteó que cuestionar la legitimidad del resultado supone desconocer la voluntad expresada en las urnas.

El presidente fue enfático al referirse a las reglas democráticas que, según dijo, regirán durante su administración. “En el Gobierno del Tigre se harán respetar todas las reglas de la democracia”, afirmó durante su intervención.

El pronunciamiento estuvo acompañado de una advertencia sobre actuaciones que, de acuerdo con sus palabras, puedan afectar la estabilidad institucional o el ejercicio del mandato presidencial. El jefe de Estado sostuvo que su Gobierno no permitirá maniobras que interfieran con el mandato obtenido en las urnas.

La defensa de la legitimidad electoral ocupó así una parte relevante del primer discurso presidencial. De la Espriella insistió en que el resultado del 21 de junio debe ser entendido como la expresión de la decisión de los ciudadanos que participaron en las elecciones.

En su intervención también estableció una relación entre el respeto a la democracia y la aceptación de resultados electorales, tanto cuando estos favorecen una determinada posición política como cuando expresan una voluntad diferente. La afirmación fue presentada como parte de la coherencia que, según dijo, mantendrá durante su administración.

El nuevo presidente también se refirió a la necesidad de mirar hacia adelante sin desconocer los hechos ocurridos durante los últimos meses. En ese sentido, anunció que durante el periodo previo a la toma de posesión se adelantó un proceso para identificar los principales focos de corrupción.

La referencia a la corrupción apareció hacia el final del fragmento del discurso suministrado para esta información. De la Espriella señaló que ese proceso fue realizado con el propósito de identificar los principales problemas en esa materia.

El planteamiento se suma a los asuntos que el mandatario ubicó dentro de las prioridades de la nueva administración, aunque en el fragmento analizado no presentó un listado detallado de medidas, responsables, plazos o mecanismos concretos para desarrollar esas acciones.

La intervención estuvo marcada además por una reiteración de los conceptos de orden, autoridad, libertad, democracia, instituciones y respeto por la ley. Esos términos fueron utilizados por el presidente para describir las bases sobre las cuales pretende desarrollar su Gobierno.

El discurso desde el Batallón Pichincha se produjo después de la ceremonia en la que De la Espriella asumió formalmente la jefatura del Estado. La jornada de posesión se desarrolló en Cali, una decisión que modificó el escenario habitual de la transmisión del mando presidencial, que tradicionalmente tiene lugar en Bogotá.

La elección de Cali también estuvo relacionada con el significado que el nuevo Gobierno atribuyó al Valle del Cauca y al Batallón Pichincha. En su discurso, De la Espriella vinculó el lugar con la historia militar y política del país y con la defensa de la independencia y las instituciones.

El resultado electoral que dio paso a la nueva administración fue definido en segunda vuelta el 21 de junio. De acuerdo con la información publicada tras el preconteo y posteriormente confirmada por el Consejo Nacional Electoral, De la Espriella obtuvo la Presidencia para el periodo 2026-2030.

En su primera intervención después de asumir el cargo, el presidente concentró parte de su mensaje en responder a las dudas planteadas alrededor de ese resultado y en establecer su posición frente a la discusión sobre la legitimidad electoral.

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